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Majadahonda (efemérides de septiembre): «las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas»

Majadahonda (efemérides de septiembre): «las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas»
Majadahonda (efemérides de septiembre): «las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas»
«Las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas existentes. A veces se trata de explorar mares desconocidos; otras, de redefinir fronteras políticas, desafiar prejuicios o promover nuevas expresiones culturales. Lo importante es comprender que el cambio rara vez surge de la conformidad. Son las personas capaces de imaginar alternativas quienes terminan impulsando las transformaciones más profundas».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 27 de septiembre de 2026). Calendario Curioso: El deseo humano de comprender. Desde que nuestros antepasados comenzaron a observar las estrellas o a preguntarse por el significado de los fenómenos naturales, la historia de la humanidad ha estado marcada por una necesidad constante: comprender. Comprender quiénes somos, cómo funciona el mundo que nos rodea y qué ocurrió antes de nosotros. Las efemérides de este 27 de septiembre parecen distintas a primera vista, pero todas ellas comparten precisamente esa aspiración universal de buscar respuestas. Las cuatro primeras historias reflejan una misma realidad: la humanidad avanza gracias a su curiosidad. Descifrar lenguas antiguas, formular teorías científicas, investigar acontecimientos históricos o explorar nuevos territorios son expresiones diferentes de una misma necesidad. Y es que quizá el rasgo más característico de nuestra especie no sea la fuerza ni la velocidad, sino la capacidad de formular preguntas y persistir hasta encontrar respuestas. Porque, en el fondo, cada avance de la civilización comienza exactamente igual: alguien se niega a aceptar que algo sea incomprensible y decide intentar entenderlo. Las cuatro siguientes historias comparten una misma enseñanza. Las sociedades avanzan cuando alguien se atreve a cuestionar las reglas existentes. A veces se trata de explorar mares desconocidos; otras, de redefinir fronteras políticas, desafiar prejuicios o promover nuevas expresiones culturales. Lo importante es comprender que el cambio rara vez surge de la conformidad. Son las personas capaces de imaginar alternativas quienes terminan impulsando las transformaciones más profundas.

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«No queremos acostumbrarnos al miedo por la inseguridad en Majadahonda: ¿qué debemos hacer los vecinos?»

«No queremos acostumbrarnos al miedo por la inseguridad en Majadahonda: ¿qué debemos hacer los vecinos?»
«No queremos acostumbrarnos al miedo por la inseguridad en Majadahonda: ¿qué debemos hacer los vecinos?»
«Inseguridad Ciudadana»: «El problema no son los policías. El problema es la política de seguridad que decide dónde, cuándo y cómo se utilizan esos recursos. Si tenemos más agentes, queremos verlos. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 23 de septiembre de 2026). Majadahonda: no queremos acostumbrarnos al miedo ¿Qué debemos hacer los vecinos?. Acaban de salir los datos oficiales del Ministerio del Interior sobre el Indice de Criminalidad de Majadahonda en el primer semestre de 2026 (de enero a junio) y la pregunta empieza a escucharse en la ciudad con demasiada frecuencia. Y cuando los vecinos comienzan a preguntarse qué tienen que hacer ellos para defenderse, algo está fallando en quienes tienen precisamente la obligación de protegerlos. Los últimos testimonios conocidos este verano son inquietantes. Una mujer derribada para arrebatarle el teléfono. Otra víctima de un robo. Un hombre mayor sorprendido junto a un cajero mediante el conocido “método de la mancha”. Vecinos que tienen que intervenir, personas que empiezan a recomendar a sus mayores que no saquen dinero solos y ciudadanos que llegan incluso a hablar de organizar patrullas vecinales. No solamente que haya robos, porque desgraciadamente ninguna ciudad puede garantizar el delito cero. Lo realmente preocupante es que los ciudadanos comiencen a pensar que la seguridad depende de ellos mismos porque no perciben suficientemente cerca a quienes deben proporcionársela. Y aquí hay que señalar al Gobierno municipal de Majadahonda. No vale mirar hacia otro lado. No vale trasladar automáticamente la responsabilidad al Gobierno de España, a la inmigración, a las leyes o a cualquier administración superior. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad. 

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10 «problemas cotidianos» en Majadahonda: «¿El «tongo» en el Campeonato de Mus de las Fiestas es algo urgente?»

10 «problemas cotidianos» en Majadahonda: «¿El «tongo» en el Campeonato de Mus de las Fiestas es algo urgente?»
10 «problemas cotidianos» en Majadahonda: «¿El «tongo» en el Campeonato de Mus de las Fiestas es algo urgente?»
«La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 22 de septiembre de 2026). Quejas y problemas: cuando Majadahonda necesita distinguir lo urgente de lo incómodo. En Majadahonda convivimos con quejas de todo tipo. Algunas son anecdóticas, otras son estructurales. Pero hay una diferencia fundamental: las primeras se resuelven con una explicación; las segundas requieren gestión pública. Y en los últimos meses, revisando las preguntas que los vecinos han trasladado al Ayuntamiento a través del Grupo Municipal de «Vecinos por Majadahonda», he comprobado que el gobierno municipal tiene dificultades para distinguir entre ambas. La queja por el fraude en el Campeonato del Mus celebrado en las Fiestas de Majadahonda 2026, por ejemplo, no es un gesto teatral ni parte del juego. No se trata del clásico tongo que se exagera para animar la partida. Aquí hablamos de algo distinto: una pareja fue modificada sin sorteo, a petición de una persona con influencia local. Los jugadores protestaron porque la norma se alteró sin justificación. Es una queja legítima, concreta, verificable. Y, sin embargo, cuando uno observa cómo responde el Ayuntamiento a asuntos mucho más graves, entiende que el problema no es el mus: es la gestión. Después de leer todas las respuestas, uno entiende mejor la diferencia entre queja y problema. La queja del mus es legítima: se cambió una norma a petición de alguien con influencia. Pero cuando un vecino no puede abrir las ventanas por los olores, cuando otro no puede usar su piscina por el mosquito tigre, cuando un opositor denuncia irregularidades o cuando una actividad deportiva se imparte a 35 grados, ya no hablamos de quejas: hablamos de problemas. Y los problemas, a diferencia del mus, no se resuelven con un “lo estudiaremos”.

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Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial: una reflexión necesaria y 4 imágenes creadas con IA

Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial: una reflexión necesaria y 4 imágenes creadas con IA
Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial: una reflexión necesaria y 4 imágenes creadas con IA
Este artículo contiene 4 imágenes creadas por Inteligencia Artificial al introducirle como orden: «crear una ilustración que contenga «Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial». Las IAs utilizadas han sido Bing.com y Creona.com

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 18 de septiembre de 2026). Majadahonda en Fiestas y el miedo a la Inteligencia Artificial: una reflexión necesaria. Majadahonda está en fiestas. Las calles vuelven a llenarse de música, de familias, de risas y de ese bullicio que solo aparece cuando un pueblo se reconoce a sí mismo. Y, sin embargo, mientras aquí celebramos los festejos, fuera de nuestro entorno cercano se acumulan titulares inquietantes: grandes directivos de empresas tecnológicas advierten que la inteligencia artificial podría “acabar con la humanidad”. La frase es tan rotunda que, inevitablemente, genera preocupación. ¿Qué está pasando? ¿Por qué quienes lideran estas compañías hablan en esos términos? ¿Hay algo que debamos temer? Conviene bajar el volumen del miedo y subir el de la reflexión. Para empezar, la inteligencia artificial no es un ser, ni una conciencia, ni una voluntad. No tiene deseos, ambiciones ni intención de dominar nada. Es un conjunto de modelos matemáticos que procesan información y generan respuestas. No siente, no decide, no actúa por sí misma. La IA no quiere nada porque no puede querer nada. Lo que sí puede hacer es amplificar capacidades humanas: acelerar cálculos, analizar datos, ayudar en diagnósticos médicos, mejorar procesos educativos o facilitar tareas creativas. La herramienta es poderosa, sí, pero sigue siendo herramienta.

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Desde Majadahonda (efemérides): «Viajes y fronteras del mundo que se conmemoran en el mes de septiembre»

Desde Majadahonda (efemérides): «Viajes y fronteras del mundo que se conmemoran en el mes de septiembre»
Desde Majadahonda (efemérides): «Viajes y fronteras del mundo que se conmemoran en el mes de septiembre»
Las efemérides de septiembre tienen algo en común: todas hablan de viajes. Algunos son físicos y recorren océanos, otros transcurren en el terreno de las ideas, de la memoria o de la cultura. Sin embargo, la historia humana está llena de fronteras. Algunas se construyen con piedra, ladrillo o acero. Otras son culturales, científicas o incluso imaginarias

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 15 de septiembre de 2026). Hay momentos en los que una sociedad cambia de rumbo. A veces ocurre a través de una gran expedición marítima; otras, mediante transformaciones políticas, culturales o simbólicas. Las efemérides de septiembre tienen algo en común: todas hablan de viajes. Algunos son físicos y recorren océanos, otros transcurren en el terreno de las ideas, de la memoria o de la cultura. Sin embargo, la historia humana está llena de fronteras. Algunas se construyen con piedra, ladrillo o acero. Otras son culturales, científicas o incluso imaginarias. A lo largo de los siglos, las sociedades han intentado delimitar territorios, proteger espacios, ampliar conocimientos o superar límites que parecían inalcanzables. Las efemérides de septiembre tienen precisamente ese elemento en común: todas hablan de fronteras y de la permanente aspiración humana a definirlas o traspasarlas. Observadas en conjunto, estas historias muestran que el progreso suele surgir de una tensión permanente entre límites y aspiraciones. Necesitamos fronteras para organizarnos, pero también necesitamos la capacidad de superarlas cuando impiden avanzar. Desde los muros romanos hasta la exploración espacial, la historia parece sugerir que el ser humano nunca se conforma con permanecer dentro de los límites que encuentra. Quizá por eso seguimos explorando, creando y soñando con nuevos horizontes.

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«Desde un municipio rico como Majadahonda: el escandaloso precio de una entrada para ver la Fórmula 1»

«Desde un municipio rico como Majadahonda: el escandaloso precio de una entrada para ver la Fórmula 1»
«Desde un municipio rico como Majadahonda: el escandaloso precio de una entrada para ver la Fórmula 1»
«Vivir en un municipio acomodado como Majadahonda no me impide ver la desigualdad; quizá debería obligarme a mirarla con más atención. La pobreza no siempre duerme en la calle. A veces lleva uniforme, trabaja 8 horas, paga sus impuestos y sonríe al atendernos. A veces vive en la casa contigua y guarda silencio por vergüenza. Son familias que no piden lujos: solo llegar a fin de mes sin angustia o afrontar una avería sin recurrir a la tarjeta»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 13 de septiembre de 2026). Desde Majadahonda: el precio de una entrada. Escribo desde Majadahonda, un municipio con un elevado nivel de vida. Pero basta mirar despacio para descubrir otra realidad: mayores que cuentan cada euro, jóvenes que no pueden independizarse, trabajadores cuyo sueldo se evapora entre el alquiler y los recibos, y hogares que llegan al día 25 con la cuenta vacía. La prosperidad no es uniforme. Por eso me ha impresionado conocer el precio de algunas entradas para el Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid que concluye este domingo 13 de septiembre. No hablo de una localidad corriente, sino de esas zonas llamadas «Club«, concebidas para disfrutar durante 3 días de la carrera con asiento privilegiado y restauración. Algunas cuestan más de 3.000 euros y la más exclusiva se acerca a los 6.000. Sé cuál es la respuesta: nadie está obligado a comprarlas. La Fórmula 1 es un espectáculo privado y costoso, quien tiene dinero puede gastarlo como quiera. No pretendo decidir en qué deben emplear los demás sus recursos ni condenar a quien paga por una afición. Tampoco ignoro que estos acontecimientos atraen turismo, crean empleo y dejan importantes ingresos en Madrid. Aun aceptando todo eso, hay una comparación que me produce horror. Una entrada de 3 días puede equivaler al salario de 2 meses de un trabajador no cualificado. 2 meses levantándose temprano, viajando en transporte público, limpiando, cuidando a un anciano, cargando mercancías o sirviendo mesas, 2 meses de esfuerzo a cambio de lo que otra persona entrega por pasar un fin de semana en un Club de Fórmula 1. 

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«Aquel inolvidable Pregón de las Fiestas de Majadahonda en el que la alcaldesa rehizo tres veces su discurso»

«Aquel inolvidable Pregón de las Fiestas de Majadahonda en el que la alcaldesa rehizo tres veces su discurso»
«Aquel inolvidable Pregón de las Fiestas de Majadahonda en el que la alcaldesa rehizo tres veces su discurso»
«A las 7 de la tarde, la plaza estaba llena. Los niños con globos. Los abuelos y algún concejal con abanico. Los jóvenes con ganas de fiesta. Los restantes concejales con nervios. Y la alcaldesa con un discurso que había rehecho tres veces porque cada versión era peor que la anterior»

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 11 de septiembre de 2026). Cuentos reales de Verano: El Pregón Imposible. El Ayuntamiento llevaba semanas anunciándolo: “Este año, el pregón de las fiestas será histórico”. Nadie sabía por qué, pero la frase se repetía tanto que el pueblo empezó a creerla. A las 7 de la tarde, la plaza estaba llena. Los niños con globos. Los abuelos con abanicos. Los jóvenes con ganas de fiesta. Los concejales con nervios. Y la alcaldesa con un discurso que había rehecho tres veces porque cada versión era peor que la anterior. El pregonero invitado era don Anselmo, el vecino más veterano del municipio: 92 años, memoria selectiva, y una tendencia natural a contar anécdotas que empezaban en 1954 y terminaban en 1978 sin pasar por 1960. El escenario estaba preparado: banderines, micrófono, atril, altavoces, y una pancarta que decía: “Majadahonda en fiestas: ¡Vive el Verano!”, aunque alguien había escrito debajo, con rotulador: “Y el invierno también”. La banda municipal afinaba. La alcaldesa sudaba. La concejal de Cultura buscaba el cable del micrófono. Y don Anselmo, sentado en una silla plegable, preguntaba cada 2 minutos: «¿Y qué tengo que decir?». Lo que quiera, don Anselmo», respondía la alcaldesa, cada vez con menos convicción. A las 7:10, la concejala anunció: «¡Va a comenzar el pregón!». La banda tocó una fanfarria que sonó como si se estuvieran peleando 2 trompetas. La alcaldesa subió al escenario, saludó, agradeció, saludó otra vez, agradeció de nuevo, y finalmente presentó al pregonero. Don Anselmo se levantó. La plaza guardó silencio. El micrófono pitó. La concejala golpeó el cable. La alcaldesa se santiguó discretamente. Don Anselmo acercó la boca al micrófono y dijo: «Buenas tardes». La plaza aplaudió como si hubiera dicho un poema. «Majadahonda es un pueblo muy bonito. Yo llegué aquí en el año…». Se detuvo. Miró al cielo. Miró a la alcaldesa. Miró al público. «En el año… bueno… en un año». Se escucharon algunas risas pero la plaza volvió a aplaudir.

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Los veranos de 38 grados en Majadahonda y el «cambio climático»

Los veranos de 38 grados en Majadahonda y el «cambio climático»
Los veranos de 38 grados en Majadahonda y el «cambio climático»
«Los datos del siglo XIX ya muestran veranos de 38 y 40 grados en Majadahonda y el resto de España, tormentas devastadoras y sequías que duraban meses. No hay nada nuevo en la existencia de episodios extremos. Lo que sí parece nuevo —y aquí la ciencia es clara— es su frecuencia».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 7 de septiembre de 2026).Cambio climático: cuando un término científico se convierte en bandera. A mis años he aprendido que las palabras cambian de significado según quién las pronuncie y para qué las utilice. No es una novedad: ocurre con “democracia”, con “libertad”, con “solidaridad”. Y también ocurre con “cambio climático”. Un término que nació en los laboratorios y que, con el paso del tiempo, ha terminado en los mítines, en los titulares y en las tertulias. No es que el fenómeno físico no exista; es que su uso público ha adquirido un tono que a veces poco tiene que ver con la ciencia. Yo no soy climatólogo. Soy un observador de la vida, un periodista que ha visto pasar veranos, inviernos, sequías y tormentas desde antes de mediados del siglo pasado. Y desde esa experiencia, creo que vale la pena distinguir dos planos: el fenómeno real y la utilización política del término. El fenómeno real es sencillo de explicar. El clima cambia, como ha cambiado siempre. Los datos del siglo XIX ya muestran veranos de 38 y 40 grados en Majadahonda y el resto de España, tormentas devastadoras y sequías que duraban meses. No hay nada nuevo en la existencia de episodios extremos. Lo que sí parece nuevo —y aquí la ciencia es clara— es su frecuencia. Antes ocurrían de vez en cuando; ahora se repiten más a menudo y duran más días. Esa es la parte física del asunto, la que se mide con termómetros, series históricas y observatorios centenarios.

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Un «café pendiente» en la Gran Vía de Majadahonda a la manera de Nápoles: «la generosidad puede ser un acto sin testigos»

Un «café pendiente» en la Gran Vía de Majadahonda a la manera de Nápoles: «la generosidad puede ser un acto sin testigos»
Un «café pendiente» en la Gran Vía de Majadahonda a la manera de Nápoles: «la generosidad puede ser un acto sin testigos»
Lo hermoso del caffè sospeso («café pendiente») no era la caridad, sino la confianza. El que pagaba no sabía quién lo recibiría. El que lo recibía no sabía quién lo había pagado. Era un puente invisible entre dos vidas que no se cruzarían jamás. Un gesto mínimo que decía: “No te conozco, pero existes. Y eso basta”.

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 1 de septiembre de 2026). Cuentos Reales de Verano. El Café del Desconocido. Sentado en una de esas maravillosas terrazas de este paseo peatonal en Majadahonda que es la Gran Vía me vine a la memoria una preciosa y autentica historia y, se me ocurre pensar ¿podría hacerse en nuestra ciudad Majadahonda? Hay ciudades que inventan maneras discretas de salvarse. Nápoles, tan desbordada de vida como de contradicciones, encontró hace más de un siglo una fórmula sencilla para recordarse a sí misma que la dignidad también puede servirse en taza pequeña. Lo llamaron el caffè sospeso, el café “en suspenso”, aunque en realidad era un café para alguien que aún no tenía nombre. La escena era cotidiana. En los cafés del centro, entre el bullicio de los vendedores ambulantes y el aroma espeso que salía de las máquinas, un cliente pedía 2 cafés y solo bebía 1. El otro quedaba “pendiente”, anotado por el camarero en una esquina del mostrador. No había papeletas, ni recibos, ni gestos grandilocuentes. Solo una frase breve, casi murmurada: “Uno per me, uno per chi verrà”. Uno para mí, otro para quien venga. Y venía. Siempre venía alguien. A veces era un anciano que había perdido más cosas de las que podía contar. O un joven sin trabajo que buscaba calor en una mañana fría. O una mujer que necesitaba un respiro antes de volver a la lucha diaria. Llegaban con timidez, preguntando si había un café “para un desconocido”. Y el camarero, sin hacer preguntas, servía la taza con la misma solemnidad que si fuera para un rey. Lo hermoso del caffè sospeso no era la caridad, sino la confianza. El que pagaba no sabía quién lo recibiría. El que lo recibía no sabía quién lo había pagado. Era un puente invisible entre dos vidas que no se cruzarían jamás. Un gesto mínimo que decía: “No te conozco, pero existes. Y eso basta”. Nápoles, con su caos encantador, entendió algo que a veces olvidamos: que la bondad no necesita escenario. Que puede ser anónima, silenciosa, casi secreta. Que puede esconderse en un café caliente que espera a alguien que aún no ha llegado.

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