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Desde Majadahonda: Cormorania (Molino de la Hoz) y una felicitación al Ayuntamiento de Las Rozas

«Por fin y luego de unas cuantas muestras de desencanto ante la deriva del monumento-posadero, la de Majadahonda Magazin no la menor, parece que el Ayuntamiento de Las Rozas, usufructuario de una orilla del embalse (aguas del Río Guadarrama, antes de venirse hacia Majadahonda), la otra, galapagueña, ha tomado cartas en el asunto, subvencionando con 24.000 euros a la Comunidad de Propietarios de Molino de la Hoz para que procedan a estabilizar lo que se desplomaba».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 24 de julio de 2026). Cormorania (Molino de la Hoz). En este medio que tan bien me acoge, y a los lectores, majariegos o no, informa y un poco forma con buenas formas, di noticia, 3 de julio de 2024, 18 de marzo de 2025, 8 de setiembre de 2025, de que el posadero de cormoranes de Molino de la Hoz (Las Rozas) se estaba desplomando, coin peligro de entrar en un callejón sin salida. Dicho posadero, monumento vanguardista tal como el paisaje en el que se integra, la naturaleza, ya se sabe, siempre en vanguardia, lo diseñó el escultor húngaro Miklos Pálfy habiéndose alzado en 2001, en sustituciòn de una plataforma a base de bidones atados, tan poco estética como efectiva. Los cormoranes, de la especie “phalacrocorax carbo”, habían dado en asentarse en Molino, en 1989, primer avistamiento que hice de ellos en compañía de Bitor Elorduy, tan vasco como iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza, de aquien aprendí, me gusta reiterarlo, que en euskera cormorán se dice “potorro”, ¡qué alegría! Y, bueno, unos años después el tronco de olmo, tan machadiano, “en su mitad podrido”, que sustentaba Cormorania-Molino de la Hoz, se vino abajo y ahí empezó el personal integrado, que no integrista, a moverse. Y Pálfy fue tan generoso que hizo su trabajo, hermoso y eficaz, “gratis et amore”.

Vicente Araguas

POR FIN Y LUEGO DE UNAS CUANTAS MUESTRAS DE DESENCANTO ante la deriva del monumento-posadero, la de Majadahonda Magazin no la menor, parece que el Ayuntamiento de Las Rozas, usufructuario de una orilla del embalse (aguas del Río Guadarrama, antes de venirse hacia Majadahonda), la otra, galapagueña, ha tomado cartas en el asunto, subvencionando con 24.000 euros a la Comunidad de Propietarios de Molino de la Hoz (leo en “Las Rozas es Noticia”, medio que me hace llegar la gran Tere López) para que procedan a estabilizar lo que se desplomaba. La verdad es que ha habido una cierta tardanza pero da gusto en ver cómo hay municipalidades que se preocupan por la estética, digno complemento o guinda de la ética, que no otra cosa es la eficacia, Entendiendo como tal llevar adelante una obra pública que, para el caso, redunda en el valor, en sentido lato, de un ayuntamiento, como el roceño que, ellos sabrán, no parece que estén haciendo las cosas mal desde un concepto territorial muy diferente al majariego. Sin un casco urbano tan concentrado y competente como el nuestro pero con una serie de urbanizaciones, muchas de ellas equivalentes a un pueblo.

COMO MOLINO DE LA HOZ AL QUE ACUDO CASI QUE CADA DÍA EN LOS ÚLTIMOS 50 AÑOS, ejerciente de profesor en Logos, antes Colegio El Molino. Y desde allì he visto medio siglo de Historia de España, llegué justo cuando agonizaba el autollamado Caudillo y así, en línea recta, con algún que otro socavón, hasta hoy. Viendo, también, para qué negarlo, la decadencia del Río Guadarrama, el río de arena de los antepasados árabes, el que se adentra, bien cenagoso, en terreno majariego, y acaba desaguando en el Tajo en la “Gran cloaca” toledana. Un embalse limpio el de Molino de la Hoz, en 1974, cuando me acerqué a él, vez primera, hoy auténtica cochambre. Como el Guadarrama, en general, poco después ya de Los Molinos. Y aun así ahí viene cada año el cormorán, pescador tan genial y resistente como los peces que moran en Molino de la Hoz. En compañía de palmípedos diferentes, garzas y garcetas y, desaparecidos los galápagos, tortugas de Florida, ellas mismas depredadoras, ¡vaya por Dios!, de la especie autóctona galapagueña. En fin. Felicidades, pues, al Ayuntamiento de Las Rozas, ejemplo de buen hacer en esto y otras cosas, instalaciones deportivas, por ejemplo. Y sí señalo a quien tengo aquí tan a mano.

 

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