
LIDIA GARCIA. Hubo un tiempo en España en que decir «Ruiz Giménez» era evocar un apellido de prestigio en la política. Porque la política tenía prestigio. El ancestro era Joaquín Ruiz-Giménez y él y su mujer inculcaron a sus 11 hijos el amor al deporte. Fue un ministro aperturista de Franco que devaneó con la Oposición democrática y ya como Defensor del Pueblo celebró su 90 cumpleaños nadando en alta mar y rodeado de sus 32 nietos. Su esposa, de 84 años, jugaba al tenis, montaba en bicicleta y practicaba Pilates. Y su hija Guadalupe Ruiz Giménez (1947) fue quien le aconsejó este último método: parlamentaria europea con el CDS de Adolfo Suárez, dejó su estresada vida para cuidar de sí misma y pasó a dirigir un gimnasio en Marbella. «Como ella, muchas personas acuden a un nuevo tipo de gimnasio dirigido al “wellness”, es decir, a la salud, el relax, el bienestar, la nutrición y las relaciones personales», escribía el periodista Juan Carlos Rodríguez. Este jueves 30 de septiembre (2021) visita Majadahonda para presentar su libro «El Arte de envejecer bellamente». Lo hace en la Biblioteca Francisco Umbral a las 19.00 horas y aunque se previó con aforo limitado, ya las restricciones se han levantado este mismo jueves en la Comunidad de Madrid y se permite el 100% de la capacidad en lugares cerrados.









