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«No queremos acostumbrarnos al miedo por la inseguridad en Majadahonda: ¿qué debemos hacer los vecinos?»

«No queremos acostumbrarnos al miedo por la inseguridad en Majadahonda: ¿qué debemos hacer los vecinos?»
«Inseguridad Ciudadana»: «El problema no son los policías. El problema es la política de seguridad que decide dónde, cuándo y cómo se utilizan esos recursos. Si tenemos más agentes, queremos verlos. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 23 de septiembre de 2026). Majadahonda: no queremos acostumbrarnos al miedo ¿Qué debemos hacer los vecinos?. Acaban de salir los datos oficiales del Ministerio del Interior sobre el Indice de Criminalidad de Majadahonda en el primer semestre de 2026 (de enero a junio) y la pregunta empieza a escucharse en la ciudad con demasiada frecuencia. Y cuando los vecinos comienzan a preguntarse qué tienen que hacer ellos para defenderse, algo está fallando en quienes tienen precisamente la obligación de protegerlos. Los últimos testimonios conocidos este verano son inquietantes. Una mujer derribada para arrebatarle el teléfono. Otra víctima de un robo. Un hombre mayor sorprendido junto a un cajero mediante el conocido “método de la mancha”. Vecinos que tienen que intervenir, personas que empiezan a recomendar a sus mayores que no saquen dinero solos y ciudadanos que llegan incluso a hablar de organizar patrullas vecinales. No solamente que haya robos, porque desgraciadamente ninguna ciudad puede garantizar el delito cero. Lo realmente preocupante es que los ciudadanos comiencen a pensar que la seguridad depende de ellos mismos porque no perciben suficientemente cerca a quienes deben proporcionársela. Y aquí hay que señalar al Gobierno municipal de Majadahonda. No vale mirar hacia otro lado. No vale trasladar automáticamente la responsabilidad al Gobierno de España, a la inmigración, a las leyes o a cualquier administración superior. Cada institución tendrá que responder por aquello que le corresponda. Pero nosotros vivimos en Majadahonda, pagamos nuestros impuestos en Majadahonda y tenemos un Ayuntamiento con Policía Local y un concejal responsable de Seguridad. 

Miguel Sanchiz

Y TENEMOS, ADEMÁS, UNA CIRCUNSTANCIA SINGULAR: nuestra alcaldesa, Lola Moreno, fue inspectora de Policía Nacional durante 16 años, entre 2000 y 2016. Conoce la seguridad ciudadana desde dentro. Conoce la prevención, la importancia de la presencia policial y sabe perfectamente que muchas veces un uniforme visible en el lugar adecuado y a la hora adecuada evita un delito antes de que ocurra. Por eso precisamente debemos exigirle más. En febrero de este mismo año el Ayuntamiento anunció con satisfacción la incorporación de 20 nuevos policías locales y aseguró que Majadahonda alcanzaba una ratio de 1,82 agentes por cada 1.000 habitantes, superior, según el propio Consistorio, a la recomendada. Magnífico. Entonces la pregunta es inevitable: ¿Dónde está esa Policía cuando más necesitamos verla? No preguntamos dónde está cada agente, ni cuestionamos su profesionalidad. Al contrario. Hace pocos días conocíamos la actuación de una patrulla de Policía Local que contribuyó decisivamente a salvar la vida de un bebé. Esa intervención honra a sus protagonistas y al cuerpo entero. Precisamente por eso, el problema no son los policías. El problema es la política de seguridad que decide dónde, cuándo y cómo se utilizan esos recursos. Si tenemos más agentes, queremos verlos.

La criminalidad se dispara en Pozuelo (7,5%) y Majadahonda (2,7%) mientras «solo» crece el doble en Las Rozas (1,1%) y Boadilla (1%)
En Majadahonda crecen los delitos y alcanzan la cifra de 2.192 en el primer semestre de 2026, lo que significa que se producen 365 mensuales, con un total de 12 delitos penales diarios.

QUEREMOS PATRULLAS A PIE POR LA GRAN VÍA A LAS HORAS EN QUE SE PRODUCEN LOS ATRACOS. Queremos vigilancia especialmente intensa a primera hora de la mañana y en aquellos momentos en los que los delincuentes saben que las calles están más solitarias. Queremos atención especial alrededor de cajeros automáticos, zonas comerciales y lugares frecuentados por personas mayores. Queremos coordinación permanente y visible con la Guardia Civil. Y queremos información. Porque la seguridad no puede gestionarse únicamente mediante comunicados cuando se detiene a una banda o fotografías institucionales cuando se incorporan nuevos agentes. Este verano se ha conocido la detención de 4 integrantes de un grupo al que se atribuyen 29 robos, 26 de ellos cometidos en Majadahonda, dirigidos principalmente contra mujeres de mediana y avanzada edad mediante métodos de distracción. No es una sensación inventada que los mayores sean víctimas especialmente vulnerables. ¿Y qué debemos hacer nosotros? Denunciar siempre. Incluso un intento de robo. Incluso aquello que pueda parecernos pequeño. Sin denuncias no existe un conocimiento real del problema. Ayudarnos. Avisar a nuestros mayores, acompañarlos cuando sea necesario y alertar inmediatamente ante comportamientos sospechosos. Pero hay algo que no debemos hacer: convertirnos en policías.

«Tenemos, además, una circunstancia singular: nuestra alcaldesa, Lola Moreno, fue inspectora de Policía Nacional durante 16 años, entre 2000 y 2016. Por eso precisamente debemos exigirle más. En febrero de este mismo año el Ayuntamiento anunció con satisfacción la incorporación de 20 nuevos policías locales y aseguró que Majadahonda alcanzaba una ratio de 1,82 agentes por cada 1.000 habitantes, superior, según el propio Consistorio, a la recomendada. Magnífico. Entonces la pregunta es inevitable: ¿Dónde está esa Policía cuando más necesitamos verla?»

LAS LLAMADAS A FORMAR “PATRULLAS VECINALES” SON COMPRENSIBLES COMO EXPRESIÓN DEL MIEDO, PERO SERÍAN UN GRAVE ERROR. La calle no puede convertirse en territorio de grupos de ciudadanos buscando sospechosos. Eso puede acabar muy mal. Nuestra patrulla tiene que ser otra: la vigilancia democrática sobre quienes gobiernan. Preguntar. Exigir. Denunciar públicamente. Reclamar datos. Pedir presencia policial. Solicitar reuniones con el responsable municipal de Seguridad. Y no aceptar respuestas burocráticas cuando hablamos de algo tan elemental como poder caminar tranquilamente por nuestra ciudad. Y TAMPOCO DEBEMOS CAER EN OTRA TRAMPA: CONVERTIR LA DELINCUENCIA EN UNA CUESTIÓN DE NACIONALIDADES. Un delincuente es un delincuente venga de donde venga. Quien comete un delito debe responder ante la ley, sea español, marroquí, rumano, colombiano o sueco. La seguridad se defiende persiguiendo delincuentes, no señalando poblaciones enteras. Señora alcaldesa: usted conoce perfectamente este mundo. Por eso no podemos aceptar que la respuesta sea simplemente decirnos que Majadahonda es una ciudad segura. Queremos sentirla segura. Queremos que una mujer pueda ir a trabajar de madrugada sin miedo. Que nuestros mayores puedan caminar por la Gran Vía sin abrazarse al bolso. Que sacar dinero de un cajero no se convierta en una operación de riesgo. Que los vecinos no tengan que utilizar un bastón para detener a quien intenta robarles. No pedimos milagros. Pedimos prevención, presencia y autoridad. Y si Majadahonda dispone de los policías, los medios y, además, de una alcaldesa que conoce profesionalmente la seguridad ciudadana, entonces ya no basta con explicar lo que se está haciendo. Hay que conseguir que se note en la calle.