
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 17 de mayo de 2026). A Nosa Rosalía. Hay otra Rosalía muy conocida a día de hoy, y por cierto que tiene mi parcialidad. Por más que su presunta veta mística me parezca tan falsa como el pelo de Simeone. Dejémosla en una voz sumamente dúctil, una presencia muy campechana y unas letras que no van más de allá de una manera teológica muy de andar por casa. Algo así como de rosario en torno a la mesa camilla familiar, los misterios guiados por una tia abuela un poco sorda y despistada. Hablo de “Lux”, claro, que es lo que he venido escuchando últimamente de “La” Rosalía. Esto es, Rosalía Vila Tobella, 33 años, de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). Pero yo hoy quiero hablar de otra Rosalía. Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837- Padrón, 1885). Esa poeta que de haber vestido de blanco, en vez de negro (tantos lutos, interiores y exteriores en una vida con ribetes de tragedia), escribir en inglés, en lugar de hacerlo en gallego y castellano, y haber nacido en Amherst (Massachusetts), hoy sería tan universal como Emily Dickinson, por lo menos. No, no creo que se hubiesen leído la una a la otra; bien pudieran, Emily, nacida en 1830, muere un año antes que Rosalía.









