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LIDIA GARCIA. «Los humildes orígenes de Rossy de Palma, la camarera que descubrió Almodóvar» es el título de un reportaje que el periodista Manuel Román ha escrito en Libertad Digital. Y es que la actriz residente en Majadahonda ha cumplido este pasado 16 de septiembre de 2019, el mismo día que Peter Falk, Lauren Bacall y David Copperfield, sus «primeros» 55 años. Su signo es Virgo, lo que la define por su comportamiento a menudo muy testarudo, obstinado y terco. La vida de los que nacen durante el décimosexto día de septiembre no conoce derrotas y no ven nunca el límite de las cosas. La enorme fuerza de voluntad y la gran tenacidad provoca que estas personas sean absolutamente vencedoras en la vida y en cada sector porque, entre otras cosas, estos individuos saben estudiar absolutamente todo hasta en los más mínimos detalles. A Rosy de Palma aún le quedan por cumplir muchos años más pero como desde MJD Magazin la admiramos y la queremos, deseábamos rememorar su efemérides con este artículo que refleja aspectos poco conocidos de su biografía: «Les decía lo imposible que es saber con quién sale y con quién entra en su casa madrileña de Majadahonda, cuando no vuelve a París, donde tuvo apartamento varias temporadas. Sólo tenemos constancia de que pasó diez años junto al modelo Santiago Lajusticia. En la capital francesa se enamoró «hasta las cachas» de cierto varón cuya identidad jamás de los jamases ha querido desvelar: es el padre de los dos hijos que tiene Rossy y que llevan su apellido García, porque ese amor galo nada quiso saber del asunto».

Manuel Román

«Los chicos se llaman Gabriel, nacido en 1998, y Luna, un año menor. Ambos tienen la tez morena, mestiza si se nos apura, mas hay escasos documentos gráficos de ellos con su feliz mamá, quien aunque siga soltera, comenta siempre en las pocas entrevistas que concede al respecto, que se siente inmensamente dichosa al haber sido madre. «Ligues» los ha seguido teniendo, mas procura llevarlos con la mayor discreción, lo que no ha sucedido con el más reciente, un tipo alto, robusto, africano, con quien se paseó en el pasado mes de mayo por las alfombras del Palacio del Festival de Cannes, adonde acudió ella formando parte de la troupe de Pedro Almodóvar, de la que continúa siendo una especie de actriz fetiche. Una «chica Almodóvar», vamos. ¡Felicidades, querida Rossy, por los cincuenta y cinco «tacos» que festejas!». Lea el artículo completo.

Rosy de Palma y Santiago Lajusticia

Majadahonda Magazin