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GREGORIO Mª CALLEJO HERNANZ*. Quiero hoy buscar otro enfoque al poliedro de las manifestaciones de la crueldad. Si en las dos anteriores entregas vimos a dos mujeres ejerciendo y consolidando el poder por medio de la atrocidad y a un bufón novelesco que no dudaba en ser cruel como forma de adulación a los poderosos, hoy quiero fijarme en los seres sufrientes, en los humillados y ofendidos de la Historia, en aquellos sujetos dolientes de la barbarie humana. Es común citar los sucesos históricos en su contexto, desarrollo y consecuencias, pero quizás en ese proceso acabamos minusvalorando que dentro de la Historia hay infinidad de historias, miles de vidas afectadas por el suceso concreto. Me quiero referir aquí a una de los mayores actos de barbarie que se conocen del medievo (y ya es complicado entrar en ese ranking): Los sucesos inmediatamente posteriores a la batalla de Kleidion, en el año 1014.



LUIS ALEMANY. “Canarias, secreto de Estado” es un libro inolvidable. Apareció en 1996 en la editorial Hijos de Muley Rubio y en sus páginas hay material para escribir tres o cuatro novelas de espías: hay terrorismo y contraterrorismo, agentes argelinos, caciques tabaqueros, justicieros forajidos, patriotas mesiánicos… Hay insurrecciones populares y pavorosos accidentes aéreos. La idea que queda después de leer aquella investigación sobre la Transición en el archipiélago suena en 2017 casi cómica, pero fue real: hace 40 años, lo que se discutía era si Canarias se parecía más a la Argelia de los pied-noirs que a cualquier otra región de España. Algo ha quedado de esos años de plomo.

GREGORIO Mª CALLEJO HERNANZ*. Lamentablemente la Historia es un vivero inagotable de actos crueles, de atrocidades ilimitadas, de gente desdichada y sufriente, envuelta en castigos aterradores. La transversalidad y vigencia histórica de la crueldad nos hacen preguntarnos a qué se debe esta constante. Cómo es posible que los humanos seamos una especie tan lúcida y capaz para querer al prójimo y albergar sentimientos altruistas como contradictoriamente programada para afligir y atormentar a los nuestros. Comienzo hoy un pequeño recorrido por los recovecos infinitos del camino de esta constante humana, intentando averiguar algún porqué. Y comienzo con dos mujeres casi contemporáneas, mujeres del medievo, mujeres poderosas (Emperatrices de poderosos imperios) y quizás constreñidas a asumir un rol netamente masculino en su actuación. A su desmedida crueldad se le añade una nota que nos llama la atención… son santas.