
LISANDRO PRIETO FEMENÍA. (Majadahonda, 15 de abril de 2025). Docente. Escritor. Filósofo. «Martes Santo: el absurdo de una fe sin compromiso». «Todo lo que hacen es para ser vistos por los hombres» (Mateo, 23, 5). Durante este Martes Santo, la liturgia cristiana recuerda los discursos y las enseñanzas de Jesús en el templo de Jerusalén. Este día, tal como lo presenta el Evangelio según San Mateo (capítulos 23 al 25), está marcado por la controversia con los fariseos y doctores de la ley, la denuncia de la hipocresía religiosa, y la proclamación de parábolas que invitan a la vigilancia, la fidelidad y la responsabilidad en la espera del Reino. En primer lugar, tenemos que analizar la figura de Jesús como profeta y maestro de sabiduría. Mateo 23 abre con una severa crítica hacia los escribas y los fariseos: «en la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced y observad todo lo que os dicen; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (Mateo, 23, 2-3). Esta acusación no se limita a un contexto religioso del siglo I, sino que revela un conflicto atemporal entre la autoridad auténtica y la ostentación vacía del poder. Jesús habla como un profeta que, al estilo de Jeremías o Isaías, desenmascara la corrupción del culto cuando nunca va acompañado de una vida decente y justa.









