
FEDERICO MTNEZ. La legislatura 2019-23 que ha dirigido el joven alcalde José Luis Alvarez Ustarroz (PP) será inolvidable y eso es decir mucho en una ciudad donde sus primeros ediles han sido encarcelados, como Guillermo Ortega (PP) y Rodríguez Colorado (PSOE), o condenados (Romero de Tejada). El anterior, Narciso de Foxá, sigue imputado aunque defiende su inocencia en un caso administrativo de presunta contaminación ambiental de la calefacción del Hospital Puerta de Hierro, pero eso al lado de las continuas polémicas públicas que ha protagonizado el actual primer edil, parece un auténtico «juego de niños». Sin embargo, no ha sido la gestión de Ustarroz la que puede haber acabado con su carrera política sino su empecinada apuesta por Pablo Casado contra Isabel Ayuso, cuando todos pensaban que el ex líder nacional liquidaría a su principal dirigente autonómica espoleando las contrataciones sanitarias de su hermano. Y es que los partidos políticos, con mayor énfasis que en el resto de las organizaciones humanas, se rigen por estos equilibrios de poder internos. Y los errores se pagan aún más caro que en la vida civil.









