“En la provincia de Burgos el juicio y muerte de Judas constituye una verdadera representación teatral. A veces la representación se ha hecho tan a lo vivo que ha resultado trágica y se ha suprimido. En 1944 decía Don José de la Fuente, refiriéndose a Guadilla de Villamar: «También había antes la costumbre de disfrazarse un mozo de Judas y perseguirle todos los demás, habiendo llegado la farsa en el pueblo vecino de Villanueva de Odra, no hace muchos años, a costarle la vida al mozo que hacía de Judas, a quien soltaron una perdigonada. Desde entonces no lo hacen”. Así relata el estudioso Jaime L. Valdivielso Arce lo ocurrido con esta tradición que aún se mantiene en Majadahonda y se representa este domingo bajo diferente forma.
Bárbara Aitken hace referencia a la quema de Judas en Quintanar de la Sierra, quema a la que, a fines de siglo, por lo menos, precedía una representación de la Pasión. «Caída ya en desuso en nuestra capital -dice Ismael García Rámila que, en lo antiguo la solemnizara con estrepitoso y plebeyo regodeo, pero aún en práctica en tierra de Belorado, Lerma y Villadiego, coincidiendo con los días de la Resurrección. El asunto de esta regocijante pantomima es el prendimiento y afrentosa sentencia del apóstol traidor, interviniendo en ella, como más destacados personajes los siguientes: los «Cadenas» o defensores de Judas; los «Miñones», encargados del prendimiento; los «Turcos», tropas de caballería y, finalmente, el Tribunal que ha de juzgar al afrentado reo, el cual tribunal dicta su oprobiosa sentencia en una larga e hilarante serie de poéticos parlamentos, de mucho más valor, a la vez socarrón y devoto que sustancia poética.




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