

Audiencia MJD 2026
1,4 millones de lectores a lo largo de 2025


LIDIA GARCIA. «A mí me parece que a un político lo menos que se le puede exigir es que hable bien, correctamente. Hubo una temporada que me dediqué a apuntar las palabras que decían mal, pero eran tantísimas que desistí. Por ahí debe estar la libreta donde lo apuntaba todo. De los políticos de ahora, claro, los de antes solían ser gente culta y no tenían estos problemas. Un político no sólo tiene que saber exclusivamente de política, tiene que ser un hombre culto para hacer una cita en un discurso que lo pida en un determinado momento. [Pero a la mayor parte de ellos se los escriben]. Sí, claro, y eso se nota. Pero, además, ya cuando intervienen en catalán es un lio porque, claro, tienes que leer los subtítulos como si fuera ruso. No hay derecho, entiendo que hablen todo el catalán que quieran en Cataluña, pero, desde luego, cuando vienen a las Cortes no pueden exigir que todos los políticos entiendan lo que dicen. Se entiende un poco, claro, pero para entenderlo del todo hay que leer la traducción».

FEDERICO UTRERA. «Hay algún malentendido y ese malentendido será nuestra ruina» escribió Kafka y la vida de los genios se proyecta siempre así. Cervantes pasaba por ser un escritor cómico de Alcalá de Henares cuando en realidad nació en la Mancha, Shakespeare se cree que era un actor de reparto y no el más noble y sagaz escritor y/o lector de todos los tiempos. Su singularidad estuvo oculta al menos dos centurias y sus biografías permanecieron –y aún siguen– sepultadas. Ramón Gómez de la Serna no fue el mejor crítico de las vanguardias europeas (léase su libro «Ismos» y su ensayo sobre Picasso) sino el autor de las greguerías. Fernando Arrabal pasa por protagonista de comedias en TV y no como el dramaturgo vivo más representado en el mundo. ¿Juan Goytisolo? Un «arabista» y no la mente hispánica más luminosa después de Américo Castro, admirado por Márquez Villanueva (U. Harvard). ¿Luciano y Samuel Rubio? unos curas y hermanos desconocidos. ¿Bill Viola? un videoartista «kitsch». Y así todo. Hasta que «reaparece» la verdad.


CARMEN BONAPARTE. El sábado 6 de febrero (2021) me robaron el móvil en el Centro Oeste de Majadahonda (El Carralero), fui hasta la seguridad del centro y me indicaron que fuera a la Guardia Civil. Para mi sorpresa había cuatro personas más por el mismo motivo y todo sucedió en menos de dos horas, cuando fuimos cayendo uno detrás de otro. Mi inquietud es por qué el centro no previene a los clientes, ya que no cuentan con la seguridad suficiente. He buscado artículos en internet para ver si existe alguna noticia al respecto pero nada. Lo tenía en el bolsillo del abrigo, el resto igual. Gravísimo error. Son unos profesionales, yo ya lo he dado por perdido pero no quiero que le pase a nadie más y creo firmemente que la administración del centro comercial debe prevenir a sus clientes porque por lo visto son varios y no hicieron nada al respecto. Todos fuimos cayendo tontamente pensando que estábamos en un entorno seguro (por la cantidad de vigilantes y cámaras que tienen), pero nada. Gracias por vuestra atención.

JUANMA CUETO. “Pati”, Pablo, Rishika, Alberto y Sara componen el Departamento de Marketing y Comunicación del Rayo Majadahonda. Un equipo joven, brillante, trabajador, ingenioso, polivalente y con mucho talento para desarrollar distintas iniciativas destinadas al crecimiento del club en todas sus vertientes. El objetivo es acercar el Rayo Majadahonda lo máximo posible a los aficionados. Crear un vínculo afectivo para que los majariegos se sientan orgullosos de su equipo. Han puesto en marcha un plan de fidelización y ya hay más de veinte empresas asociadas. Pretenden apoyar igualmente al comercio local (hostelería, peluquerías, gimnasios…) para generar más movimientos e ingresos en un momento tan complicado por la crisis del coronavirus. Un camino alternativo para no hundir la economía. “Pati”, Rishika y Pablo cuentan con un Masters en Gestión de Empresas Deportivas. Un título muy interesante para impulsar la imagen del Rayo Majadahonda a través de su experiencia laboral. “Utilizamos nuestra base de datos con todos los niños de la Escuela, cerca de 700, para trasladar la oferta de los distintos comercios a los padres. La idea es que ambas partes salgan beneficiadas”. La “tarjeta del simpatizante” ha derivado a la parte digital con una aplicación que permite conseguir descuentos o acumular puntos con locales asociados al club que luego podrán transformarse en premios.


