
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 26 de agosto de 2026). El Monte Ancos (Neda). Al segundo monte de Neda, o coto, altura, 262 metros, el primero, A Louseira, 465 metros, se llega (yo lo hago, al menos, hay otro más sencillo, de mayor longitud) por un recorrido ciertamente empinado que hace pensar en el consabido “no pain, no gain” (sin dolor no hay provecho). Un recorrido cargado de belleza que va dejando abajo, paulatinamente, la Ría de Ferrol, que comienza, precisamente, en la desembocadura del Río Grande de Xuvia. Siendo Xuvia un espacio tan mítico como no oficial (sustentado primitivamente en el Monasterio de San Martiño de Xuvia o en la Fábrica de Monedas o Ceca de Juvis, anteriormente de cobrería destinada a forrar con dicho material las quillas ce los buques de madera). Como vemos aquí hay equis y jotas, dependiendo del idioma utilizada, siendo así que en gallego no se conoce el segundo de los sonidos, herencia fonética árabe para el idioma castellano. Al Monte o Coto de Ancos lo hemos cantado unos cuantos, el primero –en gallego- un militar y escritor ferrolano, Siglo XIX, llamado Domingo Díaz de Robles: “Ao monte Ancos que aguanta sobre os seus ombros o ceo.” Un poco exagerado parecía Don Domingo, bien que al lenguaje poético no le sienten nada mal las hipérboles.

EN ANCOS, TAMBIÉN LLAMADO “MONTE DE LOS CORONADOS”, la leyenda quiere situar unas ciudad tan mítica como secreta llamada Libunca. Discutible, pero lo cierto es que ahí arriba hubo un “castro”, poblado fortificado en la Iberia romana. Su valor estratégico mantenido por la altura del Coto de Ancos al que procuro subir cada día en mis presencias o estancias en Neda. El día del eclipse, para evitar la novelería de la subida masiva en coche al monte el Concello, dirigido con mano diplomáticamente firme por Ángel Alvariño, optó por poner autobuses. La verdad es que yo me abstuve de ir a Ancos en esa fecha, las celebraciones tumultuosas, sean de eclipses, futboleras o de las Carabina de Ambrosio, me alteran. Recuerdo cuando el Machu Pichu era el centro de atención de “hippies”, pijis y jipiloyas en general. Luego las cosa dejó de estar en la onda de atención primera y el blanco adonde dirigir la presunta energía pasó a otros lugares y fenómenos, así el eclipse del otro día. ¡Ah, la de abrazos, lagrimeos y barullo en general que provocó el acontecimiento!


INVITACIÓN A LOS LECTORES DE MJD MAGAZIN. No, no subí a Ancos el 12 de agosto, me quedé en la terraza de Toeleira, 34, mi casa aquí, contemplando el muy llamativo fenómeno, eso sí. Lo cual que cada día subo a Ancos y tendré mucho gusto en hacerlo con los amigos de Majadahonda Magazin si se dejan caer por aquí. Ahora que que la moda de denostar a los llamados “fodechinchos” (mesetarios para los tontuelos, que en su momento provocó mi saña y el artículo de mi autoría más leído en este medio que me acoge, parece estar remitiendo. Desde luego los necios del bar aquel que anunciaba cierre ante la llegada masiva de “fodechinchos” pasó a otras manos, No, aquellos botarates, otras consideraciones aparte, no servían para la hostelería.

EN FIN, QUE SI SE ANIMAN LOS INSTO A VENIR A NEDA, la Real Vila que mandó naves a Algeciras (tiempos del buen rey y amante Alfonso Onceno) a liberar su puerto del dominio meriní, año 1344.) Desde Ancos prometo la mejor mirada sobre la Ría de Ferrol, tan estratégica cuando Ferroliño era ciudad hecha para la guerra, otros son hoy los tiempos, y ahí vienen los chinos con sus coches eléctricos a lanzarlos desde aquí. Mientras sigo en el glorioso mirador de Ancos, con ojos apuntando incluso al Sur. Allí Coruña, que si no hay nubes o calima se puede también vislumbrar, Como hago yo o lo intento cada día. Sí.


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