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10 «problemas cotidianos» en Majadahonda: «¿El «tongo» en el Campeonato de Mus de las Fiestas es algo urgente?»

10 «problemas cotidianos» en Majadahonda: «¿El «tongo» en el Campeonato de Mus de las Fiestas es algo urgente?»
«La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 22 de septiembre de 2026). Quejas y problemas: cuando Majadahonda necesita distinguir lo urgente de lo incómodo. En Majadahonda convivimos con quejas de todo tipo. Algunas son anecdóticas, otras son estructurales. Pero hay una diferencia fundamental: las primeras se resuelven con una explicación; las segundas requieren gestión pública. Y en los últimos meses, revisando las preguntas que los vecinos han trasladado al Ayuntamiento a través del Grupo Municipal de «Vecinos por Majadahonda», he comprobado que el gobierno municipal tiene dificultades para distinguir entre ambas. La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión. Después de leer todas las respuestas, uno entiende mejor la diferencia entre queja y problema. La queja del mus es legítima: se cambió una norma a petición de alguien con influencia. Pero cuando un vecino no puede abrir las ventanas por los olores, cuando otro no puede usar su piscina por el mosquito tigre, cuando un opositor denuncia irregularidades o cuando una actividad deportiva se imparte a 35 grados, ya no hablamos de quejas: hablamos de problemas. Y los problemas, a diferencia del mus, no se resuelven con un “lo estudiaremos”.

Miguel Sanchíz

La primera cuestión es el vallado del Tanque de Tormentas junto al Punto Limpio. Los vecinos recuerdan que el concejal de Urbanismo se comprometió a cubrir la verja para evitar la imagen de abandono. La respuesta del Ayuntamiento fue que “tomaban en consideración la propuesta para su valoración y estudio”. Una fórmula que no aclara si se hará, cuándo se hará o si el compromiso previo sigue vigente. El caso de los malos olores en Isaac Albéniz es más serio. Los vecinos llevan meses sin poder abrir las ventanas por la intensidad de las emisiones procedentes de una instalación municipal. Presentaron una reclamación formal el 22 de abril y no recibieron respuesta. El Ayuntamiento explica ahora que el origen está en la EVAD del área de oportunidad y que la responsabilidad es del Canal de Isabel II. Pero la pregunta del vecino era sencilla: ¿qué instalación es, quién la gestiona y por qué no se ha contestado a su escrito? La respuesta no aborda ninguna de esas tres cuestiones.

El mosquito tigre en Travesía Monzón es un problema de salud pública que se arrastra desde hace cuatro años. Los vecinos han fumigado, han consultado proveedores y han documentado la agresividad de las picaduras. El Ayuntamiento reconoce que la competencia es de la Concejalía de Sanidad y que la fumigación de adultos no es eficaz, pero no concreta si actuará en los focos públicos señalados: vías del tren, Punto Limpio y Tanque de Tormentas. La prevención es necesaria, pero cuando un vecino no puede usar su piscina o su terraza, la prevención sin intervención resulta insuficiente. En las oposiciones a administrativo, el propio Ayuntamiento reconoce en un documento oficial que dos personas realizaron el examen sin estar admitidas. La respuesta municipal afirma que el control de acceso “se lleva a cabo en todos los procesos”, pero no explica cómo pudo ocurrir esta excepción ni si se ha investigado. El proceso sigue adelante sin aclarar la anomalía. Las señales del Camino Escolar Seguro desde Virgen de Iciar al María Auxiliadora se han borrado dos veces en menos de dos cursos. Los vecinos documentan aceras deterioradas y malos olores en los contenedores. La respuesta del Ayuntamiento es que “procederán a la mayor brevedad posible”. Sin fechas, sin plan y sin referencia al coste previo de 50.000 euros que no resolvió el problema.

En Huerta de la Sacedilla, las aceras deterioradas y la falta de pasos de cebra no recibieron respuesta. Ni valoración, ni compromiso, ni explicación. El paso de cebra frente a la estación de tren, cuya falta de visibilidad preocupa a los vecinos, recibe la misma fórmula: “procederemos a la mayor brevedad posible”. El caso más delicado es la falta de refrigeración en las salas deportivas del IES Saramago. Los usuarios fueron trasladados allí por decisión municipal y ahora entrenan en una sala sin ventilación adecuada. La respuesta del Ayuntamiento es que no dispone de equipos portátiles y que la actividad la organiza un club privado. Pero los vecinos no cuestionan la titularidad del edificio: señalan que el traslado fue municipal y que la responsabilidad sobre las condiciones de la actividad también lo es.