
MANU RAMOS. El Cerro del Espino llenó su tribuna este sábado 27 de agosto para recibir al Racing de Ferrol y aunque el partido se saldó con derrota del Rayo Majadahonda en el último segundo del partido (0-1) sorprendió la reacción del público: ovación y largos aplausos reconociendo el esfuerzo y la entrega de los jugadores locales. El catedrático de Antropología Social en la Universidad Pablo de Olavide, Alberto Del Campo Tejedor, explica como es posible que unos seguidores estallen eufóricos, sigan resonando los cánticos de la hinchada local y el estadio entero ovacione a los suyos tras perder, En este caso, saludaron desde el centro del campo a toda la afición y se acercaron a la peña CUM para corresponderles: «La grada más efusiva se queda aún más tiempo y despide a sus jugadores con aplausos, mientras entran por el túnel de vestuarios. Aun con el césped vacío, siguen cantando gozosos. Minutos más tarde, en la calle, los aficionados charlan animadamente. Las terrazas están llenas. El partido merece una última cerveza, a pesar de que son más de las once de la noche», describe el catedrático para narrar una escena habitual en los campos de fútbol.








