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La tienda de niños y bebés «El Encanto» de Majadahonda cumple 58 años: «esa delicadeza amable del tiempo antiguo»

La tienda de niños y bebés «El Encanto» de Majadahonda cumple 58 años: «esa delicadeza amable del tiempo antiguo»
“El Encanto” ahí sigue, luego de 58 años, incólume, recibiendo clientes, mujeres sobre todo, bien que yo no me lo pierda cuando se trata de agasajar a los hijos y nietos, los años, ay, qué pesadumbre (gozosa), con un pijamita, y ahí estoy, inamovible a esos recién nacidos, que buena falta hacen. Nazcan niños, sí, y crezcan como las flores de esos campos majariegos»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 22 de junio de 2026). El Encanto Majariego. Con este nombre, seguro que reiterado en el territorio nacional, y que me lleva a los aires húmedamente memorables de mi infancia de brumas y jazmines, al fondo los maizales, hay en Majadahonda una tienda de ropas y complementos para bebés y niños en general. Desde 1968, un año bien revolucionario: Nanterre, Berkeley, Roma, Berlín, Madrid, con Raimon cantando en mayo en Madrid, Facultad de Económicas, todo un hervidero, bullicio y –la juventud, ya se sabe– también jolgorio. Majadahonda era bien poca cosa, la guerra y sus secuelas quedaban cada vez más lejos, y comenzaba aquella subida de ánimos sesenteros, con una economía mejorada aunque “Vente a Alemania, Pepe” fuese más que una película epítome del landismo. Y ya florecía “El Encanto” en la Gran Vía Majariega; creo que sería un nombre más apropiado que llamarle simplemente Gran Vía a lo que fuera Cañada Real, eje en todo caso, o cuerda central de todos los caminos (que si no conducen a Roma hacen como que sí). “El Encanto” ahí sigue, luego de 58 años, incólume, recibiendo clientes, mujeres sobre todo, bien que yo no me lo pierda cuando se trata de agasajar a los hijos y nietos, los años, ay, qué pesadumbre (gozosa), con un pijamita, y ahí estoy, inamovible a esos recién nacidos, que buena falta hacen. Nazcan niños, sí, y crezcan como las flores de esos campos majariegos; existen todavía a pesar de la especulación (especular tiene que ver, en su etimología, con espejo, que nos estamos mirando en uno, vaya, cuando tal cosa hacemos.)

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De Majadahonda al Cielo de Madrid con melodía mexicana desde el Club Financiero

De Majadahonda al Cielo de Madrid con melodía mexicana desde el Club Financiero
De Majadahonda al Cielo de Madrid con melodía mexicana desde el Club Financiero
«El Rayo Majadahonda, actuante esta vez en el Club Financiero, en la calle Marqués de la Ensenada de Madrid. Una cosa muy potente»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 14 de junio de 2026). A Vista de Pájaro. Y como el Johny aquel de Dalton Trumbo, cogí mi fusil/ lapicero de plumilla avezado y me fui con Federico Martínez Utrera, generoso auriga, a escuchar, sentir, percibir las novedades del club que más nos entona a los majariegos de siempre, los que vienen y están por venir. El Rayo Majadahonda, actuante esta vez en el Club Financiero, en la calle Marqués de la Ensenada de Madrid. Una cosa muy potente, con terraza privilegiada para volcarse sobre Madrid a vista de halcón, sobre una puesta de sol espectacular, parangonable con las del Templo de Debod o la del Cerro de las Tetas, vallecano (no se las pierdan). Tan hermosa que daban ganas de aplaudir al modo ibicenco, Como apetecía aplaudir a los oradores actuantes. Y tomó la palabra Enrique Vedia Pesquera, presidente “in aeternum”. Y no me olvido, no, de quien fuera el primero, Ramiro Aguilar, a quien veo en el Cerro con cierta frecuencia y saludo con cariño admirativo. Enrique Vedia es hombre bonachón y campechano, y el tiempo ha redondeado en él un aspecto, y una palabra, como de cura de aldea de aquellos de las novelas de Pereda o Lepoldo Alas “Clarin”. Su discurso, sencillo, y cargado de anécdotas repasó un poco los años, 50º aniversario, que han traído a nuestro club a este presente gozoso. Luego el dueño del verbo fue Iñaki Acha, por quien no disimulo mi querencia. Es un hombre bueno, en el sentido machadiano del término. Y al frente de la cantera demuestra que el Rayito es mucho más que un club: es una asociación que se curte en valores humanos de los que nos hacen sentir cada vez más orgullosos del sentido de familia bien avenida que es el nuestro. En la que empieza a haber, consecuencia directa, gente joven, y no solo en la grada de animación. Y, por fin, hablaron los mexicanos.

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Los precios de las fotocopias y las encuadernaciones en Majadahonda: desde 1,50 euros a 0,20 céntimos

Los precios de las fotocopias y las encuadernaciones en Majadahonda: desde 1,50 euros a 0,20 céntimos
Camino de Copygraf, Santa María de la Cabeza, comido por la curiosidad de ver a cuánto cotiza la buena de María Jesús la fotocopia (aunque solo sea una, aclaro para mal pensados y perspicaces). A 20 céntimos, me dice, con su sonrisa habitual. Y salgo de su tienda diciendo con José Maria González-Sinde: ¡Viva la clase media! Y los precios buenos para la mesocracia, y lo que quede de proletariado, igualmente. Y para encuadernaciones, la imprenta del Callejón del Gato, unos cuarenta euros el trabajo, letras en el lomo y tal. En el sitio en cuestión, el doble.

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 13 de junio de 2026). Una fotocopia, euro cincuenta. Cuando vine a vivir a Majadahonda, 1979, y me hice un poco –o bastante, y aun muy- majariego, la bromita amistosa era, “así que te vas con los millonarios”. Hoy, ya se sabe, el término este, para los favorecidos por la fortuna (económica) ha ido desapareciendo y, en todo caso, nuestra ciudad es, básicamente, clase media; Galdós, finales del XIX, ya se preguntaba que dónde estaba el pueblo si todos querían llegar a ser mesocracia. En todo caso Majadahonda ha sufrido diferentes transformaciones o metamorfosis, desde aquella guerra tan lamentable, por civil, por destructora que nos redujo al tres por ciento de lo que entonces había. Y en internet se puede encontrar la evolución demográfica desde que aquellos pioneros renacidos, casi como los del “Mayflower”, reconstruyeron, desde cero, casi, lo que es hoy una ciudad bellamente planificada. Donde tenemos de todo, excepto determinadas instalaciones deportivas; la falta de piscinas municipales clama al cielo. La cubierta del Cerro del Espino, otro cantar, cierto, y al tiempo otro lamento. Y sigo sosteniendo que una sola Biblioteca Pública es pecado mortal, que solo conseguiría absolución creando dos o tres más, y algún que otro punto de lectura.

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Desde Majadahonda la visita del Papa: «Su capacidad de convocatoria es tremenda porque el hombre cae bien»

Desde Majadahonda la visita del Papa: «Su capacidad de convocatoria es tremenda porque el hombre cae bien»
Desde Majadahonda la visita del Papa: «Su capacidad de convocatoria es tremenda porque el hombre cae bien»
El gesto del Papa con la V: «Su capacidad de convocatoria es tremenda. Y bien lo hemos visto en un Madrid, en estos días bastante insoportable, de gente. Que el hombre cae bien, o eso parece, a mí, lo repito, sin duda, agustiniano que siempre me sentí, luego de haber leído, muy de joven, las “Confesiones” de “El Africano”…

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 8 de junio de 2026). Luz Papal. Anda el Papa por Madrid y tal parece que, contradiciendo a Don Manuel Azaña, España no hubiese dejado de ser católica. Un país oficialmente laico ¿hace falta recordar lo que el futuro presidente de la II República quiso decir? que recibe con semejante estruendo, los medios oficiales, radio, televisión, no dejan de trompetear, la visita de –no nos engañemos- un Jefe de Estado. El único, por cierto, que ha osado plantarle cara al caradura de Trump. Un punto, muchos, mejor, en su haber. Que en materias de dogma no me meto. Ni en las afinidades futboleras del ciudadano Prevost (que no del Papa, como él mismo dijo: madridista, por cierto). Lo cual que su capacidad de convocatoria es tremenda. Y bien lo hemos visto en un Madrid, en estos días bastante insoportable, de gente, digo, o “insopapable”. Que el hombre cae bien, o eso parece, a mí, lo repito, sin duda, agustiniano que siempre me sentí, luego de haber leído, muy de joven, las “Confesiones” de “El Africano”. Y hasta le disculpo el gestito, desde el papamóvil, de mecer las manos marcando ese tan pueril 67 que prodigan mis alumnos de Primaria.

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Desde Majadahonda: «Visita al Cementerio Civil de Madrid en día de calor pertinaz para ver las tumbas históricas»

Desde Majadahonda: «Visita al Cementerio Civil de Madrid en día de calor pertinaz para ver las tumbas históricas»
Desde Majadahonda: «Visita al Cementerio Civil de Madrid en día de calor pertinaz para ver las tumbas históricas»
«Muchas de estas tumbas tienen cruz o símbolos religiosos, No así la de alguien que, sin más lápida que la tierra que cubre la fosa, optó por poner en la cabecera de esta con palabras bien claritas, para que no quede duda ninguna, una frase bien resolutiva: “No hay nada después de la muerte”. Y a mí, pensativo ante semejante sentencia, viendo las hierbas que crecen en la tierra que abriga la tumba, en día de calor pertinaz, como las sequías aquellas del franquismo, me queda la duda»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 5 de junio de 2026). Cementerio Civil. Lo cual que este domingo 31 de mayo, teniendo que atender deberes cívicos, precisamente, en el camposanto (decimos o decíamos los gallegos adonde van nuestros seres queridos cuando ya no hay más sino el recuerdo que –tal vez– los reviva) de la Almudena, opté por volver, como suelo, al Cementerio Civil. Ese paseíto por –cierta– Historia de España. Discutible, como todas las historias (algunas, ya se sabe, para no dormir), la nuestra, por ello, precisamente, por serlo, digna de ser entrañada, creo. Y me adentro, mañana de calor polvoriento en la Avenida Daroca, no tan lejos esos campos que ya empiezan a agostarse tan pronto este año, que recorro desde la estación de metro “Almudena”. Y –ladrillo visto, aire neomudejar “ma non troppo”– me adentro en el Cementerio Civil, año 1884, reinando aún Alfonso XII, no el peor de los Borbones, tal vez escarmentado por las fechorías y malandanzas de Mamá. Y el primer enterramiento, a perpetuidad, el de Maravilla Leal González, veinte años en la hora de su muerte, ni suicida ni protestante, una simple muchachita fulminada por la tuberculosis. Y, ya dentro, nos recibe Dolores Ibarruri “La Pasionaria”, tumba muy digna y austera. Y se me viene a la mente aquella canción de Víctor Manuel: “Sí, veremos a Dolores caminar, las calles de Madrid.” Y la vimos, y la vio el Congreso de los Diputados, junto al gran Rafael Alberti. Y ahora nos quedan sus restos en esta tumba tan sencilla y frugal. Enfrente, tremendo mausoleo que alberga lo que queda de Nicolás Salmerón, tercer presidente de la tan efímera I República Española. Y grabado en su monumento funerario esta frase que tanto me impresiona y me hace aplaudir a tan insigne patricio: “Dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte.”

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Desde Majadahonda: la persecución religiosa en Pozuelo y una mala lectura sobre Azaña

Desde Majadahonda: la persecución religiosa en Pozuelo y una mala lectura sobre Azaña
Desde Majadahonda: la persecución religiosa en Pozuelo y una mala lectura sobre Azaña
“El sueño de las espigas”: La muerte de una veintena de aquellos jóvenes oblatos de Pozuelo, desarmados, ¿hace falta decirlo?, como la inmensa mayoría de los millares y millares, entre siete y ocho mil religiosos asesinados en la trágica zarracina aquella, tal como leo en uno de mis clásicos, –leo de todo, lo vuelvo a decir–: “Historia de la persecución religiosa en España, 1936-1939”, de Monseñor Montero. Y a propósito de leer, ¡qué mal leído el discurso en el Congreso de Don Manuel Azaña, el 14 de octubre de 1931!».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 31 de mayo de 2026). Oblatos de Pozuelo. Un buen amigo, Jorge García se llama, residente ahora en la Majada, me pasa un libro del misionero oblato, David López Moreno. Un volumen ciertamente voluminoso que se llama “El sueño de las espigas” (Editrice Missionari OMI). 729 páginas bien interesantes, al menos para un tipo como yo que lee de todo. En este caso la historia en España de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, con especial incidencia en su instalación en Pozuelo de Alarcón, muriendo los años veinte –del siglo pasado, naturalmente– y dando paso su presencia entre nuestros vecinos al posterior martirio de una veintena de ellos, entre Aravaca y Paracuellos, acompañados del sindicalista católico, Cándido Castán, calle en Pozuelo, empleado de Ferrocarriles del Norte, destinado en la estación pozuelera. Como es bien sabido, y en cualquier caso este libro (de ahí gran parte de su interés para los que por aquí vivimos) nos ilustra sobre la importancia de dicha Estación en la vida de Pozuelo, creando dos secciones urbanas bien diferenciadas: Estación y Pueblo. La primera, aparte los chalés u “hoteles” de la colonia, poblada por inmigrantes que venían de Madrid, tan cercano, o trabajadores del ferrocarril. La segunda, como es natural, por los lugareños (ganaderos, pequeños propietarios agrícolas, jornaleros). En la primera, una agrupación llamada “La Liga Obrera”, estando en la segunda, “La Inseparable”, separadas ambas, incluso, a la hora de los jolgorios populares en torno al sorteo de los “quintos”.

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«Flora y Fauna de Majadahonda y al frente Ana Fernández Mallo»

«Flora y Fauna de Majadahonda y al frente Ana Fernández Mallo»
«Flora y Fauna de Majadahonda y al frente Ana Fernández Mallo»
«Ana era estupenda al frente de esa Concejalía porque iba más allá de los festejos, que también, y bailaba sevillanas con Tomás Descalzo a las palmas y frecuentaba el Hogar de la Tercera Edad y no para la fotito electoral. Pero, en Cultura, traía a gente que no era de su afinidad política y, por supuesto, daba ejemplo de persona que lee y asimila desde una integración urbanísima en las calles majariegas (y no solo en el terraceo granviario)».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 29 de mayo de 2026). Flora y Fauna y al frente Ana Fernández Mallo. Me acerco a esa plazoleta innominada que le nació a la Majada al aire de El Carralero. Detrás del Hotel Majadahonda, donde nunca dormí, por lo que no puedo dar una valoración de sus comodidades, pero en el que asistí a una asamblea de accionistas del Rayo Majadahonda cuando los Arribas tomaron mando y plaza (no esa que me sirve hoy de comentario, claro). Y volví a la plazoleta en cuestión, tan árida como de costumbre, atraído por un mensaje con fotografía que me envía Ana Fernández Mallo, la mejor concejala de Cultura que tuvimos en este pueblo, lo es para mí y mis costumbres, que ya sé que es ciudad, y aun así. Y digo que Ana era estupenda al frente de esa Concejalía porque iba más allá de los festejos, que también, y bailaba sevillanas con Tomás Descalzo a las palmas y frecuentaba el Hogar de la Tercera Edad y no para la fotito electoral. Pero, en Cultura, traía a gente que no era de su afinidad política y, por supuesto, daba ejemplo de persona que lee y asimila desde una integración urbanísima en las calles majariegas (y no solo en el terraceo granviario).

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«La admirable labor del Colectivo Cultural de Majadahonda y la conferencia magistral sobre Federico García Lorca»

«La admirable labor del Colectivo Cultural de Majadahonda y la conferencia magistral sobre Federico García Lorca»
«La admirable labor del Colectivo Cultural de Majadahonda y la conferencia magistral sobre Federico García Lorca»
A Federico García Lorca (FGL) lo fusilaron en pijama. En puridad vestía la parte superior del pijama, tocante a la inferior no hay unanimidad. Y sobre ella, otra chaqueta, esta vez de vestir, de verano. Con semejante vestimenta salió del Gobierno Civil granadino, donde estaba desde el domingo 16 de dicho mes, detenido en casa propiedad de los Rosales, adonde había llegado por estimarse lugar seguro.

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 24 de mayo de 2026). Lorca en pijama. A Federico García Lorca (FGL) lo fusilaron en pijama la noche maldita del 17, 18 o 19 de agosto de 1936 dicen que en el Barranco de Víznar. En puridad vestía la parte superior del pijama, tocante a la inferior no hay unanimidad. Y sobre ella, otra chaqueta, esta vez de vestir, de verano. Con semejante vestimenta salió del Gobierno Civil granadino, donde estaba desde el domingo 16 de dicho mes, detenido en su refugio de la calle Angulo, 1 (hoy Ángel Ganivet), en casa propiedad de los Rosales, adonde había llegado por estimarse lugar seguro, luego de ciertos incidentes en la morada familiar de la Huerta de San Vicente. Los hermanos Rosales, algunos, entre ellos el poeta Luis, militaban en Falange Española. A Luis, dueño de un talento poético bien grande, encuadrado en la Generación del 36 (junto a Miguel Hernández aunque a este se le incluya, con poco rigor, en la del 27), llegué a tratarlo, un poco al paso del funeral, Colegio Logos, Molino de la Hoz, del pobre Juan de la Cruz Yepes. Esto fue en 1986 y Luis Rosales estaba un poco despistado de más, si se me permite el oxímoron. Pero tuve sumo gusto en charlar con poeta tan admirable, que hubo de soportar ataques brutales imputándole complicidad en la muerte del poeta. Difamación contra la que salió Félix Grande en un opúsculo titulado “La calumnia”.

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La ilusión de «Los ilusionistas» en Majadahonda con Marcos Giralt Torrente (Ballester), la alcaldesa, los presentadores y el público

La ilusión de «Los ilusionistas» en Majadahonda con Marcos Giralt Torrente (Ballester), la alcaldesa, los presentadores y el público
La ilusión de «Los ilusionistas» en Majadahonda con Marcos Giralt Torrente (Ballester), la alcaldesa, los presentadores y el público
«El Premio Francisco Umbral, en el que algo tiene que ver nuestro Ayuntamiento (eso se dijo en el acto del martes, económicamente hablando, junto con la Fundación que representó en el sarao María España de Umbral) tal vez debiera volver a Majadahonda. Y no en un acto lateral como este al que asistí, yo sí, ilusionado. Porque donde esté Marcos Giralt Torrente yo voy a estar. Como lector, como adepto a los Torrente Ballester-Malvido»

VICENTE ARAGUAS (Majadahonda, 20 de mayo de 2026). “Los Ilusionistas” en la Umbral. (Majadahonda, 21 de mayo de 2026). No sé cuánto de ilusión habría en la Biblioteca Francisco Umbral este martes 19 de mayo en la presentación del libro de Marcos Giralt Torrente, “Los ilusionistas” (Anagrama). Concejales, unos cuantos, arropando a Doña Lola, quien leyó unas palabritas de trámite. Nada nuevo, nada con sifón, como aquello de «La Codorniz», en el mundo político-cultural: un espacio yermo. Y se presentaba en nuestra biblioteca, la única, algo anunció Doña Lola sobre un brillante futuro para lo que fue el Rosa Agazzi, el único edificio majariego que se salvó del desastre guerracivilista, A ver qué sale de ahí. Y la cosa es que se presentaba el libro de Marcos Giralt Torrente en el lugar donde nació el Premio Francisco Umbral, eso sí, luego de la presentación capitalina en la sede de la Comunidad.

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