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Desde Majadahonda (16 de agosto): «la eterna búsqueda de algo más cuando la curiosidad humana se dirige hacia el cielo»

Desde Majadahonda (16 de agosto): «la eterna búsqueda de algo más cuando la curiosidad humana se dirige hacia el cielo»
Desde Majadahonda (16 de agosto): «la eterna búsqueda de algo más cuando la curiosidad humana se dirige hacia el cielo»
«Buscar oro, escribir novelas, conquistar escenarios o explorar los secretos del cosmos son expresiones distintas de una misma inquietud. Quizá sea precisamente esa insatisfacción creativa la que ha permitido a la humanidad avanzar, descubrir nuevos horizontes y reinventarse generación tras generación»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 16 de agosto de 2026). La eterna búsqueda de algo más. Existe una característica que parece acompañar al ser humano desde sus orígenes: la necesidad de buscar algo más allá de lo que ya posee. A veces esa búsqueda adopta la forma de riqueza material; otras veces se convierte en una aspiración artística, en un deseo de fama o en una necesidad de comprender mejor el universo. Las efemérides del 16 de agosto reflejan precisamente esa inquietud permanente que ha impulsado algunos de los mayores logros —y también algunas de las mayores obsesiones— de nuestra especie. Observadas en conjunto, estas historias hablan de una misma fuerza: el deseo de ir más allá. Buscar oro, escribir novelas, conquistar escenarios o explorar los secretos del cosmos son expresiones distintas de una misma inquietud. Quizá sea precisamente esa insatisfacción creativa la que ha permitido a la humanidad avanzar, descubrir nuevos horizontes y reinventarse generación tras generación.

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El eclipse desde Majadahonda: «Cuando el cielo se oscurece, la historia se mueve»

El eclipse desde Majadahonda: «Cuando el cielo se oscurece, la historia se mueve»
El eclipse desde Majadahonda: «Cuando el cielo se oscurece, la historia se mueve»
«Hoy, mientras Majadahonda comenta el eclipse del 12 de agosto y se prepara para los 2 que vienen —2 de agosto de 2027 y 26 de enero de 2028—, quizá convenga recordar que estos fenómenos no solo oscurecen el cielo: iluminan decisiones humanas. A veces detienen guerras, otras desencadenan errores, otras salvan expediciones y otras revelan secretos del universo».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 13 de agosto de 2026). Cuando el cielo se oscurece, la historia se mueve. El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 ya forma parte de la memoria reciente de Majadahonda. Muchos vecinos lo siguieron desde parques, terrazas y balcones, comentando la extraña luz que cayó sobre la ciudad y la sensación de asistir a un fenómeno que, aunque previsto y explicado, siempre despierta una inquietud antigua. Ahora que quedan dos eclipses más por delante —agosto de 2027 y enero de 2028—, es buen momento para recordar que estos acontecimientos celestes no solo han fascinado a la humanidad: en muchas ocasiones han influido en decisiones que cambiaron el rumbo de la historia. Las crónicas más antiguas ya describen episodios sorprendentes. En el siglo VI a.C., durante una batalla entre medos y lidios, el Sol se apagó de repente. Los soldados, incapaces de interpretar aquel cielo convertido en sombra, dejaron de luchar. Lo que ocurrió después fue insólito: ambos pueblos firmaron la paz. Un eclipse detuvo una guerra que parecía destinada a prolongarse indefinidamente. Heródoto lo recoge como un ejemplo de cómo un fenómeno celeste podía alterar el curso de los acontecimientos humanos. Siglos más tarde, el eclipse volvió a cruzarse con la política. Jerjes, rey de Persia, interpretó uno como un augurio favorable para su campaña contra Grecia. La lectura supersticiosa del cielo le empujó a una decisión que, después del eclipse, se reveló fatal: la expedición terminó en desastre, su armada quedó destruida y su prestigio se debilitó hasta desembocar en su asesinato. Un recordatorio de cómo la interpretación errónea de los signos celestes podía torcer el destino de un imperio.

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De Majadahonda a París: «la Torre Eiffel respira en verano y crece 15 cm como si buscara un poco más de cielo»

De Majadahonda a París: «la Torre Eiffel respira en verano y crece 15 cm como si buscara un poco más de cielo»
La Torre Eiffel no es solo un monumento: es una lección de humildad
«La Torre Eiffel no es solo un monumento: es una lección de humildad. Nos enseña que la estabilidad no consiste en quedarse quieto, sino en saber adaptarse sin perder la esencia. En verano, cuando el sol cae sobre París con esa luz que parece hecha para el cine, la torre se convierte en una metáfora involuntaria».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 11 de agosto de 2026). La Torre que respira. Hay monumentos que parecen haber nacido para quedarse quietos, como si la historia los hubiera condenado a la inmovilidad. Pero algunos, aun hechos de hierro, tienen una vida secreta. La Torre Eiffel, ese emblema que París exhibe con la misma naturalidad con la que otros muestran un apellido ilustre, es uno de ellos. En verano, cuando el calor se instala sobre la ciudad y el aire vibra sobre el Sena, la torre crece. No es una metáfora ni un capricho poético: crece de verdad. Hasta 15 centímetros, como si buscara un poco más de cielo. La explicación es sencilla: el hierro se dilata con el calor. Pero la sencillez no le quita encanto. Al contrario, convierte a la torre en una criatura que responde al clima como un organismo vivo. Miles de turistas se hacen fotos sin saber que ese día la torre es ligeramente distinta a la del día anterior. Un poco más alta, un poco más ligera, un poco más viva. París, en pleno verano, respira a través de su estructura más famosa. Gustave Eiffel, que calculó cada remache y cada arco con una precisión casi obsesiva, sabía que la torre sería resistente. Pero quizá no imaginó que también sería flexible, que tendría esta capacidad de adaptarse al calor como si fuera un ser que se despereza. La torre no solo se eleva: también se inclina unos milímetros, un gesto mínimo que parece un saludo al sol. Y cuando llega el invierno, vuelve a su tamaño original, encogiéndose con la misma discreción con la que se había estirado.

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Desde Majadahonda (9 de agosto): si Ulises tiene su película «Odisea», a Julio César le falta la suya con «Farsalia»

Desde Majadahonda (9 de agosto): si Ulises tiene su película «Odisea», a Julio César le falta la suya con «Farsalia»
Ahora que Homero está de actualidad gracias a la épica película sobre «La Odisea» griega de Christopher Nolan, hablemos también de Roma: la batalla de Farsalia, en el año 48 antes de Cristo, decidió su futuro, aunque aún le falta su película contemporánea que describa su guion. Julio César y Pompeyo representaban dos formas distintas de entender el poder.

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 9 de agosto de 2026). Las decisiones que cambian el rumbo de la historia. Hay días en los que la historia parece acelerarse. Jornadas en las que una decisión política, una acción militar o una elección colectiva alteran el destino de millones de personas. El 9 de agosto es una de esas fechas que nos invitan a reflexionar sobre el peso de las decisiones humanas y sobre las consecuencias, a menudo imprevisibles, que pueden derivarse de ellas. Las efemérides de este 9 de agosto muestran que la historia no avanza por casualidad. Detrás de cada gran transformación hay personas que toman decisiones, gobiernos que eligen un camino y sociedades que definen sus prioridades. Algunas de esas decisiones generan progreso y bienestar; otras provocan conflictos y sufrimiento. La diferencia suele residir en la capacidad de pensar no solo en el presente, sino también en las consecuencias futuras de nuestros actos. Y ahora que Homero está de actualidad gracias a la épica película sobre «La Odisea» griega de Christopher Nolan, hablemos también de Roma: la batalla de Farsalia, en el año 48 antes de Cristo, decidió su futuro, aunque aún le falta su película contemporánea que describa su guion. Julio César y Pompeyo representaban dos formas distintas de entender el poder dentro de la República. La victoria de César sobre su yerno (casado con su hija) no solo le permitió imponerse a su rival y al Senado que lo apoyaba, sino que también abrió el camino a una guerra civil primero y hacia la transformación de Roma en un imperio. Aquella jornada demuestra cómo una sola batalla puede modificar el rumbo de una civilización entera, aunque el final fue trágico para ambos generales: ambos murieron asesinados por sus propios aliados. ¿Da para otra película?

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Cuentos Reales de Verano: «La piscina de una Comunidad de Majadahonda pierde agua»

Cuentos Reales de Verano: «La piscina de una Comunidad de Majadahonda pierde agua»
Cuentos Reales de Verano: «La piscina de una Comunidad de Majadahonda pierde agua»
«El socorrista, que hasta entonces había permanecido en silencio, intervino: —Yo creo que es el desagüe. La comunidad lo miró como si hubiera revelado un secreto de Estado. —¿Y por qué no lo dijo antes? —preguntó el presidente. —Porque nadie me lo preguntó —contestó el socorrista, con la tranquilidad de un monje tibetano».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 8 de agosto de 2026). Cuentos Reales de Verano: La Piscina de la Comunidad. Todo empezó con una reunión de la comunidad de vecinos de Majadahonda en pleno verano, mes de agosto, convocada por el presidente, don Evaristo, un hombre que hablaba como si cada frase fuera un decreto ley. —Punto único del día: la piscina pierde agua. La frase provocó un murmullo inmediato. La piscina era el orgullo del edificio: rectangular, azul, con dos escaleras y un socorrista que nunca se metía en el agua porque “no era necesario”. —¿Cuánta agua pierde? —preguntó una señora con pamela, como si estuviera en Marbella. —Toda —respondió el presidente. El silencio fue tan grande que se oyó cómo un vecino abría una bolsa de pipas. La comunidad decidió actuar con rapidez. Se formó una comisión de emergencia compuesta por: El presidente, que no sabía nadar. El vicepresidente, que tampoco. El vocal de deportes, que llevaba 20 años sin hacer deporte. Y un vecino recién llegado, que se ofreció voluntario porque “en su pueblo había una acequia”. A las 9 de la mañana del día siguiente, todos estaban alrededor de la piscina, mirando el agua desaparecer como si fuera un truco de magia. —Esto es una fuga —dijo el vocal de deportes, con tono de experto. —O un robo —añadió la señora de la pamela. —¿Quién va a robar agua? —preguntó el presidente. —Pues mire, hay gente para todo —respondió ella.

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«Una mujer ante una silla vacía en un pequeño restaurante de Majadahonda una tarde de verano»

«Una mujer ante una silla vacía en un pequeño restaurante de Majadahonda una tarde de verano»

 

«Una mujer ante una silla vacía en un pequeño restaurante de Majadahonda una tarde de verano»
«La ternura también se expresa en los gestos mínimos. Y que, cuando alguien pierde a quien más quería, la mejor manera de acompañarlo no es llenar el vacío, sino respetarlo. Hay dolores que no necesitan explicaciones. Solo necesitan que alguien, como Julián, entienda que una silla vacía puede estar más llena que cualquier otra».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 6 de agosto de 2026). Cuentos reales de Verano: La Silla Vacía. Hay ausencias que no hacen ruido, pero lo llenan todo. A veces basta un objeto, un gesto, un detalle mínimo para que el corazón recuerde lo que intenta olvidar. Esta historia nació así: porque alguien me habló de una pérdida, y yo, incapaz de encontrar palabras que consolaran, observé otra forma de acompañar su dolor. En un pequeño restaurante de Majadahonda, donde las tardes de verano huelen a tomate recién cortado y a pan caliente, trabajaba un camarero llamado Julián. Era un hombre discreto, de esos que saben escuchar sin interrumpir, y que tienen la delicadeza de no preguntar demasiado. Cada día, a las 3 en punto, una mujer mayor entraba sola y pedía la misma mesa: la de la esquina, junto a la ventana. Una mesa para dos. Julián lo notó desde el primer día. La mujer colocaba su bolso en una silla y dejaba la otra vacía, perfectamente alineada, como esperando a alguien. Nunca pedía dos platos. Nunca miraba el móvil. Nunca hacía nada extraño. Solo dejaba la silla vacía. Un martes, mientras le servía su sopa, Julián se atrevió a preguntarle: —¿Quiere que retire la otra silla?

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«El secreto de las tardes de verano entre un anciano y un niño en un solitario parque de Majadahonda»

«El secreto de las tardes de verano entre un anciano y un niño en un solitario parque de Majadahonda»
«La verdadera ayuda no siempre consiste en levantar al que cae, ni en decirle que todo irá bien. A veces consiste simplemente en sentarse a su lado. En compartir el silencio»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 4 de agosto de 2026). Cuentos reales de verano: El secreto de las tardes. A veces, cuando alguien comparte su dolor conmigo, siento que las palabras se quedan pequeñas. Hay penas que no admiten consejos, ni explicaciones, ni frases de consuelo. Hay dolores que solo se pueden acompañar. Y hace unos días, al escuchar una confidencia que me tocó muy dentro, no supe qué decir. No encontré ninguna frase que estuviera a la altura de aquel sufrimiento. Así que hice lo único que pude: inventarme una historia. Una historia que no sé si ocurrió, pero que podría haber ocurrido. Una historia que, de algún modo, ocurre cada día en silencio, sin que nadie la cuente. Una señora de Majadahonda (Madrid) observaba a su hijo de 4 años. Todas las tardes, desde hacía una semana, el pequeño salía al jardín de un solitario parque cercano a su casa y se sentaba junto a un anciano que pasaba allí las horas. No jugaba con él. No le enseñaba nada. No le pedía nada. Solo se sentaba a su lado, como si ambos compartieran un secreto que nadie más podía entender. El anciano no hablaba mucho. A veces miraba al suelo. A veces al horizonte. A veces cerraba los ojos como quien intenta recordar algo que ya no está. Y el niño, sin comprender del todo, se quedaba allí, quieto, acompañándolo. La madre lo observaba desde la ventana, intrigada. ¿Qué podía atraer a un niño tan pequeño hacia un hombre tan mayor? ¿Qué encontraba allí que no encontraba en sus juguetes, en sus cuentos, en sus juegos?

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Desde Majadahonda: la exitosa película sobre «La Odisea» de Homero y las consecuencias del poder

Desde Majadahonda: la exitosa película sobre «La Odisea» de Homero y las consecuencias del poder

Desde Majadahonda: la exitosa película sobre «La Odisea» de Homero y las consecuencias del poder
5 ciudades españolas mediterráneas eran relevantes en el siglo VIII antes de Cristo –la era de Homero–: Gadir, Sexi, Coria, Malaka y en la última de ellas, llamada «Abdera», se fundó el famoso entonces –y aún hoy– «templo de Athená [diosa Atenea]» donde «había suspendidos escudos y espolones de navío en memoria de los viajes de Odysseús [Ulises]». Fuente: Antonio García y Bellido (1976): «España y los españoles hace dos mil años según la «Geografía» de Strábon».
MIGUEL SANCHIZ. (3 de agosto de 2026). El poder y sus consecuencias. La historia de la humanidad podría resumirse como una larga sucesión de luchas por el poder. Desde las antiguas batallas entre imperios hasta los conflictos geopolíticos de nuestros días, el deseo de influir sobre los acontecimientos ha sido uno de los motores más poderosos del comportamiento humano. En una semana en la que está triunfando en los cines de todo el mundo la adaptación a la pantalla universal de un libro clásico como es la «Odisea» de Homero, escrito hace casi 30 siglos y adaptada, dirigida y producida por Christopher Nolan, la película protagonizada por Matt Damon y Anne Hathaway (entre otros brillantes actores y actrices de Hollywood) nos ofrece una radiografía del poder que apenas ha cambiado desde que nació la Humanidad. Por eso estas efemérides que selecciono y resumo, transcurrido el primer domingo de agosto de 2026, nos ofrecen un recorrido por distintas formas de ejercer esa influencia y por las consecuencias, positivas o negativas, que puede generar. Son cuatro historias que nos recuerdan que el poder no es bueno ni malo por sí mismo. Todo depende de cómo se utilice. Puede servir para ampliar libertades, promover cambios positivos o impulsar avances históricos. Pero también puede convertirse en una herramienta de dominación y conflicto. Quizá la gran lección del 2 de agosto que acaba de pasar sea precisamente esa: la necesidad de combinar autoridad con responsabilidad, y liderazgo con respeto a las normas que garantizan la convivencia.

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Desde Majadahonda: «el verano es un momento propicio para pensar en cambios políticos, técnicos y científicos»

Desde Majadahonda: «el verano es un momento propicio para pensar en cambios políticos, técnicos y científicos»
Desde Majadahonda: «el verano es un momento propicio para pensar en cambios políticos, técnicos y científicos»
Cuando un partido, un dirigente o un presidente se perpetúa en el poder surgen las inercias dictatoriales. En las democracias se degenera con las mayorías absolutas y en las dictaduras con la aniquilación de la Oposición, de la Prensa, y del Poder Judicial independiente

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 1 de agosto de 2026). Hay momentos en los que una sociedad decide revisar las normas que consideraba inamovibles. Y curiosamente muchas de estas reflexiones se producen en verano, época propicia para la reflexión, el pensamiento y el contraste de pareceres desde el placentero descanso. Tenemos más tiempo para pensar y es lógico que lo empleemos en hacerlo o en las derivadas subsiguientes que caracterizan al «homo sapiens»: leer y escribir. «Aquel que escribe (o lee) bien, piensa bien, y aquel que piensa bien, actúa bien», decía un insigne pensador español. Y concretamente, en el mes de julio que acaba de terminar se produjeron las primeras. Por ejemplo, el 19 de julio ofreció varios ejemplos de esos instantes en los que las reglas cambian, ya sea en política, en la vida urbana, en los derechos sociales o incluso en nuestra comprensión del universo. En todos estos casos, el denominador común es el cambio. Las sociedades avanzan cuando son capaces de revisar ideas, estructuras y definiciones que parecían permanentes. A veces el resultado genera controversias, pero también abre nuevas posibilidades de comprensión y desarrollo.

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