J. FEDERICO MTNEZ. El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Majadahonda y concejal de Urbanismo, Ricardo Riquelme, ha sido imputado (ahora se dice «investigado» tras la última reforma judicial) cuando era director general de la Comunidad de Madrid por tramitar un expediente que terminó en una indemnización de 314.000 € a una empresa por un proyecto fallido en el Parque Nacional de Guadarrama. El caso lo recogen numerosos medios de comunicación pero Ricardo Riquelme asegura que es inocente: «Es una denuncia exclusivamente política que sale precisamente ahora, en época preelectoral, de una persona de Ecologistas en Acción, que trabaja como asesora de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid. El procedimiento administrativo fue correcto, y se publicó con transparencia y pública concurrencia. Mi participación se limitó a exigir a los funcionarios que se respetara la publicidad, transparencia y concurrencia. Jamás entré en el contenido de los pliegos, que tuvieron el visto bueno de los funcionarios y los responsables jurídicos de la Comunidad de Madrid y todos los informes técnicos y ambientales favorables. Se trata de un asunto exclusivamente administrativo en el que todos los técnicos y funcionarios han coincidido en que lo único que se produce son dos errores de medida topográficos que, para nada, condicionaron la concesión que contó con el visto bueno de los más de 50 miembros del Patronato del Parque Nacional (Ayuntamientos, Universidades, científicos, CCAA, biólogos.. etc) con la única excepción de la mencionada asesora de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid. Ya hemos pedido el sobreseimiento y el archivo de la causa». Este es el impacto que ha tenido la noticia en los diferentes periódicos, agencias y radios:
EL DIARIO.ES (Raúl Rejón): «Los hechos investigados responden a un presunto delito de prevaricación administrativa, esto es, la toma de una resolución arbitraria por parte de un funcionario o autoridad «a sabiendas de su injusticia». Conlleva pena de inhabilitación para cargo público de, entre, 9 y 15 años, pero no implica cárcel. El Consejo General del Poder Judicial ha incluido este delito entre los considerados como «relacionados con la corrupción». El caso investigado se remonta a 2014, cuando la Consejería de Medio Ambiente sacó a concurso la concesión de un terreno de 8.500 m2 y dos edificaciones de 200 metros bajo el paraguas de un «centro de información». La única aspirante, la empresa Ednya, presentó un «plan de negocio» que incluía campamentos infantiles y talleres para «directivos y profesionales», señala el periodista que dio la exclusiva de la noticia.
«La Dirección General de Medio Ambiente emitió el 11 de diciembre de 2014 un informe que aseguraba que «el proyecto no tiene una significación sobre los espacios en los que se ubica siempre que se incorporen una serie de condiciones añadidas». El director del parque había firmado dos días antes que «la obra y la actividad» del negocio no implicaban «afecciones significativas». El escrito llevaba el visto bueno del subdirector de Espacios Protegidos, Ismael Hernández. Este informe libraba al proyecto de someterse al trámite de evaluación ambiental. Sin embargo, el proceso omitió el análisis sobre la «compatibilidad de la actividad con los valores naturales» que se protegen. Es obligatorio según la normativa y los servicios jurídicos del Gobierno regional advirtieron, cuando el centro ya operaba, que se trata de una «irregularidad relevante». La concesionaria adjuntó además en su plan un negocio de hostelería. Tras obtener el visto bueno administrativo y ganar el concurso, los problemas que esta «cantina» supusieron para obtener la licencia municipal hizo que, desde la Consejería de Medio Ambiente, se buscaran alternativas: «Un servicio de comidas para las personas que realicen las actividades educativas, formativas y que por su duración exijan realizar la manutención en la instalación», añade El Diario.

Y concluye: «Mari Ángeles Nieto, de Ecologistas en Acción, alertó desde un principio de la irregularidad del proceso y advirtió de que se estaba dando «unas condiciones muy ventajosas a una empresa para que logre unas instalaciones en un lugar exclusivo de la sierra y se han justificado unas actividades para favorecer a esa empresa». Entre las condiciones estaba un canon de ocupación de 2.000 euros anuales (a pagar en especie). La sociedad siempre contrapuso que se trataba de un proyecto de «educación y de promoción» y que la sola rehabilitación de las instalaciones le había costado 300.000 euros. Sin embargo, cuando se sustanció la anulación de su contrato, Ednya solo pudo justificar gastos de 196.000 euros. También solicitó que se le pagasen 550.000 por los beneficios que no obtendría (el lucro cesante). La Comunidad de Madrid ha asumido la defensa legal de sus trabajadores ya que considera que «no ha existido ninguna conducta punible por su parte» en lo que define como «procedimiento administrativo por el que se adjudicaron unas casas forestales en La Pedriza». El ex director general y actual teniente de alcalde majariego, Ricardo Riquelme, no ha contestado a las peticiones de opinión de elediario.es».


«Ecologistas» detallan que estas dos edificaciones se construyeron en los años 50 para dar cobijo a los trabajadores y la maquinaria del monte y en los año 80 permaneció cerrado. En este sentido, denuncian que el 12 de diciembre del 2018 se volvió a sacar a licitación con otro pliego de condiciones y desconocen si se va a adjuntar. «Espero que recapaciten y que no sigan adelante», señalan desde la organización ecologista. Fuentes del Gobierno regional han reconocido a Efe que el actual subdirector general de Espacios Protegidos y el codirector del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama «están siendo investigados» en relación a un «procedimiento administrativo por el que se adjudicaron unas casas forestales en La Pedriza». Asimismo, aseguran que la Comunidad de Madrid ha asumido la «defensa procesal» de estos funcionarios a través de sus servicios jurídicos al considerar que «no ha existido ninguna conducta punible por su parte». Fuentes políticas también han señalado que la persona que denunció el caso es una asesora de Podemos que pertenece a una entidad ecologista y que es una mero asunto administrativo.

Desde el colectivo ecologistas apuntan a que estas casas forestales se sitúan en un monte de utilidad pública y se encuentran en régimen especial por estar adscritos al servicio público. Por tanto, para cualquier tipo de actividad privada debe estar acorde con la normativa y ser autorizada por la administración regional y autonómica. Estas edificaciones fueron construidas en los años 50 y servían como alojamiento de personal encargado del mantenimiento del monte y almacén de la maquinaria. Posteriormente paso a formar parte del INEM para hacer cursos sobre cuidado del monte y en 1992 quedó en desuso. En 2014 la Consejería decidió sacar a concurso la utilización de estas naves para albergar un centro de información sobre el Parque Nacional de Guadarrama, junto a un establecimiento de bar-cafetería, venta de merchandising y actividades múltiples con arrendamientos a privados.



Nikita Terremoto, Fernando Bruquetas y Jose Luis Santos Hernandez han reaccionado a tu enlace.