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«¡Este domingo todos al Cerro del Espino a ver al Rayo Majadahonda!»: recuerdos del equipo y jugadores «clave»

«¡Este domingo todos al Cerro del Espino a ver al Rayo Majadahonda!»: recuerdos del equipo y jugadores «clave»
Vicente Araguas en el Cerro del Espino: «en este último partido de la temporada debe primar la alegría, en el sentimiento rayista, digo, conviene tan solo ese bullir colectivo que ocupará en fecha buena para Majadahonda como es este domingo 3 de mayo de 2026″

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 2 de mayo de 2026). ¡Vamos Al Cerro! El 27 de mayo de 2018 fue aquella victoria, 1-0, sobre el Cartagena. Veo, oigo –si se me permite la sinestesia– un día soleado. Calor no excesivo. Y el equipo albinegro, como dicen los cronistas (hay licencias casi poéticas en algunas crónicas futboleras, y es que el fútbol tiene fondos y superficies literarios, y no solo por el inmenso poema, de manual, dedicado por Rafael Alberti a Platko, portero húngaro del Barça) dispuesto a mantener la ventaja de la ida, 2-1. A base, dígase todo, de continuas interrupciones en un partido muy trabado. Y, de pronto, cuando nos esperaba, en Segunda B, un año más (los hubo “de menos”, en Tercera e incluso en Regional Preferente) el milagro. Juan Cruz cabalga por su carril, centra y Michel Zabuco cabecea hacia atrás marcando en propia puerta.

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De Majadahonda a Roma con Amor: «no es cierto que haya que pagar por todo y a todos»

De Majadahonda a Roma con Amor: «no es cierto que haya que pagar por todo y a todos»
«La cuestión es que en Roma/ Amor al visitante que ame los placeres estéticos hay 3 lugares imprescindibles. Gratuitos a todos los efectos y ni siquiera invadidos por las hordas turísticas que, sin embargo, abarrotan las proximidades».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 26 de abril de 2026). A Roma con Amor. Decía en mi recalada florentina que Florencia es armónicamente apolínea mientras que Roma es dionisíaca hasta la hipérbole. Florencia renacentista, también –salvando la anacronìa- en su estación de ferrocarril. Roma, en cambio, es exagerada, caótica, brutal si se quiere hasta en el tráfico rodado. Incluso en su propio subsuelo que impide, dada la abundancia de restos clásicos en él, que avance su metro mucho más de lo consabido, minimalista, eso sí, en este medio de transporte, En lo demás Roma es excesiva, amorosamente excesiva, ya en esa mistura clásica-renacentista-barroca-neoclásica, Y más, mucho más, si tiramos del hilo de su cometa. Decididamente felina, y huellas gatunas hallaremos en todos sus escondrijos. Incluso en las orillas de ese Tíber, debidamente canalizado para evitar embestidas. Gatos hasta en la Isla Tiberina adonde llegué hace tanto y tanto que duele, por causas ajenas, hasta el Hospital de San Juan de Dios, donde estuvo el Templo de Esculapio, y allí aprendí que fumadora no se dice “fumatora” sino “fumatrice” y supe de la liberalidad romana también en materia médica. Sin depositar ni una centésima de lira, moneda corriente entonces en Italia.

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Vicente Araguas (Majadahonda) enseña Florencia de día y de noche: «la ciudad más armónica del mundo»

Vicente Araguas (Majadahonda) enseña Florencia de día y de noche: «la ciudad más armónica del mundo»
«No, no se pierden las cuentas del rosario temporal con los alumnos del Colegio Logos, yo ya no sé quién es lazarillo o férula de quien, Pero sé que tantas vidas volviese a tener las gastaría / ganaría gustoso yendo y volviendo con ellos en semejante vivir viajero. Amada Florencia de día, amándola más aun de noche»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 18 de abril de 2026). Florencia: Día y Noche. Seguramente Florencia es la ciudad más armónica del mundo. No digo bella, que tal vez podría. No, no es el cuento de hadas, que resulta ser Praga. Ni el caos apolíneo de Roma. Tampoco el concepto/ léxico mediterráneo de Barcelona. Ni la trilogía museística: Prado, Thyssen, Reina, de Madrid. O el castillo con catedral sumado al vértigo de la Royal Mile de Edimburgo, o el mar enmarcando Lisboa. O el “rink” de Viena o París, París, París. Y esto por ceñirme a Europa, que más allá hay mucho más. Pero yo hoy vengo a hablar de armonías. Donde al lado de Santa María la Novella tan cerca de la estación de ferrocarril, aquel egipcio mutilado, 2006, me decía, “niente più guerre, per favore”. Y la estación, en línea neorrenacentista, lo corroboraba.

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«Hacen falta resultados e ilusiones del Rayo Majadahonda y la deriva de los últimos 5 partidos no es en absoluto ilusionante»

«Hacen falta resultados e ilusiones del Rayo Majadahonda y la deriva de los últimos 5 partidos no es en absoluto ilusionante»
«Los trapos sucios se lavan en casa y ha llegado el momento de ponernos muy serios. Viene el Quintanar del Rey, provincia de Cuenca, un pueblo de 7.000 habitantes, al que me imagino ha de costar bastante esfuerzo mantener un equipo de fútbol en la división que compartimos. Majadahonda, 10 veces mayor en población, es merecedora de un equipo en categorías superiores»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 11 de abril de 2026). ¿Usque Tandem; Catilina?. Se trata del equipo “de casa”, porque el Rayo Majadahonda es para nosotros, majariegos, mucho más que un club, claro. Es algo tan familiar como era la mesa camilla de los tiempos aquellos en que cubríamos las piernas con sus faldas, dispuestos a percibir el calorcillo del brasero y, desde luego, de la conversación familiar en torno a ella. Quieto decir con ello que el Rayito, así en diminutivo, es algo tan nuestro, que hasta cuesta trabajo llamarle la atención. Tanto como al chico de la casa, mal estudiante, pero tan simpático, que se hace duro castigarle sin la paga semanal a la vista de que no pega palo al agua. Y aun así, luego de que nuestro Rayo Majadahonda haya dilapidado, cual hijo pródigo, la ventaja de ¡7 puntos!, que teníamos sobre el Sanse, quien ahora nos lleva 3, sin demasiados visos de enjuague, parece que ha llegado el momento de dar un toque a quien corresponda, jugadores, sobre todo, y equipo técnico. A los gestores, también, pero más adelante. (De momento insisto en preguntar qué ha sido de mis 2 acciones, compradas cuando una ampliación luego anulada, de lo que me enteré al aire de una asamblea no muy lejana.) Bien: lanzo este “Usque tándem, Catilina, abutere patientia nostra?” (¿Hasta cuando, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?) harto de los últimos 5 partidos en el Cerro del Espino, contra “monstruos” de la categoría de Las Palmas Atlético, Moscardó, Getafe B, Socuéllamos y RSD Alcalá. 3 puntos sobre 15 posibles, lo que nos convierte eh unos de los peores equipos de la categoría cuando se juega en casa.

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«La juventud es un arte a veces incívico y siempre rebelde»: Réquiem por el grafitero Yago (Majadahonda)

«La juventud es un arte a veces incívico y siempre rebelde»: Réquiem por el grafitero Yago (Majadahonda)
Arte incívico, a veces, ya se sabe. La juventud es un arte, también, a veces incívico y siempre rebelde. “Afanes de juventud, de hacer ruedas cuadradas”, cantaba Francesc Pi de la Serra.

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 7 de abril de 2026). Réquiem por un grafitero. Cualquier muerte duele. Duele porque morir es un acto tan innecesario como brutal. Aun muriendo la persona tumbada en un lecho, al borde quienes lo han acompañado en vida rezando trémulos religiosos o laicos, no deja de ser un golpe espantoso. Y quienes no vamos  acercando al momento del gori-gori, y estamos dejando detrás nuestra tantas ausencias, sabemos esta verdad como hoja que no tiene vuelta. Morir: un acto sin sentido. Lo escribió “Combat” en portada a la muerte de su mentor: “Absurdo, Camus ha muerto”. Albert Camus, destrozado, a bordo del “Facel Vega” que conducía su editor, Michel Gallimard. Estos días, en una de nuestras carreteras ha muerto Yago, un grafitero de 17 años, la misma edad de los muchachos con los que me movía, ahí atrás, por Italia. Bien podía Yago haber sido uno de ellos: que alguno ama, también, ese arte abierto, a la vida, a la muerte, en este caso, de pintar paredes, murallas; “abre la muralla”, decía aquella canción pretérita y ya preterida, me temo. Ese arte, en fin, a veces tan arriesgado como la juventud de quienes lo practican. Arte incívico, a veces, ya se sabe. La juventud es un arte, también, a veces incívico y siempre rebelde. “Afanes de juventud, de hacer ruedas cuadradas”, cantaba Francesc Pi de la Serra. “Carpe diem” [«Aprovecha el día»], escribió Horacio, y la alocución se hizo universalmente famosa por aquella película de Robin Williams: “El club de los poetas muertos”. Robin Williams, años después él mismo suicida como aquel alumno que vestía de luto el “Carpe diem” de aquellos poetas.

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«Vivo en Majadahonda, ciudad multicultural e interracial con árabes y latinos como los 2 millones de españoles que trabajan fuera»

«Vivo en Majadahonda, ciudad multicultural e interracial con árabes y latinos como los 2 millones de españoles que trabajan fuera»
«No puedo sino agradecer la presencia de gente tan foránea como nosotros cuando, primeros años 60 del siglo pasado (podría remontarme aun más lejos) mandamos 2 millones de personas a trabajar fuera de España. “Vente a Alemania, Pepe”, ¿recuerdan esta película, apoteosis del landismo? Y, acabo: puesto que la gente que podría es muy poco reproductora necesitamos, en los próximos 20 años, remesas y remesas de personal de fuera. Que el sistema se va al “carallo”…»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 5 de abril de 2026). Mamarrachos. No tenía mayor interés en ver el partido España-Egipto pues me parecía una pachanguita (luego bien se vio que no). Pero encendí el televisor a la hora de los himnos porque, soy bastante antiguo, pensaba que el himno nacional egipcio tenía que ver con “Aida”, tema egipciano, como se sabe, y –naturalmente- mi amadísimo Verdi. Pero no, claro, eso fue hace mucho. El de ahora es un himno facilón y pegadizo que repite algo así como “biladi” (“mi país”, por lo visto) una y otra vez. Pero mi sorpresa fue el abucheo generalizado del personal aposentado en Cornellá. Que los estadios, dada su capacidad, acogen todo tipo de gente, es obvio. Que en tal número hay chusma, canalla grosera e insípida, blasfema (en un país donde hay libertad religiosa cierto tipo de defecaciones carecen de sentido) y carente de los modales más básicos. Y aquí incluyo esa gente grosera que en las finales de Copa abuchean la “Marcha Real”. Verán: ya no es cuestión de afinidades o discrepancias, se trata de respeto y buena educación. Esa, por cierto, de la que carecen muchos diputados y senadores del gallinero nacional y –también- nacionalista. Porque en Cataluña, suponiendo que los del abucheo y de los insultos racistas no fuesen también del gremio, hay un sector del nacionalismo abiertamente contrario a los inmigrantes.

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El escritor Vicente Araguas (Majadahonda) de vacaciones por Italia: «Semana Santa en Venecia, mi Tempestad»

El escritor Vicente Araguas (Majadahonda) de vacaciones por Italia: «Semana Santa en Venecia, mi Tempestad»
«Y entonces Venecia se despereza. Estira los brazos como canales y se dispone a vivir la noche con ella misma como depositaria del sentimiento. Y, entonces, el león de San Marco ruge y baila sobre su columna avisando a los marinos que es la hora del retorno. Y Venecia se casa con el mar en esas madrugadas cuando los vecinos de la Via Garibaldi hacen banderas con sus sábanas cuando todo es posible…»

VICENTE ARAGUAS. (Venecia, 2 de abril de 2026). Venecia, Mi Tempestad. He vuelto a Venecia. Con la misma serenidad tempestuosa de siempre. Dispuesto a perderme, tan sereno, tan abstemio de cuanto no sea soledad acompañada, en esa oscuridad verde botella, verdín y moho entreverado, de los canales, el Gran Canal, la Gran Vía veneciana. He vuelto a Venecia, digo, sin ti, pero con vosotros, la “scolaresca” que más amo y conmigo mismo, tan de plata y oro, tan de esclavina sobre mujer desnuda con rorro, y un soldado, tal vez simplemente un viajero, observando la escena, para morirme “en ansias y en amores inflamado”, con San Juan de la Cruz, ante “La tempesta” de Giorgione. Este, pudiera ser, con “Las Meninas” el cuadro que más me estimula. En Venecia, a bordo de la “Galería dell´Accademia”, en la orilla, de nuevo, del Gran Canal. Con Giorgione, sí, pero también Veronese, Tintoretto, Tiziano. Y Canaletto, tan “vedutista” y Guardi, satírico y costumbrista, a veces pleonasmo. Y todos aquellos que pintaban para la Venecia más esplenderosa, hoy bellísimo casco de barco hundiéndose sobre sí mismo, nave para un turismo de 8 de la mañana a 6 de la tarde.

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«Que significa ser majariego cuando a quienes lo somos nos llaman «casposos»: Majadahonda no necesita “Caspolén”

«Que significa ser majariego cuando a quienes lo somos nos llaman «casposos»: Majadahonda no necesita “Caspolén”
Vicente Araguas responde a Raúl Terrón (PP): «Y llegados a este punto digo, con la única responsabilidad que me arrogo (la mía propia), que los necesitados de “Caspolén” son los pródigos en brillantina (real o figurada) o “brilli-brilli”; esos que nunca veréis en el Cerro del Espino. A lo mejor alguno a cubierto, y eso porque ha ido a nuestro campo municipal por confusión».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 17 de marzo de 2026). Majariegos. “¿Y a usted por qué le gusta tanto ir al fútbol? “ Pregunta que me hacen quienes saben de mi debilidad por el Rayo Majadahonda, a quien sigo en el Cerro del Espino con la fruición debida. Esa que solo declina cuando el rival enfrente ha sido y en cualquier momento volverá a ser “mi” Racing de Ferrol. Porque, ya se sabe, uno puede cambiar de parejas, amigos, trabajo, aficiones pero nunca, nunca del equipo que ha estado contigo desde pequeñito. Por geografía, soy de allí, y –además– mi padre, Capitán de Navío Araguas Neira, vicepresidente del Racing la temporada 1962-63. Entonces, y solo entonces, traiciono al Rayito, bien que practicando una singular bigamia. Lo cual que voy al Cerro porque en él juega el equipo del que soy viejo socio y –ejem– accionista. Y no, hoy no voy a hablar de la ventaja de 7 puntos sobre el Sanse que hemos (permitáseme el plural) tirado por la ventana. Básicamente en el Cerro, solo 3 puntos sobre 12 en los últimos 4 partidos ciertamente “cerriles”. Y no me duelen prendas al mentar esto: partidos bobos donde no se sabía muy bien a qué se jugaba, a merced de equipos como el Moscardó, con su terraplatanista presidente, un sansirolé que vino a armarla, o el colista de la categoría, el Socuéllamos, que bien pudo derrotarnos. Y yo, a sufrir, en mi fondo de tribuna descubierta (porque ustedes quieren, caciques o no del área, como le decían al gran Iselín Santos Ovejero) acompañado de majariegos.

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«Hay que plantar ajos en ambas porterías para ahuyentar vampiros: el Rayo Majadahonda necesita ganar 4 partidos empezando por el Socuéllamos»

«Hay que plantar ajos en ambas porterías para ahuyentar vampiros: el Rayo Majadahonda necesita ganar 4 partidos empezando por el Socuéllamos»
«Tenerife y Orihuela, este último, uno de los 5 partidos que ganados nos han de valer el ascenso directo, según los expertos. Faltan 4 y el inmediato contra el Yugo-Socuéllamos, club manchego tan simpático como, al parecer, asequible para que el Rayo Majadahonda se salga con la suya»

VICENTE ARAGUAS. La Maldición del Cerro. (Majadahonda, 14 de marzo de 2026). Pocos campos con nombre tan hermoso como el Cerro del Espino. En ubicación, diría yo, ninguno más prodigioso que el Salto del Caballo toledano. Un campo que, honrando su nombre, tal parece que va a saltar desde el acantilado en que se halla. Enfrente la Ciudad Imperial, panorama entre ocres y fucsias, con ese Alcázar descompensando un poco, por su tamaño, la armonía de una ciudad tan sumamente armónica. Por el lugar donde se hallan, tan al borde del mar, me quedo con los Campos del Sardinero (Santander) o Riazor (Coruña). Por el nombre, centrándome en Madrid, me gusta Matapiñoneras (San Sebastián de los Reyes) y –referido a la capital– era muy parcial de “La Peineta”, lo que hoy es el Metropolitano. Recuerdo la cara que puso el gran Adelardo cuando le cité mi parcialidad “peinetera”. Eso, sí, los dos coincidimos en que Don Vicente Calderón fue el mejor presidente del club por el que ambos “torcemos”, dicho a la brasileña. En cuanto a nombres creo que Cerro del Espino es de una gran belleza. Por las palabras que en él viajan, por lo que implican. Esa inmersión en la naturaleza que no desmienten sus fondos. Sobre todo el que está enfrente de la tribuna. Y el que mira al Noroeste.

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