JULIA BACHILLER. Un año más comienza la Semana Santa en Majadahonda, período de ocho días que comenzó con el Domingo de Ramos y culmina con el Domingo de Resurrección. En estos días el cristiano conmemora el Triduo Pascual: los momentos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Esta celebración conlleva un gran número de preparativos y un duro trabajo días antes de su realización. La fe y devoción de aquellos que los realizan consiguen que cada año sea un éxito en Majadahonda y cada vez más un atractivo turístico además de religioso. Destacar los ensayos que los costaleros de los pasos, tanto hombres como mujeres, llevan ya días realizando. La decoración del Cirio Pascual pintado a mano por el párroco de Santa Catalina, Francisco Pérez Ruano es otra singularidad. Como curiosidad contar que el manto de la virgen está decorado con letras, iniciales de los nombres de todos aquellos que colaboran con la parroquia y homenaje a todos ellos. Entre los actos religiosos que tienen lugar en Majadahonda y algunas de sus parroquias destacan los siguientes:
JULIA BACHILLER. El párroco de la Iglesia de Santa Catalina (Majadahonda), Juan Francisco Pérez Ruano, defendió en 2017 durante una entrevista con MJD Magazin el «valor antropológico» de la «Quema del Judas» según sus palabras: “la fiesta del Judas es la exaltación del triunfo del hombre nuevo frente al hombre viejo, todo lo que significa el pecado, lo corrupto… el hombre viejo es liberado por el hombre nuevo que es Cristo, ese es el sentido que tiene la quema del Judas. No es un acto de venganza, en el Cristianismo no existe la venganza, y menos contra el personaje histórico de Judas, sino contra lo que representa el personaje de Judas. Judas es el traidor, el que es capaz de vender a un hombre por 30 monedas, el que no escucha, el que se cree el juez de todo, el que potencia todo lo que es perverso, el odio, el rencor, la envidia… Judas engendra todo lo que es el hombre viejo, el hombre pecador… El hombre nuevo resurge de las cenizas, resurge del fuego purificador. Ese hombre nuevo que ha vencido a la muerte es Cristo, representa el amor, la fraternidad, la entrega, el servicio… Por eso se realiza esa fiesta con una tradición cristiana, aunque intenten buscarle ahora el paganismo como punto de vista”.
JULIA BACHILLER. El tradicional traslado del Santísimo Cristo de los Remedios en procesión desde su ermita a la parroquia de Santa Catalina, segunda procesión de la celebración de la Semana Santa en Majadahonda, tuvo lugar esta semana con toda la solemnidad que siempre le acompaña. El comienzo de esta semana religiosa con cada vez más atractivo turístico se realizó el pasado Domingo de Ramos desde la ermita del Cristo, lugar donde los fieles portaron palmas y ramas de olivo recorriendo la Gran Vía para finalizar en la parroquia de Santa Catalina. Conmemoraba así la entrada de Jesús en Jerusalén y su aclamación como Hijo de Dios. Durante esta segunda procesión se realizó un Vía Crucis, que comenzó con la apertura de las puertas de la ermita ante un gran silencio hacia la labor de los costaleros, que con gran esfuerzo y dificultad sacaron al Cristo de los Remedios. Ya en el exterior y sobre sus hombros sonó un gran aplauso de devoción y reconocimiento a estos portadores del Cristo. Seguidamente le situaron sobre una carroza desde donde lo transportaron.
“El desarrollo de las escenas, descrito minuciosamente, recuerda a las secuencias de cualquier película de guerra. Pero esta segunda batalla culminará con la captura de «El Judas» por los «Granaderos» y su presentación a las autoridades y población. Entonces se leen varios pregones en determinados lugares señalados y se interrumpe la función hasta el día siguiente. Este día la tropa irá a misa y después de almorzar repiten un nuevo simulacro de combate que termina con la captura de los «Cadenas». A las tres se reúnen nuevamente y con el pelele de «El Judas» y en público se celebra el juicio oral, que en teoría debía versar sobre virtudes y maldades, pero que en la realidad, y según fuese el orador, podía hasta sacar a la luz asuntos de personajes de la villa, incluidos los de faldas”. Así relata el estudioso Jaime L. Valdivielso Arcelos orígenes de esta tradición que aún se mantiene en Majadahonda bajo diferente forma.
«La Semana Santa madrileña, atractivo turístico de religión y tradición», titula la web Periodista Digital y su sección de «Religión Digital» añade con la crónica de la agencia Efe: «En Majadahonda, la cita más señalada será el 1 de abril con la traca y la quema de Judas a las 11:45 horas, una fiesta pagana que se remonta a la posguerra y en la que se simboliza la quema del pecado y el mal en el cuerpo de un pelele de trapo». En el reportaje son 10 las «Semanas Santas» de la Comunidad de Madrid elegidas: Madrid capital, Chinchón, Alcalá, Daganzo, Torrejón, Pozuelo, Majadahonda, Móstoles, Arroyomolinos y Campo Real. «El muñeco se hace con un armazón de paja dos o tres días antes de la quema. Para dar una forma redondeada a la cabeza, se rellena un globo con paja y se le coloca delante una careta. Los muñecos, atados a un poste, son recubiertos con ropas que se piden en tintorerías o que son donadas por los vecinos. De este modo, se procede a la quema, que va acompañada por una serie de petardos y bengalas, y con una gran traca», señala esta web religiosa. Las imágenes muestran la primera procesión del tradicional Domingo de Ramos, la liturgia callejera y popular matutina que tuvo lugar este 25 de marzo por la Gran Vía majariega junto a su llegada al templo captada por el fotógrafo Camilo Narváez de la empresa majariega JKNstudios.
“En la villa de Lerma, muchos años atrás se celebraba la «Función del Judas», lo cual llevaba consigo la movilización que durante varios días participaba en ella, como en una impresionante representación teatral. Tenía lugar durante la Semana Santa, que para los lermeños no era sólo procesiones y actos penitenciales con motivo de la Pasión y Muerte de Jesús. La «función del Judas» absorbía la actividad de toda la población en una popularísima representación que duraba varios días. De aquella representación quedan algunos retazos escritos, un centenar de fotografías y los recuerdos de quienes en otros tiempos llegaron a participar en la última puesta en escena de la «Función del Judas«. Lo que queda de aquellas representaciones son dos valiosos documentos: un programa de la Función, fechado en 1923 que recoge lo que era el desarrollo de la representación y sobre todo un centenar de fotografías que reflejan gran parte de las secuencias de la “Función del Judas” de Lerma”.
“En la provincia de Burgos el juicio y muerte de Judas constituye una verdadera representación teatral. A veces la representación se ha hecho tan a lo vivo que ha resultado trágica y se ha suprimido. En 1944 decía Don José de la Fuente, refiriéndose a Guadilla de Villamar: «También había antes la costumbre de disfrazarse un mozo de Judas y perseguirle todos los demás, habiendo llegado la farsa en el pueblo vecino de Villanueva de Odra, no hace muchos años, a costarle la vida al mozo que hacía de Judas, a quien soltaron una perdigonada. Desde entonces no lo hacen”. Así relata el estudioso Jaime L. Valdivielso Arce lo ocurrido con esta tradición que aún se mantiene en Majadahonda y se representa este domingo bajo diferente forma.
Fotografías del peluquero Julio Valverde con sus oficiales Bienvenido y Cocina, la antigua plaza de la Iglesia, el apaleamiento del Judas… «La Fiesta del Judas en Majadahonda es una tradición local, organizada por el Ayuntamiento de Majadahonda, que viene desarrollándose ininterrumpidamente desde que finalizó la Guerra Civil. Anteriormente no se conocen exactamente sus orígenes pero se sabe que es una tradición muy antigua. En un principio este festejo tuvo un carácter religioso, pero fue derivando hacia lo profano y hoy día tiene una significación exclusivamente de divertimento, alejada de toda motivación religiosa». Una antigua Guía de Fiestas de la Comunidad de Madrid contiene imágenes poco conocidas de la celebración de esta efemérides en Majadahonda y señala: «la Fiesta del Judas se celebra el Domingo de Resurrección y consiste fundamentalmente en la quema de un pelele o muñeco de trapo relleno de paja y petardos, atado a un poste, que representa a Judas Iscariote, por su traición a Cristo, y que simboliza la quema del pecado y del mal. Hay que destacar la labor de la Peña de la Albarda, entidad que se encarga de confeccionar el pelele, de animar a los asistentes con su charanga y con el reparto de limonada, y de divertir a los más pequeños con entretenidos juegos infantiles».
JOSE MARIA BABOT VIZCAINO. Conozco desde hace muchos años, demasiados ya, el desarrollo de los plenos de los ayuntamientos, pues todos suelen ser bastante parecidos, por no decir iguales. Y lo sé por experiencia propia, tras haber tenido el orgullo de ser concejal de un municipio español. Los plenos se suelen cocer en la Secretaría del Ayuntamiento, con la aquiescencia de la Alcaldía, en este caso, de Narciso de Foxá presumiblemente. Una vez se comienza se suele empezar por el punto o tema más importante de todos. Previas discrepancias o admisión se pasa al siguiente punto, y así hasta llegar a los más leves, o a los que el municipio debate a vista y oídas de los ciudadanos presentes, para que vean que el Ayuntamiento oye a la ciudadanía. Es una puesta en escena, ya que de los temas «leves» se habla, incluso se llega a casi los insultos, y los oyentes salen con la cabeza caliente creyendo que se les va a arreglar lo que han pedido a su presidente de la opción política de la que son adeptos.
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