
MIGUEL SANCHIZ. Carta al portavoz adjunto de «Vecinos por Majadahonda»: Gobernados sin Título, Ignorados sin Motivo. Estimado Federico Martínez Utrera: No deja de sorprender —y doler— la facilidad con la que entregamos las riendas de nuestras vidas a quienes no acreditan, ni moral ni académicamente, su idoneidad para ejercer el poder. No existe un título de «Gobernante», ni una carrera que los forme. No hay un examen, ni una reválida. No exigimos prácticas, ni siquiera referencias. Basta un puñado de votos —a menudo más influenciados por la propaganda que por la reflexión— y ya está: alguien puede manejar presupuestos millonarios, tomar decisiones que afectan a miles de personas, y condicionar nuestro presente y nuestro futuro. Y lo peor no es eso. Lo peor es que les concedemos años. Casi un lustro. Como si la política fuera una especie de derecho hereditario o una carrera vitalicia. ¿No sería más sensato un sistema de mandatos cortos, renovables por méritos y evaluación ciudadana? ¿No deberían ser unos meses, suficientes para mostrar capacidad, honestidad y eficacia, y luego someterse de nuevo al juicio vecinal? Pero no. Los plazos actuales se nos hacen eternos, especialmente cuando quien gobierna se comporta con arrogancia, ineficacia o indiferencia. Nuestro voto, además, solo vale algo si formamos parte del grupo más numeroso. Si no, es una palabra al viento.









