
MANU RAMOS. Era ex bombero, funcionario en excedencia, tiene entre 47 años y 60 (las fuentes varían dada la opacidad administrativa que lo encubre) y según la Guardia Civil iba «hasta arriba» de cocaína y metanfetaminas. Y aunque pudo ocasionar una catástrofe de dimensiones descomunales, ningún organismo público facilita su identidad y son los periodistas los únicos que están averiguando sus datos, ya que el juez de El Escorial lo ha puesto en libertad provisional porque las penas del Código Penal son muy leves ante esta negligencia, de la que antes tampoco nadie del Poder Legislativo se había apercibido. Y por lo tanto, puede volver a repetirla, pues los expedientes de sanción en la Administración Pública casi siempre se saldan a favor del funcionario por presión sindical. Y su expulsión del cuerpo es imposible. Hablamos del piloto del helicóptero Pegasus de la DGT estrellado este domingo 5 de marzo (2023) en Robledo de Chavela (Madrid) que dio positivo en cocaína y metanfetaminas, según pudo saber «El Periódico de España» del grupo Prensa Ibérica. Lo hizo, además, después de darse a la fuga tras ser atendido en primera instancia por los servicios de emergencia, que constataron que había salido ileso de un intento de aterrizaje de emergencia que hizo volcar la aeronave.









