La Asociación Salud Digital (ASD) ha celebrado en Madrid su XI Jornada anual. Bajo el lema “Salud Digital 2030: Conectando Personas, Datos y Futuro”, expertos, gestores, clínicos, industria y decisores públicos han puesto el foco en los grandes retos que marcarán la transformación del sistema sanitario en los próximos años: interoperabilidad, inteligencia artificial, gobernanza del dato y medicina personalizada. De hecho, a través de tres mesas redondas y dos conferencias magistrales se ha analizado qué avances se han consolidado y qué asignaturas pendientes siguen frenando la escalabilidad de la innovación digital en salud.
La inauguración ha corrido a cargo de Jaume Raventós, presidente de la ASD y Director Gerente del Hospital del Mar, quien ha hecho balance de los once años transcurridos desde las primeras jornadas de Salud Digital. En su intervención ha destacado que, pese a que los avances en transformación digital han sido significativos, la gran asignatura pendiente sigue siendo la escalabilidad y la transferencia real de estas tecnologías al día a día asistencial, ya que su uso efectivo todavía está por debajo de su potencial. “Hemos demostrado que sabemos innovar, pero todavía no sabemos integrar de forma sistemática esas innovaciones en el sistema”, subraya.
A su juicio, el problema no radica en la falta de proyectos o talento, sino en la dificultad para convertir los pilotos en servicios estructurales y financiados de manera estable. “El uso real en el día a día sigue siendo mucho más escaso de lo que podría ser. Tenemos tecnología, tenemos casos de éxito, pero necesitamos mecanismos que faciliten su transferencia efectiva al conjunto del sistema sanitario”, ha afirmado. Y ha insistido en que la escalabilidad debe convertirse en una prioridad estratégica y no en una fase opcional del proceso de innovación.
En esta misma línea, ha reflexionado Jaime del Barrio, presidente del comité asesor de la ASD. Según expone, el problema responde a barreras estructurales como la financiación fragmentada, la escasa interoperabilidad entre sistemas, debilidades en la gobernanza del dato y la ausencia de procedimientos homogéneos para validar y desplegar soluciones de inteligencia artificial.
De la innovación tecnológica al valor clínico
Uno de los ejes centrales de la jornada ha sido el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la práctica clínica. La primera mesa redonda, dedicada a “Inteligencia Artificial y automatización”, ha abordado cómo convertir el potencial de estas herramientas en mejoras tangibles para pacientes y profesionales.
“La IA ya ha demostrado beneficios medibles en productividad, eficiencia y calidad asistencial, con reducciones en tiempos de espera y mejoras en la detección precoz. No obstante, el verdadero reto es garantizar que su implantación genere valor clínico y no se quede en innovación tecnológica sin impacto real. Además, este ritmo de adopción obliga al sistema sanitario a avanzar con decisión, pero también con responsabilidad”, ha comentado Elena Torrente Segarra, Corporate Strategy and Digital Health Director de Grupo DKV, vocal de la Junta directiva de la ASD y encargada de moderar el debate.
Además, se ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar la formación digital de los profesionales sanitarios y la alfabetización tecnológica de la población, con el objetivo de que la transformación digital sea inclusiva y no amplíe brechas existentes. “La implantación de la inteligencia artificial presenta distintos modelos de madurez en el sistema sanitario a los que hay que hacer frente para conseguir escalar modelos que se implanten. Para ello, es muy importante trabajar en la confianza de los sistemas y en todo lo que tiene que ver con el alineamiento estratégico de los decisores políticos o sanitarios con las decisiones técnicas que conllevan los algoritmos”, han expuesto.
El reto del dato: interoperabilidad y confianza
La segunda mesa ha estado centrada en las oportunidades del Espacio Europeo de Datos de Salud y en la necesidad de avanzar hacia una gestión responsable y segura del enorme volumen de información clínica disponible. Los ponentes han coincidido en que el debate, a día de hoy, no es si se usan datos en salud, sino cómo se gobiernan. A su juicio, Europa está impulsando el Espacio Europeo de Datos de Salud para ganar competitividad, pero bajo una condición clara: que el dato sea seguro, interoperable y útil. “La interoperabilidad es una condición indispensable para que los datos puedan compartirse con garantías y convertirse en motor de investigación, innovación y mejora asistencial”, han sostenido.
En esta línea, los expertos han defendido la creación y consolidación de Espacios Nacionales de Datos en Salud vinculados a los European Data Spaces, así como la mejora de la compartición de información entre comunidades autónomas.
Además, han distinguido entre el uso primario del dato, vinculado directamente a la asistencia, con una historia clínica electrónica robusta y compartible, receta electrónica, pruebas diagnósticas y alta, cuyo objetivo es mejorar la atención y la continuidad asistencial; y el uso secundario, orientado a investigación, planificación e innovación, donde el dato deja de ser un subproducto y se convierte en un activo estratégico capaz de acelerar descubrimientos y mejorar decisiones con impacto directo en la salud de las personas.
“Pero esto no va solo de tecnología, va de normas, procedimientos y gobernanza, y de encontrar un equilibrio regulatorio que no bloquee la innovación”, advierten los ponentes. Asimismo, alertan sobre los riesgos en herramientas no validadas, modelos no entrenados o la brecha digital que puede dejar atrás a pacientes no alfabetizados. “La calidad del dato lo es todo. Si el dato no es bueno, no sirve. La ventaja real será de quien garantice mejor calidad y mejor gobernanza”, han explicado.
Medicina personalizada: una oportunidad real
La tercera mesa redonda ha tenido como protagonista la medicina personalizada bajo la provocadora pregunta “hype or hope?”. Lejos de considerarla una moda pasajera, los expertos han coincidido en que se trata de una oportunidad real para mejorar la prevención y adaptar tratamientos gracias al análisis de datos ómicos y modelos predictivos avanzados.
Del Barrio ha apuntado que la convergencia entre inteligencia artificial, genómica e información clínica refuerza el potencial de este enfoque, siempre que se sustente en estándares compartidos, financiación sostenible y una adecuada gobernanza del dato. Por su parte, Raventós ha subrayado que el desafío reside en integrar estos avances en la práctica clínica habitual y demostrar un impacto tangible en la salud de los pacientes.
En esta línea, Encarna Guillén, jefa de Área de Genética y Directora Estratégica ÚNICAS-SJD del Hospital Sant Joan de Deu, ha explicado que la implementación efectiva y equitativa de la medicina personalizada tiene varios retos por delante. Uno de ellos es plasmar estrategias realmente coordinadas a nivel central que coordinen todos los cambios y transformaciones necesarias en los diferentes servicios regionales de salud. “Estas estrategias e iniciativas también tienen que coordinarse entre sí para garantizar su estabilidad en el tiempo y también su financiación permanente. La formación y la capacitación de los profesionales y de la ciudadanía va a ser también fundamental”, ha comentado.
La experta añade: “La genómica es una columna vertebral de esta transformación de la Medicina y, por tanto, los profesionales sanitarios dedicados a la genética deben de estar contemplados dentro de la formación sanitaria especializada. España debe terminar con esa situación que es el único país de la Unión Europea que no tiene reconocida la especialidad a nivel sanitario y además ser capaz de con la ley de ordenación profesional integrar todos estos profesionales diferentes que exige el equipo multidisciplinar de medicina personalizada”.





