
VICENTE ARAGUAS. (11 de agosto de 2026). Miscelánea Habanera. Hoy, lunes, 3 de agosto, se dejó ver la clásica tormenta tropical. Ahuyentándonos a los escasos bañistas de la piscina del Hotel Nacional. ¡Ah, los rayos y el agua! Combinación mortal, pudiera. Y las palmeras desgajadas. Y un panorama tan tronante como la imagen de Pablo de la Torriente según Miguel Hernández. Muerto en Majadahonda, aquí tan conocidos y celebrados Pablo y, por ende, nuestro pueblo. Ayer, calor intenso, sol que es sal y dora, excursión deliciosa en lancha y triciclo. En lancha a Regla, Virgen Morenita, en santuario concurrido: velas, azucenas y girasoles. También, antes de embarcar, al templo de la Merced, en la Habana Vieja. No, no insisto en la decrepitud de una Habana que se hunde, que ahonda su tristeza con dignidad incluso jaranera y que crea al viajero una sensación agridulce. ¡Viva Cuba, carajo! Y apenas sé decir más nada, ya tú sabes, chico. Ahora, ya en triciclo, de Regla a Casablanca, donde venían los gallegos a aplicarse en la pesca. Gallegos de Mugardos, oiga. Y allí, arriba, a esa estatua de Jesús, a ver La Habana al otro lado de la bahía que se hace bocana en El Morro.

PEGADITA LA CABAÑA, FORTALEZA DE FAMA TRISTE, PUES EN ELLA CAYERON MAMBISES, REBELDES, BATISTIANOS. Combinación funesta para un cóctel acorde con las convulsiones históricas. Pero el sol y el cielo tan azul hacen todo más hermoso y el domingo, 2 de agosto, tenía maneras de bongó o de maracas. De Casablanca, por la carretera central, a ambos lados la vegetación tiene un punto exuberante y el personal en día feriado asoma a cada lado, observado y observante. Tan curiosos, ellos y nosotros, que en un «trapiche» cerca de El Morro, su encargado me pidió permiso para hacerse una foto conmigo, pues «hace tiempo que no pasa por aquí alguien de su especie.» El hombre se disculpa por lo de la «especie». No hacía falta; era evidente que se refería al espécimen turístico. Por más que yo quiera ser, simplemente, un viajero. Dejamos a un lado el monumental tinglado de los Juegos Panamericanos, hoy en semiabandono, y vamos camino de Cojímar. Espacio maravilloso del que hablé al aire de Hemingway.

SOLO AÑADIR QUE LUEGO DE ESTAR EN COJIMAR ENTIENDO MEJOR A DON ERNESTO, al tiempo que lamento más su fatal decisión. Un ángel volado, no volando, a sí mismo en aquellos días en que yo estudiaba primero de azucenas. Las mismas que hemos llevado, quien conmigo va, yo mismo, a las Vírgenes de la Merced y Regla. Porque Cuba, se mire como se mire, es un país tan santero que pecado fuese no dar candela a las santas en sentido lato. Y la tarde de domingo finaliza con Osmany y familia. Por confusión, yo le venía llamando Manolo, así que muerto de vergüenza y risa, al darme cuenta de mi error, di en cantarle el pasodoble «Manolete«. Eso sí, en versión bufa: «Manolete, Manolete, si no sabes torear pa’ que te metes.» Que Osmany jugase con la rima Manolete/tolete, otro cantar. Sí.


» Manolete»…….buena letra.
Espectacular artículo. Los lugares aquí descritos son pocos visitados por turistas incluso en la época de auge del turismo en la isla…..lugares llenos de historia. Hacen falta 2 o 3 visitas más para empaparse bien de casi 500 años de vivencias. Ojalá y se repita!!!!
Gracias, Katia. Se repetirá, no lo dudes. Cuba y La Habana bien lo merecen.
Con los mejores deseos, Cuba, renacerá de sus cenizas, no para servir a los nuevos amos que vengan, espero, todo lo tienen en contra, siempre,
el espíritu rebelde permanecerá, todo un desafío, fortalecidos de sufrimiento y llanto, lamento y esperanza.
Largo va a ser el camino.
Cuba Libre, Pueblo Libre.
Miraremos con interés.
En ello estamos. Los que amamos Cuba y hemos seguido su devenir esperamos y queremos lo mejor para ella. Gracias, amigo.
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En serio? Se lo van a comer los mosquitos vivo, pasará hambre, calor, oscuridad, penumbra etc etc etc