
MIGUEL SANCHIZ (Majadahonda, 3 de noviembre de 2026). La soledad no puede esperar: la noticia. El grupo municipal «Vecinos por Majadahonda» ha insistido en la necesidad de poner en marcha de forma inmediata el programa «La soledad no puede esperar», una iniciativa destinada a detectar, acompañar y prevenir situaciones de soledad no deseada, especialmente entre las personas mayores del municipio. La propuesta parte de una realidad cada vez más visible y, al mismo tiempo, más silenciosa. En una ciudad dinámica, moderna y llena de actividad como Majadahonda, existen vecinos que pasan días enteros sin recibir una llamada, una visita o una conversación. Personas que viven rodeadas de gente y, sin embargo, se sienten profundamente solas. A partir de esta petición surge una reflexión que afecta a toda la sociedad. La puerta abierta y la luz encendida. Hay soledades que se ven. Son las que encontramos en un banco del parque, en una cafetería donde alguien alarga el café más de la cuenta o en la mirada de quien parece estar esperando a alguien que nunca llega. Pero existen otras mucho más difíciles de descubrir. Son las que habitan detrás de una puerta cerrada. Quizá por eso me ha llamado la atención el lema elegido para impulsar esta iniciativa: «La soledad no puede esperar». Porque es verdad. La soledad no puede esperar. No puede esperar a que llegue el lunes. No puede esperar a la aprobación de un presupuesto. No puede esperar a que una comisión estudie el asunto durante meses. La soledad ocurre hoy. Esta tarde. Esta misma noche. Mientras usted lee estas líneas, hay personas que no han intercambiado una sola palabra con nadie en todo el día. Personas que cenarán en silencio y apagarán la televisión para escuchar únicamente el ruido del reloj avanzando por la casa. Y eso debería preocuparnos a todos.









