

Audiencia MJD 2026
1,4 millones de lectores a lo largo de 2025



CRESCENCIO BUSTILLO. Así salimos aquella noche del Cuerpo de Guardia, libres por el momento, pero con la sanción pendiente sobre nuestras cabezas, y estábamos deseando que al otro día por la tarde llegara la hora de poder demostrarlo. Aunque a veces teníamos nuestras dudas sobre si las volveríamos a ver, pese haber quedado citados con
FERNANDO BRUQUETAS DE CASTRO. Después de haber terminado esta primera obra, con el título ya famoso de ‘Outing en España, los españoles salen del armario’, comenzó un nuevo trabajo: el de conseguir un prologuista de prestigio, que diera a conocer el libro y al autor, que hasta entonces era un modesto cronista de sociedad en periódicos de Canarias. No me duelen prendas en reconocer que la primera persona en quien pensé fue en mi amigo, entrañable amigo, Jerónimo Saavedra. Me vino su nombre por su capacidad, primero por amistad, insisto, luego por relevancia social, pues había sido el primer presidente de la comunidad autónoma de Canarias y ministro de Administraciones Públicas, así como de Educación en los gobiernos de Felipe González. Ahora era senador del Reino en activo. A Jerónimo mucha gente le quería por todo ello, pero como yo le conocía de atrás, es decir, de mucho antes, el afecto me venía por añadidura.

JULIA SÁEZ-ANGULO. Lo sabe todo de la guitarra, los guitarristas y los guitarreros. Ha escrito sobre ella y ellos en sucesivos libros hasta dejar el campo poco menos que extenuado para los futuros investigadores del ramo. Luis F. Leal Pinar nació en Casasimarro, pueblo de los guitarreros desde hace casi dos siglos. Esto lo marcó y le hizo interesarse por el tema del que ha escrito libros y ha dado conferencias por doquier. Se le considera el gran experto sobre la guitarra. Ha sido profeta en su tierra y por eso fue nombrado cronista oficial de su pueblo, que le ha puesto el nombre de Luis Leal al Auditorio, además de una calle. Casasimarro es un municipio que sabe reconocer a quien trabaja y estudia al mismo tiempo. Luis F. Leal Pinar (Casasimarro, Cuenca, 1940) estudió Magisterio y Filosofía y Letras y ha ejercido como profesor durante su vida laboral. La docencia le llevó a puestos de responsabilidad porque era hombre sensato y prudente, como debe ser un príncipe. Pero la literatura y la investigación histórica le apasionaban, por lo que pronto empezó a publicar libros sobre literatura y, cómo no, sobre la guitarra, guitarristas y guitarreros. Cuando descubre un dato nuevo grita ¡eureka!.
CRESCENCIO BUSTILLO. Regresábamos hacia el cuartel, sin prisas, por los ‘bulevares’ del Paseo de Argüelles, cuando en la Plaza de Quevedo vimos paseando dos jóvenes tranquilamente, con una conversación muy interesante o así lo parecía. Al mirarlas, la primera impresión que daban era que se trataba de la señorita y la criada, por la enorme


FERNANDO BRUQUETAS DE CASTRO. Para mi cuenta, el proceso de documentación del libro ya había terminado, y empecé a celebrarlo con júbilo, cuando el editor me recordó que el volumen quedaba cojo, si no se decía algo sobre el Outing en el deporte. Mi gozo en un pozo, pensé, y entonces llegó lo del diseñador Jesús del Pozo y el cantante Enrique del Pozo, que también. Ambos estuvieron a la altura de su profesionalidad, sobreponiéndose a los vituperios de los intolerantes. Y continuaron sus carreras pese a la guerra mediática que les hizo la envidia y la competencia y, al final, cada uno ganó en lo suyo. Su obra sigue siendo tan bella como admirable. Es cierto que faltaba saber sobre el armario de los deportistas de nuestro país, porque un libro sobre el outing en España no podía dejar la faceta deportiva sin documentar. Entonces, indagando, encontré que el problema que se suscitaba con los artistas, a los que sus representantes o casas de discos les obligaban a callar, en el mundo del deporte se amplificaba hasta extremos inconcebibles. Hablé con nadadores de piscina y de alberca, con saltadores de trampolín y palanca, con atletas de tierra, mar y aire; con los futbolistas entendidos y desentendidos, con amigos de copas y de cama. Vamos, que hablé con todo bicho viviente que alguna vez se hubiera dedicado a dar golpes a una raqueta, palos al agua y patadas a las pelotas; pero nadie dijo ni mu.