
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 4 de julio de 2026). Subiendo a Chamorro (Ferrol, A Coruña). Topónimo, y apellido, repetidos a lo largo del mundo, incluso el aguador compinche del infame Fernando VII así se llamaba, para la gente de Ferrol y comarca connota una ermita, en manos privadas, que se permitieron cierta cafrada con la imagen de la Virgen que en ella se venera, semejante a la sandez, por mucho adepto friqui que tenga, perpetrada con el “Ecce Homo” de Borja. El caso es que la pobre virgencita parece ahora un mamarracho, así que voy reproducirla en su estado actual para avergonzar a los culpables del horror. En una ermita del siglo XVI, alzada sobre otra más pequeña donde se halla la roca sobre la que se produjo la aparición mariana. Esta tuvo lugar ante los consabidos infantes, quienes contemplaron asombrados a una dama sentada en la citada roca.

Esta historia se solapa con la de una imagen virginal escondida en el interior de la roca de marras, ocultada por alguien para evitarle ser despojo de los moros. (Y puesto que estos jamás llegaron a Ferrol, hablo de los tiempos aquellos de las invasiones árabes, el cuento no cuela, salvo que se refiera a los “mouros”, personajes del folclore gallego, tan bien recreados por Cunqueiro.) Luego está la etimología de Chamorro referida a un lugar alto, rocoso y con escasa vegetación. Que contrasta con el disparate que atribuye a un náufrago, el mar de Ferrol allá abajo, un “Xa morro” (ya muero) que además de propiciar el auxilio de la Vírgen una y otra vez citada, provocaría el topónimo. Todo tan absurdo como la “restauración” del “Ecce Homo” o –ahí me duele´– de nuestra Virgen de Chamorro. “El Ferrol tiene una santa: Vírgen de Chamorro, Vírgen de Chamorro” cantaba Doña Manolita de Pardo (1860-1960), aquella viejecita, menuda y dulce como un peluche pequeño, casi rebotando en la cama que sería su lecho mortuorio. La recuerdo en la pensión de mi abuela Carmiña. Como la historia de la cama hecha “ad hoc” por su marido, el notario Pardo, republicano convencido, para que sirviese de descanso a su jefe político, Emilio Castelar, en una visita a Ferrol. La cama, de madera noble, desapareció, así que Castelar dejó Ferrol y mi madre, parienta de doña Manolita, siempre dijo «¡qué pena!».

Y el caso es que el domingo 28 de junio del 2026, subí a Chamorro, como etapa previa al Camino Inglés que voy a emprender con mis alumnos del Colegio Logos. Ir a Ferrol desde mi vivienda familiar en el Barrio de Canido no me lleva más de 1 hora. El último tramo, la subida en paralelo con el Vía Crucis, son veinte minutos para una buena zancada como la mía propia. Y una vez arriba la vista es impresionante, (El propio Franco, véase la videoteca del No-Do, iba a la ermita cada verano para filmar el panorama). Abajo, luego del Valle de Serantes, en cuyo cementerio yace el gran autor ferrolano, Torrente Ballester, la ensenada de A Malata. Y más al fondo la Ría de Ferrol, los astilleros en el borde, y al otro lado, Barallobre, Maniños, O Seixo, Mugardos. Y más allá, todavía, la Ría de Ares. A la izquierda se adivina, el corazón un sobresalto, mi Neda natal. Todo esto al alcance de la vista. Escoltado el visitante por el santero, el Señor Xavier, de San Carles de la Rápita, allá por Tarragona. Hombre de palabra fluida atento a los devotos o curiosos que compran velas y velones y todo tipo de parafernalia esotérica. A la derecha del altar mayor los exvotos, miembros corporales recompuestos por intervención de la Virgen de Chamorro. O en espera de que tal ocurra. A Chamorro, en fin, se puede acceder por carretera o a través de un montículo, fatigoso y accidentado. La vida, pues. A Chamorro llegué y encendí una vela por las intenciones de los lectores de Majadahonda Magazin. Naturalmente.


Os lo dice uno que ha nacido en Sta Cecilia y ha vivido en Serantes, al pie de la Ermita de Chamorro hasta los 4 años: lo que dice Vicente Araguas, además de muy bien escrito, es la pura verdad. Enhorabuena.
Gracias, Miguel. «Quien lo probó, lo sabe.» Un abrazo.
¿Se sabe algo del incendio forestal declarado en abril en Ferrol, a 700 metros de la ermita de Chamorro, en el día de la subida?. Medio Rural movilizó de inmediato a medios para su extinción, en un operativo en el que también colaboraron los Bomberos del parque de la ciudad. Desde entonces no se ha informado. ¿Se ha destruido mucho Vicente?. Felicitaciones por el artículo.
Vicente, déjese de historias, como la auténtica «almeja de Carril» en los parques de la Isla de Cortegada, nada de nada…(regadas con un buen «país» en su taziña).
Saludos.
De primera mano te digo que apenas queda sino vegetación quemada. La «desfeita» virginal: no saben, no contestan. Gracias por la glosa.
Carril, la almeja, rica, rica. La de la Ría de Ferrol, óptima
Saludos, amigo.