
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 8 de junio de 2026). Luz Papal. Anda el Papa por Madrid y tal parece que, contradiciendo a Don Manuel Azaña, España no hubiese dejado de ser católica. Un país oficialmente laico ¿hace falta recordar lo que el futuro presidente de la II República quiso decir? que recibe con semejante estruendo, los medios oficiales, radio, televisión, no dejan de trompetear, la visita de –no nos engañemos- un Jefe de Estado. El único, por cierto, que ha osado plantarle cara al caradura de Trump. Un punto, muchos, mejor, en su haber. Que en materias de dogma no me meto. Ni en las afinidades futboleras del ciudadano Prevost (que no del Papa, como él mismo dijo: madridista, por cierto). Lo cual que su capacidad de convocatoria es tremenda. Y bien lo hemos visto en un Madrid, en estos días bastante insoportable, de gente, digo, o “insopapable”. Que el hombre cae bien, o eso parece, a mí, lo repito, sin duda, agustiniano que siempre me sentí, luego de haber leído, muy de joven, las “Confesiones” de “El Africano”. Y hasta le disculpo el gestito, desde el papamóvil, de mecer las manos marcando ese tan pueril 67 que prodigan mis alumnos de Primaria.









