JULIA SÁEZ-ANGULO. Toda vida es una novela si se cuenta con vivacidad y estilo. Toda vida conlleva amor, dolor, sufrimiento, entusiasmo, tragedia… Sectiva Lozano Aguilera (Morón de la Frontera, 1936) ha escrito sus vivencias y memorias en el libro titulado ‘Una emigrante bajo la Torre Eiffel’, publicado por la editorial ExLibric. La referencia francesa a la torre Eiffel es la metáfora de su paso por el país galo, donde trabajó como asistenta o doncella doméstica, período en que las anécdotas se suceden con los personajes de las familias donde trabajó. ‘Una emigrante bajo la Torre Eiffel’ es una historia de superación personal, que tiene una primera parte en otro libro titulado ‘María & Sectiva’. Los distintos capítulos del libro llevan los siguientes epígrafes: De Cataluña a Andalucía; Un rubio con cara de Ángel; Encuentro con el destino: ¡Adiós España! ¡Hola Francia!; Mi marido en Citroën; Mi relación con los libros; El “suicidio” de Jessica; Adiós a la burguesía; Marina y el internado; La gran debacle inesperada; Quien la sigue, la consigue; Los autos ingleses y les cuilles; Cómoda en “El Templo”; Acosada; Cambio de equipo; El alcohol en Ranault; Montlery; Cosas que no deberían ocurrir; ¡Vivan las vacaciones!; Anécdotas con gracia; Al taller de los zombies; La Medalla del Trabajo.

“Estamos en 1952, acabo de estrenar mi 22 cumpleaños. Cuando tenía 14 años, un hermano mío me llevó a Cataluña y luego me olvidó allí durante 7, los mismos que llevo sin ver a mi madre, durante los cuales, siendo menor de edad, no podía viajar sola. Ahora sí puedo. Con la mayoría de edad me entraron unas ganas locas de ir a ver a mi madre, de correr hacia ella y decirle: ‘Cuanto me has faltado…’”, cuenta Sectiva en la introducción al libro. “Para mi suerte se acercaba el verano, y la Universidad de Barcelona, donde se encontraba el restaurante en el cual yo trabajaba, cerraba”. Sectiva cuenta cómo en aquel viaje su madre le reveló, que aunque siempre la habían llamado Consuelito, su verdadero nombre era Sectiva: “Pide tus papeles con este nombre y todo quedará resuelto”.

La autora del libro explica el por qué de ese nombre tan poco habitual, tal y como se lo explicó su progenitora: “En esos días de guerra ella –mi madre- se dirigía a casa de sus padres, a Villanueva de Algaida (Málaga) y necesitaba un salvoconducto para atravesar la frontera que había entre Sevilla y Málaga, con un conflicto entre republicanos y franquistas. Mi verdadero nombre, Sectiva, era ateo, por lo que mi madre temía que no nos dejaran pasar, y desde ese mismo instante decidió bautizarme con el nombre de Consuelo, como se denominaba la misma iglesia donde me concedieron la fe: la iglesia de la Consolación de Utrera». En suma, un libro, unas vivencias, una autobiografía de una mujer luchadora por sobrevivir y salir adelante, dentro y fuera de su país. El libro se lee bien por su amenidad y es un testimonio de una vida común y corriente en la España de posguerra. Una intrahistoria, que diría Unamuno.


Más noticias
El último Cuento desde Majadahonda sobre un Verano que se acaba: «El majariego que solo sabía pedir vermut»
Una vecina de Majadahonda pide podas y lamenta la destrucción de árboles de la concejala de Medio Ambiente que dice estar «cansada»
El Cerro del Espino (Majadahonda) alberga el amistoso España-México sub 20 este miércoles (20:30 horas) que estaba previsto jugar en Ceuta
Prensa deportiva: «Rayo Majadahonda paga caro el «pinchazo» ante un Europa que ganó con carácter lo que no pudo resolver con fútbol»
El concejal de Festejos responde a las protestas por las denuncias de «tongo» en el Campeonato de Mus de Majadahonda 2026: «¡Esto es agotador!»
Vecinos de Majadahonda dedican el domingo a la limpieza de la Dehesa: 3.500 kilos de basura y “A Sodoma en tren botijo”