
VICENTE ARAGUAS. (11 de febrero de 2025). Algo sobre Bob Dylan. Nada nuevo, me temo, para el ejército dylanita a lo largo del mundo. Ciento sesenta y pico libros sobre el cantautor de Duluth (Minnesota) y Premio Nobel de Literatura. Uno de ellos, “El mundo poético de Bob Dylan”, se corresponde con mi tesis doctoral y es, naturalmente, de mi autoría. Y, sin embargo, Dylan, quien nunca cantó en Majadahonda, lo hizo, en cambio, en Alcalá de Henares, Villalba o Arganda del Rey, y en Madrid, por supuesto, la primera vez en Vallecas, julio del 84, con Santana de teloneros, y Chepito Areas lanzándonos la soflama insoportable de quien acaba de volver del infierno de las drogas (como quien dice). Lo cual que Bob Dylan, el mismo que proclama, y lo he citado mil veces, que es más difícil cantar para quince personas (porque son una a una) que para cincuenta mil, al cabo uno solo incrustado en el corazón de la masa. Y por cierto que en su disco “Rough and Roddy Ways”, surgido en el frío de la pandemia, Dylan nos sorprendió con una canción tan Walt Whitman como “I Contain Multitudes”. Muestra, en todo caso, del formidable lector que es Dylan (seudónimo, él se llamaba al nacer Robert Zimmerman, tomado del poeta galés, glorioso y alcohólico nada anónimo, Dylan Thomas), y escritor, sus letras, tantas veces poemas, o las contraportadas de sus vinilos, también ese memorable “Crónicas 1”, no me dejarán mentir.









