Federico Utrera, escritor y editor de Majadahonda (Madrid) fue el invitado de «Hoy es el Día», el prestigioso programa cultural del conocido periodista Javier Algarra (Onda Madrid de Telemadrid)

JAVIER ALGARRA*. (Majadahonda, 5 de julio de 2026). *Director y presentador de “Hoy es el día”, programa cultural de Onda Madrid (Telemadrid). Tras finalizar la Feria del libro de Madrid 2026, que ha celebrado este año su 85ª edición, podemos constatar la buena salud de este certamen literario: un total de 366 casetas, 220 editoriales, 118 librerías, 12 empresas distribuidoras y 16 organismos oficiales. La lectura continua siendo una de las principales actividades de ocio de los españoles, según los datos recogidos en el barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025, el 69,8% de la población española, mayor de 14 años, lee libros. La mayoría de ellos, un 66,2%, lo hace por ocio en su tiempo libre. Federico Utrera es un apasionado de los libros, periodista, escritor y profesor universitario. Es el editor del periódico Majadahonda Magazín, licenciado en Periodismo y doctor en Comunicación Audiovisual. Fue cronista parlamentario y es el director del taller de vídeoarte del Festival Internacional de Cine de Almería. Y aunque fue corresponsal en las Cortes, no es la política su principal actividad: es sobre todo autor de una decena de libros y fundador de la editorial Hijos de Muley Rubio (HMR), que pronto va a cumplir sus 3 primeras décadas de existencia.

«Tras la Feria del Libro (2026), hablamos del mundo editorial y periodístico con Federico Utrera, periodista, escritor, profesor universitario, editor del periódico “Majadahonda Magazín” y fundador de la editorial “Hijos de Muley Rubio”

Federico Martínez Utrera, gracias por acompañarnos. ¿Qué le llevó a fundar ese editorial en 1998? –Encantado de estar contigo Javier. Me llevó el hecho de que nadie quisiera publicar mi segundo libro. ¿Si nadie quiere lo hago yo mismo?. –Claro, así fue tal y como pasó. Busqué además una distribuidora de Barcelona, yo no tenía ni idea de cómo funcionaba el engranaje editorial y el libro se titula «Memorias de Colombine«. Es la biografía de Carmen de Burgos, la primera periodista profesional en España… Corresponsal de guerra y una de las primeras redactoras de Europa, la primera fue Matilde Serao en Italia y la segunda fue Carmen de Burgos en España. Yo iba con mi biografía ofreciéndola a las editoriales con toda la ilusión pensando que me iba a comer el mundo y lo que me comí fue un marrón… (risas), porque me encontré con 464 páginas en letra pequeña, no lo olvidaré nunca. A pesar de que incluía muchas ilustraciones lo consideraron un libro infumable. Entonces me dije: «Federico, hay que ponerse las pilas» y me apliqué a lo de siempre: cuando he tenido una dificultad insalvable, trataba de hacerlo yo mismo. Y no me fue del todo mal. En este caso lo hizo, creo su propio sello editorial, que lleva el apellido de su padre, Juan Martínez Muley, traumatólogo deportivo, médico, humanista... –Sí, son los Muley de Almería, que son muy conocidos allí, pero fuera de la provincia algo menos. Son descendientes lejanísimos de Muley Hacen… Ahora hablamos de los Muley, porque la editorial se apellida Muley Rubio al rendir también homenaje a los sabios escurialenses Samuel (músico), David (bibliotecario) y Luciano Rubio. Cuéntenos, ¿qué relación mantuvo usted con el agustino Luciano Rubio, prior del Monasterio del Escorial, filósofo especialista en lenguas semíticas y arabista? –Pues una relación muy cordial, primero porque es la familia política de mi mujer, que es la socióloga Lidia García Rubio, y después porque es un arabista descomunal de la talla de Asín Palacios, de quien fue discípulo. De hecho, le editamos su libro titulado «León el Africano: Descripción de África», que es anterior al famoso «León el Africano» de Amin Maalouf. Cuando le propusimos a Amin Maalouf que lo prologara, lo hizo porque vio que era la traducción más fidedigna que se había realizado del manuscrito original del siglo XVI. El autor era el propio León el Africano, un árabe que era diplomático granadino. Fue raptado por unos piratas en el Mediterráneo tras salir de Granada con el éxodo por la pérdida del reino nazarí. Luego lo vendieron como esclavo al Papa León X, que lo cobijó y para quien trabajó, por eso lleva su nombre.

Volvamos a ese apellido, Muley. ¿De dónde procede? – Son los Muleys de Almería, de toda la vida, oriundos del Reino de Granada, el más conocido es Muley Hacen, que da nombre al pico más grande de la península, que es el Mulhacen, aunque hay más descendientes, como Núñez Muley, el célebre autor del Memorial de los Moriscos o Aben Humeya, el rebelde de la Alpujarra. Muley Hacen era hijo del rey Ismael, gran amigo del rey Juan II de Castilla, padre de Isabel la Católica, cuya batalla de la Higueruela, que llegó hasta la Alhambra, está inmortalizada en un extraordinario mural en el Monasterio de El Escorial. El último rey Muley fue Boabdil el Chico, hijo de Muley Hacén, que se rebeló contra su padre y protagonizó la leyenda famosa y muy conocida del “llora como mujer lo que no pudiste defender como hombre”, que le dijo su madre. De ahí el “Suspiro del moro”… –Efectivamente… Boabdil salió de la península ibérica embarcando por un pueblecito muy chiquitito que hoy pertenece a Almería pero entonces era del Reino de Granada, que se llama Adra… Una localidad donde usted nació en 1963, una antigua colonia fenicia que llevaba por nombre Abdera, y de ahí que les den a ustedes un gentilicio muy original: Abderitanos. – Correcto, aunque realmente no nací allí, sino que pasé parte de mi infancia, pero estoy muy vinculado a ella y la siento como mi propia tierra, de hecho mi familia materna sigue allí. Cuando Adra era Abdera albergó además la primera tumba judía de Europa, que era de una niña que se llamaba Salomonula y es el primer vestigio judío que se encuentra en suelo europeo.

Entrevista con Federico Utrera: en esta primera parte, Javier Algarra se interesa por la biografía familiar del escritor y editor

Entonces ustedes los Utrera proceden de Adra, aunque previamente me imagino que tienen su origen en la localidad sevillana de Utrera… –Así es, si a los Muley los estudió muy bien la profesora María Jesús Rubiera Mata en la Universidad de Alicante, sobre los Utrera se ha hecho un estudio histórico-genealógico por un investigador almeriense, Víctor Rodríguez Segado, que se remonta al presidio que era entonces ese pueblo, ahora reconvertido en próspera ciudad. El largo árbol genealógico empieza en el siglo XVI y termina con mis padres y sus hermanos. La saga la continuarán mis hijos y sus primos… Hemos hablado ya de su padre, hablemos también de su madre, Carmen Utrera Soler, a la que usted mismo definió como “pintora clandestina, cantante ocasional y bailadora espontánea”. ¿Y eso? –Así era, una artista frustrada en el campo profesional pero no en el sentimental, porque nos deleitaba con sus dibujos, con su cante, con su música… ¿Qué puedo hablar de mi madre?: “El que no quiere a su madre, no quiere a nadie”, dice un viejo aforismo español. Y si yo soy crítico de arte con un libro donde recopilo todos mis ensayos sobre arte y literatura, se lo debo a ella. Me lo prologó a mi juicio el mejor conservador que ha tenido España en el Museo del Prado, se llamaba Matías Díaz Padrón y era el primer especialista del mundo en pintura flamenca y en Rubens. Por el contrario, yo soy muy manazas, no tengo nada de pintor ni de escultor, pero sí que me encanta la crítica y en aquel “Cordel de Extraviados”, prologado también por el Premio Cervantes, Juan Goytisolo, recojo todas esas sensibilidades que heredé de mi madre.

Su madre era hija del médico abderitano Federico Utrera y nieta de Antonio Soler Bayona, líder del Partido Liberal en el siglo XIX, alcalde de Adra y presidente de la Diputación de Almería, además de juez municipal. ¿Es correcto? –Sí, son los Soler que proceden de la localidad cercana de Berja, pero que después se asentaron en Adra. De ahí salió otra saga, que está vinculada a Nicolás Salmerón, el más recordado presidente republicano que tuvo España y el único que presidió una República más o menos convencional, que fue la primera, ya que la segunda fue un desastre. Aquellos Soler emparentaron con mi bisabuela Martirio Salmerón, a quien recuerdo bien y a quien llamábamos cariñosamente “Baba” como apocope. Mi curiosidad por la política debe de venir por ahí, porque es el único antecedente que he encontrado. Las hermanas de su madre fueron también mujeres pioneras. Elisa Utrera fue la primera aspirante a artista de variedades en Adra y Ana Utrera, que era farmacéutica, fue de las primeras mujeres universitarias de la provincia… –¡Madre mía! ¡Que investigación! ¿Como lo han sabido? ¡Es así, no han fallado ni un solo dato! Mi tía Elisa, incluso cuando se rodaban películas de las que todavía se graban en Almería, pero muy poquitas en Adra, ya encandilaba con su belleza a los grandes actores de Hollywood que arribaban a la Albufera abderitana. Y mi tía Ana, que ha fallecido recientemente, fue una de las pioneras universitarias de Almería con su carrera de Farmacia

«Hablamos de periodismo y literatura con Federico Utrera, escritor, profesor y fundador de la editorial “Hijos de Muley Rubio”

Usted definía a su familia como un estirpe de personas libres e ilustradas. Da usted la impresión de ser un digno sucesor de sus ancestros… –Bueno, se intenta no hacer demasiado el ridículo (risas). La verdad es que en mi familia siempre nos han educado en el libre pensamiento, no tener prejuicios o los menos posibles y ejercer la libertad de acción acompasada siempre con la honradez y la integridad. Y eso, a veces, adquiría tintes casi cómicos. Por ejemplo, cuando llamaban al despacho de mi padre los entonces llamados “visitadores médicos” para dar a conocer los nuevos medicamentos, lo hacían con un regalo para favorecer que lo recetaran. Mi padre no los atendía nunca y casi los echaba a patadas, para desesperación de mi madre, más zalamera y que se decía más práctica. Ese exceso de celo con respecto a la ética, sobre todo profesional, parecía estar fuera de tiempo y mi padre lo intentaba con sus hijos como sus hermanos con los suyos… Era el proceder de los abuelos, tatarabuelos y mucho más atrás… Esa visión moral de la vida y de renunciar un poco a los placeres y pasiones más mundanas por tener una cierta tranquilidad de conciencia la pretendo heredar. En una familia de galenos y farmacéuticos, usted iba para médico cuando estudiaba en Granada, pero se convirtió en periodista… –Y la Humanidad se libró de una de sus peores plagas (risas). Imagínese el desastre que hubiera podido causar siendo médico, ¡hubiera sido terrible! (risas). Tú a los 19 años eras una eminencia del Periodismo y empezabas tu carrera por la puerta grande en RTVE y por oposición. Yo era todo lo contrario: estaba absolutamente despistado hasta el punto que era incapaz de escoger los estudios universitarios por mí mismo y en mi familia me vieron tan desnortado que pensaron que podía hacer Medicina y continuar la saga familiar. Duré una semana en las aulas… (Continuará). Segunda parte: Federico Utrera, escritor y editor.

 

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