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MANU RAMOS. El CN Terrassa acoge desde este viernes la fase final del Campeonato de España Juvenil Masculino de waterpolo, competición que reúne a los trece mejores equipos de la categoría, entre ellos los anfitriones, informa Terrassa Digital.cat. El conjunto que dirige Eduard Vera no parte, a priori, entre los favoritos al título. Los candidatos

MANU RAMOS. El niño de Majadahonda Carlos Alcolea García-Trevijano, estudiante del Colegio Benito Pérez Galdós que cumplió 11 años este lunes 8 de julio (2019) y es socio del Atlético de Madrid desde los 3 años, recibió un regalo muy especial: una camiseta firmada por Joao Félix, la nueva estrella colchonera durante su recorrido por el Tour del Wanda Metropolitano. El chico es nieto de José Antonio García-Trevijano Fos (1928-1981), catedrático de Derecho Administrativo y letrado del Consejo de Estado, primo segundo del también fallecido jurista y politólogo español, Antonio García-Trevijano (1927-2018), que fundara el equipo de fútbol de Majadahonda «Libertad Constituyente FC», campeón de una liga y copa municipal. Ese mismo día se presentaba Joao Felix y quisieron arropar al joven futbolista y nueva estrella varias «leyendas» colchoneras también relacionadas con Majadahonda: el majariego Adelardo Rodríguez, Solozábal y Paulo Futre, compatriota del nuevo refuerzo rojiblanco que no perdió la oportunidad de apadrinarlo en este día tan señalado y que también posee una empresa inmobiliaria en Majadahonda. João Félix será el 15º futbolista portugués en vestir la rojiblanca. Antes otras leyendas lusas defendieron nuestros colores. Una de las que todos los atléticos recuerdan con fervor es Paulo Futre, quien sólo pudo dedicar palabras de elogio hacia su compatriota: «Tiene talento, carácter, lo tiene todo para triunfar». Junto con Futre, otro de los padrinos de excepción fue Adelardo Rodríguez que también auguró un gran futuro al atacante: «Te deseo la mayor suerte del mundo. Espero que llegues a ser un ídolo». Incluso antes del acto, el delantero portugués firmó los primeros autógrafos a los aficionados que fueron al Cerro del Espino en Majadahonda para ver el partido.



CRESCENCIO BUSTILLO. Las habitaciones de dormir se comunicaban entre sí. Cada habitación tenía una ventana de medio metro en cuadro, protegida por barrotes de hierro. En la primera, que llamábamos la sala, había dos camas de seis palmos. Y en la otra alcoba una cama de matrimonio y otra de cinco palmos. Los dos dormitorios eran espaciosos y de mobiliario había un armario, una cómoda, sillas, cofres, un espejo grande y retratos familiares, así como otros cuadros religiosos o de alegorías. No faltaban cachivaches y tonterías por encima de la cómoda y las mesillas. La puerta que daba al pasillo era la cuarta. A la entrada del mismo y a la izquierda estaba la escalera de subir al desván. Siguiendo adelante unos 10 metros había una puerta que comunicaba con la bodega. El pasillo era ancho y sobre ambos lados se alineaban enseres y cacharros de todas clases, conteniendo en ellos los más diversos contenidos, desde semillas hasta conservas hechas con procedimientos caseros, que es lo que entonces se conocía.


