
LIDIA GARCIA. «Lucas, que es hijo de un fotógrafo, atendía a su clase diaria desde casa, en el pasado mes de mayo, en la ciudad madrileña de Majadahonda«. Con este ejemplo, la periodista Eva Millet de «La Vanguardia» ha elaborado un reportaje sobre el «parenting»: «La ansiedad creada por el coronavirus planea en las aulas del próximo curso». Y explica que el filósofo Gregorio Luri propone en su nuevo libro facilitar la escolarización ‘on-line’ para los alumnos a quienes les ha ido bien, pero defiende el saber qué se adquiere en la clase: «La escuela ha sido una de las instituciones más perjudicadas por la crisis del coronavirus. De hecho, el regreso a las aulas en septiembre está lleno de incertidumbre, incluso miedo. Expresiones como “distancia social”, “pelos de punta” y “escuela fría y robótica” salpican los debates sobre este tema y empañan de fatalismo el que suele ser un reencuentro feliz. Un reencuentro, paradójicamente, más necesario que nunca: porque si algo se sabe del confinamiento es que ha profundizado la brecha educativa preexistente, acelerando la desigualdad».









