«El Rayo Majadahonda, actuante esta vez en el Club Financiero, en la calle Marqués de la Ensenada de Madrid. Una cosa muy potente»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 14 de junio de 2026). A Vista de Pájaro. Y como el Johny aquel de Dalton Trumbo, cogí mi fusil/ lapicero de plumilla avezado y me fui con Federico Martínez Utrera, generoso auriga, a escuchar, sentir, percibir las novedades del club que más nos entona a los majariegos de siempre, los que vienen y están por venir. El Rayo Majadahonda, actuante esta vez en el Club Financiero, en la calle Marqués de la Ensenada de Madrid. Una cosa muy potente, con terraza privilegiada para volcarse sobre Madrid a vista de halcón, sobre una puesta de sol espectacular, parangonable con las del Templo de Debod o la del Cerro de las Tetas, vallecano (no se las pierdan). Tan hermosa que daban ganas de aplaudir al modo ibicenco, Como apetecía aplaudir a los oradores actuantes. Y tomó la palabra Enrique Vedia Pesquera, presidente “in aeternum”. Y no me olvido, no, de quien fuera el primero, Ramiro Aguilar, a quien veo en el Cerro con cierta frecuencia y saludo con cariño admirativo. Enrique Vedia es hombre bonachón y campechano, y el tiempo ha redondeado en él un aspecto, y una palabra, como de cura de aldea de aquellos de las novelas de Pereda o Lepoldo Alas “Clarin”. Su discurso, sencillo, y cargado de anécdotas repasó un poco los años, 50º aniversario, que han traído a nuestro club a este presente gozoso. Luego el dueño del verbo fue Iñaki Acha, por quien no disimulo mi querencia. Es un hombre bueno, en el sentido machadiano del término. Y al frente de la cantera demuestra que el Rayito es mucho más que un club: es una asociación que se curte en valores humanos de los que nos hacen sentir cada vez más orgullosos del sentido de familia bien avenida que es el nuestro. En la que empieza a haber, consecuencia directa, gente joven, y no solo en la grada de animación. Y, por fin, hablaron los mexicanos.

«Y, por fin, hablaron los mexicanos. Esa gente que “platica”, cargaditos de buenas maneras y razones, dignos hijos de Sor Juana Inés de la Cruz, Octavio Paz, por quien tengo especial admiración, Juan Rulfo y Fernando del Paso».

«El Rayo Majadahonda en terraza privilegiada para volcarse sobre Madrid a vista de halcón»

Esa gente que “platica”, cargaditos de buenas maneras y razones, dignos hijos de Sor Juana Inés de la Cruz, Octavio Paz, por quien tengo especial admiración, Juan Rulfo y Fernando del Paso. Y, por supuesto, aquel presidente generoso, Lázaro Cárdenas, que acogió nuestro exilio republicano más fructífero. Y el nuevo propietario, Javier Ruiz Poo, se marcó un discurso breve pero enjundioso, cargado de buenas intenciones y proyectos, que me hicieron pensar que estamos en buenas manos. Como habló bien, otro hombre liberal (por generoso), Adolfo González de Castilla, encargado de la relación con medios, patrocinadores y relaciones comerciales, en general. Los dos caballeros, en sentido lato, me hicieron pensar que, gentileza aparte, saben cuánto se traen entre manos. De modo que miel sobre hojuelas, que ya iremos viendo. De momento estamos en Primera RFEF, ante una temporada muy prometedora, para que la se lució en el acto la nueva equipación, sencilla y hermosa.

Condujo el acto una locutora de estupenda y dinámica locución, Cristina Gullón. Felicidades desde aquí. También por su embarazo tan avanzado, a punto ya, caso, de poner Cristina a una niña en el mundo. Parabienes, Cristina, nada más emocionante que una dama cuando es portadora de una vida nueva. Mis mejores deseos para esa niña. Que nacerá, justo, cuando la temporada de fútbol se abra paso

Y habló, también, el presidente de la Federación Madrileña de Fútbol. Paco Díez Ibáñez, muy al tanto de nuestro devenir, y pues su discurso parecía sincero, qué bien, qué bien. Condujo el acto una locutora de estupenda y dinámica locución, Cristina Gullón. Felicidades desde aquí. También por su embarazo tan avanzado, a punto ya, caso, de poner Cristina a una niña en el mundo. Parabienes, Cristina, nada más emocionante que una dama cuando es portadora de una vida nueva. Mis mejores deseos para esa niña. Que nacerá, justo, cuando la temporada de fútbol se abra paso. Todo un símbolo también para nosotros, que iremos al Cerro del Espino –¡venga esa cubierta, por Dios!– a festejar unas jornadas de lo más prometedoras. Y luego de las vistas del cielo de Madrid, ¡De Madrid al cielo! Federico y yo volvimos a la Majada contentos con lo visto y escuchado. Y, ahora, a por la campaña del cincuentenario. Sí.

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