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«La nevada trajo la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con una calidad humana que en otros lugares se ha perdido»

«La nevada trajo la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con una calidad humana que en otros lugares se ha perdido»
Gran Vía de Majadahonda: «Y el 28 de este enero del 2026, que nos ha dado frío, tampoco tanto, y la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con un aquel de calidad humana que en otros lugares hace tiempo que se ha perdido»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 30 de enero de 2026). Y la nieve Majada. Amo la nieve. Ese reducto blanco del sentimiento que no alcancé a ver hasta mis 12 años, en aquel Ferrol donde nunca nevaba, y –de pronto, 1963–- cayeron unos copos alborotando a los muchachos que, como yo, estrenábamos ese remolino de jazmines y locura de amores imposibles al borde ya de tantas cosas nuevas. Luego, después, Navacerrada, en viaje escolar, y entonces sí había nieve abundante en ella, y yo acabaría escribiendo un libro en gallego: “Cando fóramos nevar” (Cuando fuimos a nevar). Y en la cubierta aparece un chico, chaquetón entallado, pantalón de campana, flequillo jubiloso, probablemente yo o casi yo, no sé.

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Caras, Caretas y Carotas de Majadahonda: «gente, gentecilla y gentuza» retratada por Vicente Araguas

Caras, Caretas y Carotas de Majadahonda: «gente, gentecilla y gentuza» retratada por Vicente Araguas
«Por nuestra Majada ha pasado, y sigue pasando, gente de todos los pelajes: gente, gentecilla y –definitivamente– gentuza. A estos los iremos dejando a un lado, bien por estar todavía en la cárcel, fuera ya de nuestro ámbito o, lo que es peor, en el cementerio, y la muerte no se la deseo ni a mis peores enemigos porque, una vez muertos, no me hace gracia el darles caña; ¿para qué, si ya no podrán responderme?»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 25 de enero de 2026). Caras y Caretas. Por nuestra Majada ha pasado, y sigue pasando, gente de todos los pelajes: gente, gentecilla y –definitivamente– gentuza. A estos los iremos dejando a un lado, bien por estar todavía en la cárcel, fuera ya de nuestro ámbito o, lo que es peor, en el cementerio, y la muerte no se la deseo ni a mis peores enemigos porque, una vez muertos, no me hace gracia el darles caña; ¿para qué, si ya no podrán responderme? No diré como la Pardo Bazán, una vez finado “Clarín”, quien había pasado del amor total hacia el odio más absoluto ante Doña Emilia. Y escribió esta al saber de la mala nueva: “En efecto, con “Clarín” se nos muere un pedazo, un resto de juventud. ¿Quién nos desgarrará como aquel perro?” Ni más ni menos.

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Vicente Araguas (Majadahonda): «En aquel tren de Angrois viajaban amigos y conocidos míos y un herido me contó su descarrilamiento»

Vicente Araguas (Majadahonda): «En aquel tren de Angrois viajaban amigos y conocidos míos y un herido me contó su descarrilamiento»
El Juzgado de lo Penal nº 2 de Santiago de Compostela condenó en 2024 a 2,5 años de prisión tanto al maquinista, Francisco Garzón, como al jefe de Seguridad en la Circulación de ADIF, Andrés Cortabitarte, por el descarrilamiento del tren Alvia en la curva de Angrois el 24 de julio de 2013 cuando iba a 190 km/h en un tramo de 80 km/h por despiste al atender al móvil: 79 delitos de homicidio, 143 de lesiones por imprudencia grave, inhabilitados por 4,5 años y embargados por 25 millones de € para las víctimas, pagados por las aseguradoras de RENFE y ADIF (sentencia)

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 22 de enero de 2026). Muerte en las vías. El personal, de natural olvidadizo, y por eso –como decía André Gide necesita que se le reiteren las cosas, especialmente las trágicas– quizá haya puesto en el desván de la memoria, el horrendo accidente de A Grandeira, Angrois, Santiago, 24/7/2013. Yo siempre lo llevo en la memoria, y vuelve a mí en todo su horror, en estos días terribles de Adamuz. Cuando los cadáveres vuelven a ser un bulto deshecho en un amasijo de hierros y cristales hay buitres empeñados en arrancar morbo escénico y –aun– provecho político de la tragedia. En aquel tren de Angrois, que hubiese muerto en “mi” Ferrol, viajaban amigos y conocidos míos. Y años después, paseando por allí con alguien que había resultado herido en el descarrilamiento, este me contaba cómo, inconsciente, oyó pasar a su lado, abuela y nieta, y a la primera diciendo: “Mira, está muerto”. Y como la segunda, mirándole a los ojos, con brillo empañado, se abrazó a él. Y mi amigo, sabiéndose aún vivo, no se desprendía de aquel abrazo que lo devolvía a la vida. Por eso en estos días negros pienso en los vecinos de Adamuz y en todos nuestros paisanos, capaces de lo mejor cuando el drama lo requiere.

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«Mañanitas de Niebla procedente del Guadarrama y tardes de paseo en Majadahonda»

«Mañanitas de Niebla procedente del Guadarrama y tardes de paseo en Majadahonda»
«Y el 18 brotó a lo grande la niebla, procedente del Guadarrama. Los ríos suelen ser buenos transmisores de ella, y la llanura donde nos hallamos, más la ausencia de altos de porte muy elevado, favorecen su propagación».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 15 de enero de 2026). Mañanitas de Niebla. Salgo de casa, tempranito, estos primeros días de enero, fríos como un amor indiferente, desapacibles como las guerras cuando no terminan de cicatrizar, y me dirijo hacia mi parada de transporte escolar. En Doctor Marañón, detrás el Parque de la Laguna, bien organizado, donde estuvo un remedo de cosa lacustre, agua –poca– pluvial, secarral veraniego, origen onomástico de la Peña La Albarda, me dicen, por aquel aparejo que en ella apareció flotando. Dando pie a que un atolondrado, el cuento se repite en bastantes lugares, la tomase por una ballena. La historieta, en fin, ahí quedó, para hacer sonreír a unos y a otros, y tienen un no sé qué de chiste de Gila o de aquel Agamenón, creado por Estivill para los tebeos de Bruguera. Y es que Majadahonda, parte ahí de su gracia, tiene todavía el regusto o el recuelo de cuando era pueblo agrícola y ganadero. Antes de la guerra y aun, un tanto, después de ella. Que en España esta del 36-39 fue el último acontecimiento histórico traumático (sus consecuencias, la dictadura, también, pero a modo de secuela). E interpreto trauma, etimológía griega para herida o lesión, también como tajo, que nos habla de un antes o después de algo.

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«Un Requiem Majariego por el bebé fallecido esta Navidad en Majadahonda y lloro también por la madre»

«Un Requiem Majariego por el bebé fallecido esta Navidad en Majadahonda y lloro también por la madre»
«Aquí crecería esa cosita que ha terminado en una bolsa, en un contenedor, en el camión de los desperdicios, y cómo duele esta palabra para definir lo que se llevaron las Navidades»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 7 de enero de 2026). Un Requiem Majariego. En nuestra Majada, “pastores los que fuerdes…”, alturas de Doctor Calero, ha muerto esta Navidad un bebé, tan pequeñito, aun más, casi como una uña diminuta; esas que ya tenía, quien –por lo visto, por aquellos que tal desgracia han tenido al rescatar lo que de mi rey, mi cosita, quedaba en el dinosaurio de los desperdicios definitivos– apuntaba ya, casi, los 8 meses. En la Majada nuestra, ese pueblo que era, ya ciudad grande y próspera y, seguramente, feliz, en la que tantos nos conocemos, y nos vamos queriendo al calor familiar de las cosas buenas pero, también, de las desgracias. En ella se ha muerto un pequeñín, se le ha ido de las manos, de un vientre tan joven, tan ultramarino, a una mamá que –muy probable- hubo de dejar pronto la escuela. Hubo de tomar uno de esos aviones que vienen ocupando el lugar de las naves que nos llevaban, antes, a los de aquí, camino de destinos tan inciertos como la cacofonía que me sale repitiendo esa de. Que me preocupa, tal vez injustamente, cuando yo hoy he venido a lamentar esa cacofonía, ma-má, por ejemplo, que el pequeñito hubiese pronunciado meses después de nacer de verdad. Aquí, casi seguro, en Puerta de Hierro, lo que lo hubiese mudado en majariego, como tantos bebés; ¡qué más da de dónde sean quienes los han hecho, con ese instinto tantas veces amor de verdad que hace que el mundo siga siendo nuestro!

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Nuevo Año 2026 y Día de Reyes: «La Rueda de los Pavos Reales lejos de Majadahonda»

Nuevo Año 2026 y Día de Reyes: «La Rueda de los Pavos Reales lejos de Majadahonda»
«Lo cual que al son de los pavos reales quiero desear un año maravilloso a los lectores de “Majadahonda Magazin” y a los majariegos en general, con quienes volveré a verme las caras estos días, una vez que me sacuda la nostalgia y la humedad de mi Noroeste amado».

VICENTE ARAGUAS. (6 de enero de 2026). La Rueda de los Pavos Reales. Lejos de Majadahonda, en mi punto de partida, tan galaico como yo, tan Noroeste y verde, tan húmedo y ordenancista como el trazado racionalista de las calles del casco antiguo de Ferrol, paseo la soledad del día primero de año. Un 2026 que asoma la patita por debajo de un portalón incierto, y que yo deseo próspero (Merimée, decían los chistosos, a propósito del autor de “Carmen”, el que ante “Las Meninas” dijo el célebre: “¿Pero dónde está el cuadro?”) y colmado de belleza para los lectores de “Majadahonda Magazin”. Este medio donde me siento tan bien acompañado. En el ámbito majariego, y fuera de él incluso, que “MM” transciende como vimos el verano en que unos tontos del higo, unos bobos de bobería suprema, atacaron a los veraneantes madrileños en Galicia llamándoles “fodechinchos” (es decir, jodejureles), por cutres y no sé qué más. Ignorando, los necios, que Madrid (y Majadahonda, por cierto) siendo todo, es de todos, y aquí cabemos el ciento y la madre, la que nos parió, y la de la masa del pan esa ahora tan de moda.

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Año Nuevo de Ferrol a Majadahonda: «el corazón en marea baja y la melancolía se curan saliendo a la calle»

Año Nuevo de Ferrol a Majadahonda: «el corazón en marea baja y la melancolía se curan saliendo a la calle»
«Me detengo, con nostalgia, ante el buzón que recogía mis cartas, tan de adolescente enamorado, tan prosa poética todavía tan tierna como los besos de aquella muchacha en los cines del Zoco de Majadahonda»

VICENTE ARAGUAS. (1 de enero de 2026). Desde Ferrol hasta Majadahonda. Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de tema. Esto no es mío sino de James Joyce, que no es mala referencia a la hora de las citas. Lo único que mi tema estos días es el Noroeste donde me hallo. Mi punto de partida, seguro, que el de llegada lo veo –afortunadamente– tan inseguro. No, en este último territorio no quiero ni espero seguridad alguna. Venga cuando venga y me sorprenda con el rostro alzado al cielo, si bien marchito (¡qué remedio!). Y la cosa es que vine a Ferrol huyendo, un poco, de los fríos secos y mesetarios para encontrarme aquí con una “friaxe” húmeda de las que se apoderan de los huesos, haciendo mella, dejando el corazón en marea baja como en Jacques Brel. Al volver, melancolía; éramos entonces tan jóvenes, y el mundo tan naranja pidiendo “comedme”, tan poeta ruso suicida luego de haber amado a Isadora Duncan. Y dejo a un lado las sábanas húmedas, los chillidos de las gaviotas en los tejados entrando en la casa a través de los aliviaderos, las baladas tristes en el fondo de los armarios con ropas antiguas que ya nadie volverá a ponerse. Y bajo a la calle.

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Desde Majadahonda: «La muerte de Brigitte Bardot, un mito erótico con 4 matrimonios que cada vez que se enamoraba creía que era para siempre”

Desde Majadahonda: «La muerte de Brigitte Bardot, un mito erótico con 4 matrimonios que cada vez que se enamoraba creía que era para siempre”
«El culo de la Bardot, en línea con el de Harriet Andersson en “Un verano con Mónico”, de Ingmar Berman, tal como nos cuenta Woody Allen en algún lugar. Y yo doy fe, provinciana y diminuta, de la misma visión en algún “cine-club” de aquellos. Lo cual que viene de morir Brigitte Bardot»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 30 de diciembre de 2025). Cada vez que… Le tomo prestado el título a Carles Durán, aquel director de cine de la llamada “Escuela de Barcelona”, quien para nombrar una película suya acortó una frase de Brigitte Bardot. Esa de la que he echado mano tantas veces que debo a BB (quien se acaba de morir y por ella lanzo mi sniff, sniff más compungido) un “copyright” entregadísimo. La frase: “cada vez que me enamoro creo que es para siempre” es tan rotunda como azarosa fue la vida de BB; 4 matrimonios, el último con un particular, las otras con director de cine, Roger Vadim, actor, Jacques Charriere, playboy, Gunther Sachs, y échale hilo a la cometa de la multiplicidad sentimental. En la sombra aquel incógnito camarero de la Costa Brava con quien la joven Brigitte, jovencita, en viaje familiar, tuvo un “affaire”. El tipo en cuestión, he de entender que afortunado, eso que se llevó a la tumba. BB todo un pasado complejo, de actriz tan sexi como poco favorecida en una filmografía en la que me cuesta reconocer cosas memorables. “Vidas privadas”, (Malle), tal vez, si acaso “El desprecio” (Godard), y poco más. Al contrario que Marilyn Monroe, otro “sex symbol” aunque para mí fuese un tanto antañona. BB, en cambio, su imagen en bikini sucinto, a bordo del “Paris-Match” que entraba en casa de mis tíos maternos, despertó, avivando mi pupila, unas extrañas –por ascensionales– ansias preadolescentes. Ahora bien, “Con faldas y a lo loco”, “Niagara”, “La tentación vive arriba” o “Vidas rebeldes” (el ocaso de la diosa) nos hablan de una gran actriz que sabía –también. del “método”.

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Cuento de Navidad en Majadahonda con Antonio Flores y Amy Winehouse a la altura del antiguo Colegio San Luis Gonzaga

Cuento de Navidad en Majadahonda con Antonio Flores y Amy Winehouse a la altura del antiguo Colegio San Luis Gonzaga
«Antonio Flores y Amy Winehouse, almas y cuerpos gemelos en una lucha sin frutos contra los fondos bajos de la vida que empuja, arrastra, no cede ante la estupefacción más íntima, tan solitaria como una procesión de cofrades, tan solos, tan solos, como estar muriendo desde el nacimiento, todo tan definitivamente solitario»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 24 de diciembre de 2025). Cuento de Navidad. Flores para Antonio; esas que -inevitable- le poníamos a Antoñito los espectadores de “Flores para Antonio”, el docudrama que pasaban este domingo en el Zoco de Majadahonda. Cine de los domingos para el sentimiento del niño aquel que iba al cine en el descanso dominical, el único, en la ciudad de la lluvia, donde el agua había depositado verdín en la levita del marqués con gaviota en la cabeza, siempre, siempre. Dentro de la plaza esta estatua, ribeteada por palmeras, y en su borde el buzón que aún persiste. El buzón que albergaba las primeras cartas de amor de un muchacho tan ingenuo como los pinzones o los pardillos o esa paloma buchona que –amparada en su tamaño– cree mandar en las otras cuando son los gorriones, los más listos del barrio, los que se apoderan de los comistrajos caídos del combate de las palomeras que compiten con las palmeras en verticalidad y fracasan. Claro.

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