
LIDIA GARCIA. ¿Diría que en España tenemos mucha construcción y poca arquitectura?: «Es una pregunta delicada. Creo que se ha de buscar denodadamente la belleza, que es lo que entiendo que debe hacer no sólo un arquitecto, sino cualquier creador de estas cuestiones. Uno suele estudiar historia de edificios hermosísimos y a la vez se hace mucha construcción que es menos hermosa y a veces se hacen construcciones que son realmente horribles, diría incluso repugnantes. Ahí están. Cuando voy a ver a mi hermana en Majadahonda, me monto en Cercanías y voy pasando por una serie de extensiones de Madrid que son impresentables. Eso está hecho por arquitectos. Concebido por arquitectos. Dibujado por arquitectos y cobrado por arquitectos. Esos arquitectos se han forrado todos. Hay mucha construcción. A veces hay construcción buena que a lo mejor no es hermosa, pero está bien hecha, por gente honrada que lo hace muy bien. Y a veces hay construcción repugnante hecha por gente impresentable. No solo el arquitecto impresentable, sino los que lo construyen y lo venden y los que lo compran, que son tontos«. Quien así se expresa es el arquitecto Alberto Campo Baeza (Valladolid, 1946), que a sus 77 años es una de nuestras figuras más internacionales en Arquitectura que ha construido la Casa Turégano en Pozuelo y el el Polideportivo de la Universidad Francisco de Vitoria en la carretera de Majadahonda a Pozuelo.








