
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 29 de agosto de 2026). Marqués de la Ensenada. Ya en su momento la erección de esta estatua en Ferrol, dedicada a Don Zenón de Soldevilla, Marques de la Ensenada, provocó una cierta polémica por motivos estéticos. Y es que no todos estaban de acuerdo en que tan ilustre prócer apareciese condicionado por una presencia escultórica policromada y con un aire pop poco acorde, decían, con el porte hieráticamente empelucado que conviene a personaje tan de la Ilustración. Autor del monumento, César Lombera, a quien pertenecen hitos similares dedicados a “Las Marías”, Santiago de Compostela y Don Ramón del Valle Inclán, en Pontevedra. Polémicas estéticas aparte, a mí me gusta, por lo que tiene de rompedora, incluso con el tono gris-blanco de los astilleros que se hallan a vista de Marqués (de la Ensenada). Puesto que la estatua, cerca del obelisco de Cosme Damián Churruca, se halla en un punto elevado que permite figurarse gaviota dueña del hermoso panorama fabril imaginado por el Marqués de la Ensenada (Hervías, 1702-Medina del Campo, 1781), ministro que fuera de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, quien en el reinado del sexto de los Fernando imaginó dotar a España de un poderío naval, entonces en decadencia, creando la triple estrategia: Ferrol, San Fernando y Cartagena, en lo que habrían de ser, hasta fechas recientes, departamentos navales. Lo que parecía polémica estética ya superada, semejante a la que tuvo que sufrir la estatua de Don Manuel Canalejas, ilustre ferrolano asesinado (1912) en la Puerta del Sol madrileña. Y es que hay gente que, otras consideraciones aparte, está siempre dispuesta a echar abajo cuanto hay de bueno para poder seguir diciendo que aquí no hay nada, y venga a dar la lata. Vaya este “mutatis mutandi” a los que se quejan de no tener buena información de nuestra ciudad cuando aquí, en, Majadahonda Magazín, tienen un medio resuelto y bien informado, “gratis et amore”. El caso es quejarse.

BIEN, HAY UN BORRÓN EN LA BIOGRAFÍA del gran Zenón de Soldevilla, quien mandara a Jorge Juan a Inglaterra, a espiar (este es el término) lo que hacían los ingleses en materia constructora naval, Por cierto, serían los anglos quienes más adelante, regirían la Constructora Naval ferrolana, antecedente de la Empresa Nacional Bazán, más tarde Navantia. Y en Ferrol, quedaron apellidos ingleses, Langtry, por ejemplo, uno de sus usuarios mi inolvidable profesor de inglés, Mister Langtry, creador del “London Institute”, tiempos.

PERO EL TROPEZÓN DEL MARQUÉS DE LA ENSENADA FUE AQUEL INTENTO DE ERRADICACIÓN DEL PUEBLO GITANO, 3 siglos después de su asentamiento en España. Aquella ley, afortunadamente malograda, fue conocida como “Prisión general de gitanos”. Y ha provocado a estas alturas que un sector importante de la clase política ferrolana haya solicitado la erradicación de la estatua. Tema complicado este que llevaría, pongamos, a solicitar igualmente la desaparición del rastro, callejero y monumental, de cuantos contribuyeron, de Isabel y Fernando hacia abajo, a provocar la expulsión de aquellos 300.000 judíos que se negaron a “convertirse” al catolicismo.

ESO POR NO HABLAR DE LOS ESPAÑOLES QUE LLEGARON A LAS INDIAS, hablo de los Pizarro, Orellana, Hernán Cortés, el propio Colón (por más que fuese genovés, hay quien dice que gallego), haciendo de su capa un sayo, esclavizando y martirizando indígenas. Y no sigo que la Historia es larga y tendida y el presentismo y la cancelación, temas muy resbaladizos. Ya hay quien dice; “Ahora, a por el Marqués de Amboage”, un prócer ferrolano, con plaza y estatua, que habiendo hecho su fortuna en Cuba destinó esta, en parte, a la redención económica de paisanos para que no tuviesen que hacer el servicio militar en aquellos tiempos. Cuba, Marruecos, decididamente bélicos. En fin, que abierta la veda, cazadores todos.


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