
VICENTE ARAGUAS* (3 de julio de 2024). Cormorania-Guadarrama. Un poco fuera de nuestro ámbito pero en los dominios del Guadarrama, Molino de la Hoz. Entre Las Rozas y Galapagar su embalse. Río embalsado, y casi que podríamos decir embalsamado, en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando las cacicadas llevaban el sello de la impunidad. Cuando un río se podía represar al servicio de una urbanización. Provocando que dentro del agua quedase un olmo, o lo que restaba de él, mejor dicho. El olmo machadiano aquel que terminó “herido por un rayo”, apenas empezado este siglo cuando se había convertido en posadero/ guarida de cormoranes, venidos muy probablemente de los grandes lagos del Este de Europa, el Balaton, por ejemplo, año tras año. Con una puntualidad anual, de setiembre a mayo, con un ritmo escolar paralelo al de los colegios vecinos, Bérriz, Logos (anteriormente El Molino). Cormoranes, de las veintidós especies existentes, de la clasificada como “phalacrocorax carbo”, cuervo calvo y carbonífero, pues, bien que no sean córvidos, como el término científico parece indicar, sino suliformes (garzas, ibis y demás).









