«El futuro no surge por casualidad. Es el resultado de decisiones tomadas por personas que se atreven a pensar más allá de las urgencias del presente. Reformar instituciones, defender derechos, impulsar la ciencia o garantizar oportunidades para los más jóvenes son formas distintas de construir un mañana mejor».
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 12 de octubre de 2026). El futuro se construye en presente. La historia suele recordar los grandes acontecimientos por sus resultados, pero rara vez se detiene a considerar algo igualmente importante: el momento en que alguien decidió apostar por el futuro. Antes de que una reforma cambie una institución, de que una misión espacial alcance su objetivo o de que una sociedad avance en derechos y libertades, siempre existe una decisión inicial. Las efemérides de este 12 de octubre no solo se detienen en Majadahonda y el resto de España con la celebración del Día de la Hispanidad, de la Virgen del Pilar y de la Bandera, sino que tienen precisamente ese denominador común. Todas reflejan momentos en los que personas o instituciones optaron por mirar más allá de las necesidades inmediatas para construir un horizonte diferente. Las cuatro historias comparten una misma enseñanza. El futuro no surge por casualidad. Es el resultado de decisiones tomadas por personas que se atreven a pensar más allá de las urgencias del presente. Reformar instituciones, defender derechos, impulsar la ciencia o garantizar oportunidades para los más jóvenes son formas distintas de construir un mañana mejor. Y quizá esa sea una de las responsabilidades más importantes que tiene cada generación.
David Summers, Javier Molina (izda), Daniel Mezquita y Rafael Gutiérrez, integrantes del grupo musical Hombres G, recibieron el título de «Caballeros Legionarios de Honor» durante la parada militar en 2025 por el 105 aniversario de la fundación de La Legión en el acuartelamiento Millán Astray de Melilla. EFE/Giner
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 7 de octubre de 2026). La visión de un majariego. Legionario de honor. Aniversario de la Legión. La Legión en Ceuta ante la mayor crisis migratoria del siglo XXI. La crisis migratoria que vive Ceuta desde el verano de 2026 ha devuelto a la primera línea a una unidad que forma parte inseparable de la identidad de la ciudad: el Tercio “Duque de Alba” 2º de La Legión. Su presencia en las calles, en el espigón del Tarajal y en los accesos fronterizos ha sido constante durante semanas, pero su papel real ha estado marcado por una paradoja que merece ser contada: máxima exposición y mínima autoridad. Ceuta es, desde hace un siglo, territorio legionarios. García Aldave es la cuna histórica de la unidad, y la IV Bandera “Cristo de Lepanto” mantiene una relación casi orgánica con la ciudad. Por eso, cuando el 30 de julio el Tarajal colapsó y miles de personas cruzaron la frontera en cuestión de horas, la Legión fue la primera fuerza militar en desplegarse. Lo hizo con rapidez, disciplina y una serenidad que contrastaba con el caos del momento. Pero la realidad jurídica era otra. Los legionarios no podían detener, no podían registrar, no podían intervenir físicamente. Su misión se reducía a contener, orientar y formar barreras humanas para guiar los flujos hacia los corredores establecidos por Policía Nacional y Guardia Civil. En palabras de asociaciones militares, estaban “en primera línea, pero sin herramientas”. La imagen era elocuente: soldados entrenados para el combate actuando como agentes de tráfico en una frontera desbordada. Aun así, su presencia fue decisiva. La Legión aportó orden visual, disuasión, capacidad logística y una resistencia física que permitió sostener turnos de hasta 16 horas. Se suspendieron permisos, se replegaron efectivos y se activó un régimen de disponibilidad permanente. La ciudad, que conoce bien a sus legionarios, entendió que estaban haciendo todo lo que la ley les permitía… y quizá un poco más. Desde Majadahonda, donde la distancia nunca borra la memoria, la Legión se vive con una mezcla de respeto, afecto y gratitud. Ser Legionario de Honor no es un título: es una forma de mirar el mundo. Y cada 20 de septiembre, cuando se celebra el aniversario de este cuerpo, uno siente que Ceuta y García Aldave laten un poco más cerca.
«Aquel cambio demuestra hasta qué punto las sociedades dependen de sistemas de medida precisos para organizar la vida cotidiana. El tiempo, que parece una realidad inmutable, también necesita ser interpretado y ordenado».
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 4 de octubre de 2026). Cuando el mundo cambia de escala. Hay momentos en la historia en los que la humanidad se ve obligada a replantearse su manera de entender la realidad. No ocurre todos los días. Son instantes en los que cambian nuestras referencias, se amplían los horizontes y descubrimos que el mundo es más complejo, más grande o más interdependiente de lo que habíamos imaginado. Las efemérides de este 4 de octubre parecen muy diferentes entre sí, pero comparten un rasgo común: todas representan cambios de escala en nuestra forma de medir, observar o interpretar el mundo. Las 4 historias nos invitan a ampliar la mirada. Aprendimos a medir mejor el tiempo, a explorar el espacio, a construir monumentos destinados a perdurar y a comprender nuestra relación con otras formas de vida. En todos los casos aparece la misma enseñanza: el progreso comienza cuando somos capaces de mirar más allá de nuestros límites habituales y descubrir una realidad más amplia de la que conocíamos. Esa capacidad de cambiar de escala ha sido, y probablemente seguirá siendo, una de las grandes fuerzas impulsoras de la historia humana. La primera de ellas tiene algo de sorprendente. El 4 de octubre de 1582 fue seguido, en varios países europeos, por el 15 de octubre. 10 días desaparecieron del calendario. No se trataba de una extravagancia, sino de una corrección científica. El calendario juliano acumulaba pequeños errores que, con el paso de los siglos, habían provocado un desfase considerable respecto al ciclo solar. La reforma gregoriana permitió ajustar el tiempo oficial al tiempo astronómico. Aquel cambio demuestra hasta qué punto las sociedades dependen de sistemas de medida precisos para organizar la vida cotidiana. El tiempo, que parece una realidad inmutable, también necesita ser interpretado y ordenado.
Las primeras lluvias y fríos del otoño de este año 2026 hacen su aparición en Majadahonda y resto del Oeste de Madrid este viernes 2 de octubre y ya permanecen todo el fin de semana y siguientes
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 2 de octubre de 2026). El Otoño en Majadahonda. Este mes de octubre de 2026, miro Majadahonda con la sensación de que algo está a punto de cambiar. El verano ha consumido sus últimas horas y el otoño ha esperado silenciosamente al otro lado de la noche. No llegó con estrépito el 23 de septiembre porque las grandes transformaciones de la naturaleza casi nunca hacen ruido. Simplemente una mañana descubrimos que la luz es distinta, que el aire tiene otro aroma y que algunas hojas han comenzado a cambiar de color. Siempre me ha parecido el otoño una estación injustamente relacionada con la tristeza. Se habla de las hojas que caen, de los días que se acortan, del frío que se aproxima. Como si todo ello fuera una despedida. Yo prefiero verlo de otra manera. Cambiar las hojas no es morir. Es cambiar de vestuario. El árbol no se rinde cuando se desprende de ellas. Hace exactamente lo contrario: se prepara para resistir. Se aligera, administra sus fuerzas, guarda dentro de sí lo imprescindible y espera. Sabe que llegará el invierno, pero también parece conocer algo que nosotros olvidamos con demasiada frecuencia: ningún invierno es definitivo. Quizá por eso me gusta tanto contemplar el otoño en Majadahonda. Poco a poco, los verdes empiezan a mezclarse con amarillos, ocres, cobres y rojizos. Los árboles de nuestras calles y parques parecen despedirse de su uniforme veraniego y vestirse para una ceremonia distinta. Hay algo solemne en esa transformación. Una belleza menos exuberante que la primavera, pero quizá más profunda.
«Las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas existentes. A veces se trata de explorar mares desconocidos; otras, de redefinir fronteras políticas, desafiar prejuicios o promover nuevas expresiones culturales. Lo importante es comprender que el cambio rara vez surge de la conformidad. Son las personas capaces de imaginar alternativas quienes terminan impulsando las transformaciones más profundas».
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 27 de septiembre de 2026). Calendario Curioso: El deseo humano de comprender. Desde que nuestros antepasados comenzaron a observar las estrellas o a preguntarse por el significado de los fenómenos naturales, la historia de la humanidad ha estado marcada por una necesidad constante: comprender. Comprender quiénes somos, cómo funciona el mundo que nos rodea y qué ocurrió antes de nosotros. Las efemérides de este 27 de septiembre parecen distintas a primera vista, pero todas ellas comparten precisamente esa aspiración universal de buscar respuestas. Las cuatro primeras historias reflejan una misma realidad: la humanidad avanza gracias a su curiosidad. Descifrar lenguas antiguas, formular teorías científicas, investigar acontecimientos históricos o explorar nuevos territorios son expresiones diferentes de una misma necesidad. Y es que quizá el rasgo más característico de nuestra especie no sea la fuerza ni la velocidad, sino la capacidad de formular preguntas y persistir hasta encontrar respuestas. Porque, en el fondo, cada avance de la civilización comienza exactamente igual: alguien se niega a aceptar que algo sea incomprensible y decide intentar entenderlo. Las cuatro siguientes historias comparten una misma enseñanza. Las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas existentes. A veces se trata de explorar mares desconocidos; otras, de redefinir fronteras políticas, desafiar prejuicios o promover nuevas expresiones culturales. Lo importante es comprender que el cambio rara vez surge de la conformidad. Son las personas capaces de imaginar alternativas quienes terminan impulsando las transformaciones más profundas.
«Inseguridad Ciudadana»: «El problema no son los policías. El problema es la política de seguridad que decide dónde, cuándo y cómo se utilizan esos recursos. Si tenemos más agentes, queremos verlos. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad».
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 23 de septiembre de 2026). Majadahonda: no queremos acostumbrarnos al miedo ¿Qué debemos hacer los vecinos?. Acaban de salir los datos oficiales del Ministerio del Interior sobre el Indice de Criminalidad de Majadahonda en el primer semestre de 2026 (de enero a junio) y la pregunta empieza a escucharse en la ciudad con demasiada frecuencia. Y cuando los vecinos comienzan a preguntarse qué tienen que hacer ellos para defenderse, algo está fallando en quienes tienen precisamente la obligación de protegerlos. Los últimos testimonios conocidos este verano son inquietantes. Una mujer derribada para arrebatarle el teléfono. Otra víctima de un robo. Un hombre mayor sorprendido junto a un cajero mediante el conocido “método de la mancha”. Vecinos que tienen que intervenir, personas que empiezan a recomendar a sus mayores que no saquen dinero solos y ciudadanos que llegan incluso a hablar de organizar patrullas vecinales. No solamente que haya robos, porque desgraciadamente ninguna ciudad puede garantizar el delito cero. Lo realmente preocupante es que los ciudadanos comiencen a pensar que la seguridad depende de ellos mismos porque no perciben suficientemente cerca a quienes deben proporcionársela. Y aquí hay que señalar al Gobierno municipal de Majadahonda. No vale mirar hacia otro lado. No vale trasladar automáticamente la responsabilidad al Gobierno de España, a la inmigración, a las leyes o a cualquier administración superior. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad.
«La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión»
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 22 de septiembre de 2026). Quejas y problemas: cuando Majadahonda necesita distinguir lo urgente de lo incómodo. En Majadahonda convivimos con quejas de todo tipo. Algunas son anecdóticas, otras son estructurales. Pero hay una diferencia fundamental: las primeras se resuelven con una explicación; las segundas requieren gestión pública. Y en los últimos meses, revisando las preguntas que los vecinos han trasladado al Ayuntamiento a través del Grupo Municipal de «Vecinos por Majadahonda», he comprobado que el gobierno municipal tiene dificultades para distinguir entre ambas. La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión. Después de leer todas las respuestas, uno entiende mejor la diferencia entre queja y problema. La queja del mus es legítima: se cambió una norma a petición de alguien con influencia. Pero cuando un vecino no puede abrir las ventanas por los olores, cuando otro no puede usar su piscina por el mosquito tigre, cuando un opositor denuncia irregularidades o cuando una actividad deportiva se imparte a 35 grados, ya no hablamos de quejas: hablamos de problemas. Y los problemas, a diferencia del mus, no se resuelven con un “lo estudiaremos”.
Este artículo contiene 4 imágenes creadas por Inteligencia Artificial al introducirle como orden: «crear una ilustración que contenga «Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial». Las IAs utilizadas han sido Bing.com y Creona.com
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 18 de septiembre de 2026). Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial: una reflexión necesaria.Majadahonda está en fiestas. Las calles vuelven a llenarse de música, de familias, de risas y de ese bullicio que solo aparece cuando un pueblo se reconoce a sí mismo. Y, sin embargo, mientras aquí celebramos los festejos, fuera de nuestro entorno cercano se acumulan titulares inquietantes: grandes directivos de empresas tecnológicas advierten que la inteligencia artificial podría “acabar con la humanidad”. La frase es tan rotunda que, inevitablemente, genera preocupación. ¿Qué está pasando? ¿Por qué quienes lideran estas compañías hablan en esos términos? ¿Hay algo que debamos temer? Conviene bajar el volumen del miedo y subir el de la reflexión. Para empezar, la inteligencia artificial no es un ser, ni una conciencia, ni una voluntad. No tiene deseos, ambiciones ni intención de dominar nada. Es un conjunto de modelos matemáticos que procesan información y generan respuestas. No siente, no decide, no actúa por sí misma. La IA no quiere nada porque no puede querer nada. Lo que sí puede hacer es amplificar capacidades humanas: acelerar cálculos, analizar datos, ayudar en diagnósticos médicos, mejorar procesos educativos o facilitar tareas creativas. La herramienta es poderosa, sí, pero sigue siendo herramienta.
Las efemérides de septiembre tienen algo en común: todas hablan de viajes. Algunos son físicos y recorren océanos, otros transcurren en el terreno de las ideas, de la memoria o de la cultura. Sin embargo, la historia humana está llena de fronteras. Algunas se construyen con piedra, ladrillo o acero. Otras son culturales, científicas o incluso imaginarias
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 15 de septiembre de 2026). Hay momentos en los que una sociedad cambia de rumbo. A veces ocurre a través de una gran expedición marítima; otras, mediante transformaciones políticas, culturales o simbólicas. Las efemérides de septiembre tienen algo en común: todas hablan de viajes. Algunos son físicos y recorren océanos, otros transcurren en el terreno de las ideas, de la memoria o de la cultura. Sin embargo, la historia humana está llena de fronteras. Algunas se construyen con piedra, ladrillo o acero. Otras son culturales, científicas o incluso imaginarias. A lo largo de los siglos, las sociedades han intentado delimitar territorios, proteger espacios, ampliar conocimientos o superar límites que parecían inalcanzables. Las efemérides de septiembre tienen precisamente ese elemento en común: todas hablan de fronteras y de la permanente aspiración humana a definirlas o traspasarlas. Observadas en conjunto, estas historias muestran que el progreso suele surgir de una tensión permanente entre límites y aspiraciones. Necesitamos fronteras para organizarnos, pero también necesitamos la capacidad de superarlas cuando impiden avanzar. Desde los muros romanos hasta la exploración espacial, la historia parece sugerir que el ser humano nunca se conforma con permanecer dentro de los límites que encuentra. Quizá por eso seguimos explorando, creando y soñando con nuevos horizontes.
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