
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 12 de octubre de 2026). Rayo Majadahonda: Aún cabe la esperanza. Estamos en el hoyo, luego de 3 partidos en seco, y no peor el de hoy. Al cabo, este Murcia va lanzado hacia Segunda División profesional. Lo malo, lo peor, las derrotas ante rivales directos, Europa y Algeciras. Este último vencedor de un Rayito de bastante toqueteo y ningún peligro. O sea, mucho prolegómeno y a la hora de la verdad ¡miau! Lo cual que venía el Murcia, muy arropado, unos 300 seguidores me dijo el ojo de buen cubero que conmigo va. Gente de paz, me parecieron, fuera de los consabidos soniquetes que acompañan a los hinchas “comme il faut” («como es debido»). Los de nuestra CUM a lo suyo, animar incansables, incluso con ese “¡Échale huevos, Rayito, échale huevos!”, con música de “Guantanamera”. Yo, por cierto, acabo de tomarme un par de ellos, antes de ponerme a esta crónica forzosamente nocturna, echando de menos los partidos a la hora del “Angelus”, las 12 en todos los relojes (si me permiten la glosa lorquiana.) Y venían los “pimentoneros” –hay quien les llama “barrigas verdes”, todo por la huerta, claro– en plan favoritos. Y por si fuera poco luego de empezar con alegría forzaron un penalti, cometido por Óscar Mesa y transformado por el esloveno Flakus Bosilj. Los penaltis, ya se sabe, son como la fe, creer lo que no vemos, los parciales del equipo que los sufre, digo. El caso es que a partir de ahí a remolcar se dijo, y no es que el Murcia se volviese amarrón, que tampoco, A mí me pareció un equipo con mucho oficio, bien armado, y un portero estupendo que se llama Dani Jiménez y que llegó al Murcia procedente del Huesca. Y si digo que me gustó es porque nuestros jugadores, al contrario que en Algeciras, llegaron a la puerta rival. Sobre todo por obra de Manín, que está demostrando ser un trabajador a destajo. El hombre se vacía. Y más que obrero del balón, –me apunta mi amigo y compañero de bancada, Manolo–, Manín es oficial de primera. Y yo me adhiero a su criterio.









