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Días de frío y de viento «criminal» en Majadahonda: «a veces parecen puñal de cristales rotos cuando no de hielo»

Días de frío y de viento «criminal» en Majadahonda: «a veces parecen puñal de cristales rotos cuando no de hielo»
Días de frío y de viento «criminal» en Majadahonda: «a veces parecen puñal de cristales rotos cuando no de hielo»
«Días de frío, de viento criminal, a veces, que tal parece puñal de cristales rotos cuando no de hielo. Y en el edificio de la calle Cervantes por concluir solo moran los gatos, lejos de la mirada en estos días de invierno frío, como antes de antes».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 8 de febrero de 2026). Baldosas y Gatos. No tienen las baldosas el mismo valor literario que los gatos, estos que en los días de frío, de viento criminal, a veces, que tal parece puñal de cristales rotos cuando no de hielo, ya no se dejan ver en el estafermo Hernán Cortés con Pizarro. Dos conquistadores extremeños, Medellín y Trujillo, hidalgo y porquerizo. Pizarro, justo donde el “abarrote” de Alcampo regentado, precisamente, por peruanos, ella, Luz, todo un carácter. Pero los gatos no están a la vista estos días de frío de un invierno de antes. Y los gatos, los de siempre, tan individualistas, tan descocados en sus preferencias, tan –si queréis– sibaritas y aun casquivanos. Sigue, claro, ese monstruo desolador y desolado, un insulto en días de escasez de viviendas, en el país de las “regiones devastadas”, luego de la triste guerra (pleonasmo). Y duele ver cómo la España que une filas, o tal parece, en las tragedias colectivas, luego se polariza y pone, cuando menos, la mueca (ni siquiera gesto) guerracivilista a las primeras de cambio. Y en el edificio por concluir solo moran los gatos, lejos de la mirada en estos días de invierno frío, como antes de antes.

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Domingo Sin Fútbol: «Rayo Majadahonda, una rarísima excepción en el panorama futbolero nacional»

Domingo Sin Fútbol: «Rayo Majadahonda, una rarísima excepción en el panorama futbolero nacional»
Domingo Sin Fútbol: «Rayo Majadahonda, una rarísima excepción en el panorama futbolero nacional»
«Veo ahora que el partido terminó en empate. También que pudo ser peor. Parece, en fin, que vamos en directo al ascenso. Que no decaiga. ¡Y venga esa cubierta!»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 3 de febrero de 2025). Domingo Sin Fútbol. Yo salía de casa, con idea de ir al Cerro del Espino, nombre tan hermoso que no dejo de alabar a quien así lo bautizó, y me doy en la cara con la lluvia majariega. Que sin ser dogma de fe, como la mía nativa de gallego confeso, también existe. Así que me vuelvo a casa, escribo esta columna, irritado, e iré a nadar después. Escribo indignado, soy el socio 39 del Rayo Majadahonda y poseo alguna acción (por lo visto ninguna de cuando se ampliaron, y juraría que pagué por ellas: he de cotejar este dato, menor, sí, pero no tanto) y fui tantas veces al estadio “municipal” que me considero cerrista, que no cerril, aunque este adjetivo tenga la misma etimología. La cosa es que desde que estuvimos en Segunda División, y se retiró la cubierta aquella semejante a un racimo de jaimas, los espectadores estamos a la intemperie. Lo que nos convierte en una rarísima excepción en el panorama futbolero nacional. He estado en muchos campos de fútbol, en la Comunidad de Madrid, prácticamente, en todos los de primera, segunda y, aun, tercera categoría, y todos disponen de esa protección mínima, al menos en tribuna, caso de inclemencia atmosférica.

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«Caretas y Caras en Majadahonda»: Arias Navarro en la Galería Sanabria, Umbral, Manuel Summers, Pablo Milanés y los Calderones

«Caretas y Caras en Majadahonda»: Arias Navarro en la Galería Sanabria, Umbral, Manuel Summers, Pablo Milanés y los Calderones
«Caretas y Caras en Majadahonda»: Arias Navarro en la Galería Sanabria, Umbral, Manuel Summers, Pablo Milanés y los Calderones
El día en que Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno de Franco, apareció por Majadahonda «en los primeros instantes de la “Galería Sanabria”. Estábamos comprando, ellos y yo, y más gente, desde luego, en una carnicería de la parte inferior de la galería. Y recuerdo su sonrisa, como de gatazo feliz, impecablemente vestido, gris marengo, pañuelo blanco, él también, en el bolsillo superior de la americana, ante el solomillo, “pura miel”, decía su esposa Luz, que le presentaba la carnicera».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 31 de enero de 2026). Caretas y Caras. Ahondando en el asunto que distrajo mi atención el otro día vuelvo a quienes, conocidos por unos o por otros o –simplemente– gente de paso por nuestros lares, dejaron aquí alguna señal de presencia (bien que algunos de ellos sean ya, más bien, ausencia.) Y como un fantasma agitado por el tiempo, ese que flamea un pañuelo blanco de adioses, en síntoma que –para mí, tanta silla vacía alrededor– comienza a ser pañolada, se me aparece Carlos Arias Navarro. Y veo a mi lado, él acompañado de su esposa, Luz, así le dijo en algún momento, en los primeros instantes de la “Galería Sanabria”, ya nunca más lo que fue, tan abarrotada en aquellos tiempos. Y estábamos comprando, ellos y yo, y más gente, desde luego, en una carnicería de la parte inferior de la galería. Y recuerdo su sonrisa, como de gatazo feliz, impecablemente vestido, gris marengo, pañuelo blanco, él también, en el bolsillo superior de la americana, ante el solomillo, “pura miel”, decía ella, que le presentaba la carnicera.

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«La nevada trajo la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con una calidad humana que en otros lugares se ha perdido»

«La nevada trajo la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con una calidad humana que en otros lugares se ha perdido»
«La nevada trajo la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con una calidad humana que en otros lugares se ha perdido»
Gran Vía de Majadahonda: «Y el 28 de este enero del 2026, que nos ha dado frío, tampoco tanto, y la sensación de que en Majadahonda vive gente muy agradable, atenta al vecino, con un aquel de calidad humana que en otros lugares hace tiempo que se ha perdido»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 30 de enero de 2026). Y la nieve Majada. Amo la nieve. Ese reducto blanco del sentimiento que no alcancé a ver hasta mis 12 años, en aquel Ferrol donde nunca nevaba, y –de pronto, 1963–- cayeron unos copos alborotando a los muchachos que, como yo, estrenábamos ese remolino de jazmines y locura de amores imposibles al borde ya de tantas cosas nuevas. Luego, después, Navacerrada, en viaje escolar, y entonces sí había nieve abundante en ella, y yo acabaría escribiendo un libro en gallego: “Cando fóramos nevar” (Cuando fuimos a nevar). Y en la cubierta aparece un chico, chaquetón entallado, pantalón de campana, flequillo jubiloso, probablemente yo o casi yo, no sé.

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Caras, Caretas y Carotas de Majadahonda: «gente, gentecilla y gentuza» retratada por Vicente Araguas

Caras, Caretas y Carotas de Majadahonda: «gente, gentecilla y gentuza» retratada por Vicente Araguas
Caras, Caretas y Carotas de Majadahonda: «gente, gentecilla y gentuza» retratada por Vicente Araguas
«Por nuestra Majada ha pasado, y sigue pasando, gente de todos los pelajes: gente, gentecilla y –definitivamente– gentuza. A estos los iremos dejando a un lado, bien por estar todavía en la cárcel, fuera ya de nuestro ámbito o, lo que es peor, en el cementerio, y la muerte no se la deseo ni a mis peores enemigos porque, una vez muertos, no me hace gracia el darles caña; ¿para qué, si ya no podrán responderme?»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 25 de enero de 2026). Caras y Caretas. Por nuestra Majada ha pasado, y sigue pasando, gente de todos los pelajes: gente, gentecilla y –definitivamente– gentuza. A estos los iremos dejando a un lado, bien por estar todavía en la cárcel, fuera ya de nuestro ámbito o, lo que es peor, en el cementerio, y la muerte no se la deseo ni a mis peores enemigos porque, una vez muertos, no me hace gracia el darles caña; ¿para qué, si ya no podrán responderme? No diré como la Pardo Bazán, una vez finado “Clarín”, quien había pasado del amor total hacia el odio más absoluto ante Doña Emilia. Y escribió esta al saber de la mala nueva: “En efecto, con “Clarín” se nos muere un pedazo, un resto de juventud. ¿Quién nos desgarrará como aquel perro?” Ni más ni menos.

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Vicente Araguas (Majadahonda): «En aquel tren de Angrois viajaban amigos y conocidos míos y un herido me contó su descarrilamiento»

Vicente Araguas (Majadahonda): «En aquel tren de Angrois viajaban amigos y conocidos míos y un herido me contó su descarrilamiento»
Vicente Araguas (Majadahonda): «En aquel tren de Angrois viajaban amigos y conocidos míos y un herido me contó su descarrilamiento»
El Juzgado de lo Penal nº 2 de Santiago de Compostela condenó en 2024 a 2,5 años de prisión tanto al maquinista, Francisco Garzón, como al jefe de Seguridad en la Circulación de ADIF, Andrés Cortabitarte, por el descarrilamiento del tren Alvia en la curva de Angrois el 24 de julio de 2013 cuando iba a 190 km/h en un tramo de 80 km/h por despiste al atender al móvil: 79 delitos de homicidio, 143 de lesiones por imprudencia grave, inhabilitados por 4,5 años y embargados por 25 millones de € para las víctimas, pagados por las aseguradoras de RENFE y ADIF (sentencia)

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 22 de enero de 2026). Muerte en las vías. El personal, de natural olvidadizo, y por eso –como decía André Gide necesita que se le reiteren las cosas, especialmente las trágicas– quizá haya puesto en el desván de la memoria, el horrendo accidente de A Grandeira, Angrois, Santiago, 24/7/2013. Yo siempre lo llevo en la memoria, y vuelve a mí en todo su horror, en estos días terribles de Adamuz. Cuando los cadáveres vuelven a ser un bulto deshecho en un amasijo de hierros y cristales hay buitres empeñados en arrancar morbo escénico y –aun– provecho político de la tragedia. En aquel tren de Angrois, que hubiese muerto en “mi” Ferrol, viajaban amigos y conocidos míos. Y años después, paseando por allí con alguien que había resultado herido en el descarrilamiento, este me contaba cómo, inconsciente, oyó pasar a su lado, abuela y nieta, y a la primera diciendo: “Mira, está muerto”. Y como la segunda, mirándole a los ojos, con brillo empañado, se abrazó a él. Y mi amigo, sabiéndose aún vivo, no se desprendía de aquel abrazo que lo devolvía a la vida. Por eso en estos días negros pienso en los vecinos de Adamuz y en todos nuestros paisanos, capaces de lo mejor cuando el drama lo requiere.

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«Mañanitas de Niebla procedente del Guadarrama y tardes de paseo en Majadahonda»

«Mañanitas de Niebla procedente del Guadarrama y tardes de paseo en Majadahonda»
«Mañanitas de Niebla procedente del Guadarrama y tardes de paseo en Majadahonda»
«Y el 18 brotó a lo grande la niebla, procedente del Guadarrama. Los ríos suelen ser buenos transmisores de ella, y la llanura donde nos hallamos, más la ausencia de altos de porte muy elevado, favorecen su propagación».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 15 de enero de 2026). Mañanitas de Niebla. Salgo de casa, tempranito, estos primeros días de enero, fríos como un amor indiferente, desapacibles como las guerras cuando no terminan de cicatrizar, y me dirijo hacia mi parada de transporte escolar. En Doctor Marañón, detrás el Parque de la Laguna, bien organizado, donde estuvo un remedo de cosa lacustre, agua –poca– pluvial, secarral veraniego, origen onomástico de la Peña La Albarda, me dicen, por aquel aparejo que en ella apareció flotando. Dando pie a que un atolondrado, el cuento se repite en bastantes lugares, la tomase por una ballena. La historieta, en fin, ahí quedó, para hacer sonreír a unos y a otros, y tienen un no sé qué de chiste de Gila o de aquel Agamenón, creado por Estivill para los tebeos de Bruguera. Y es que Majadahonda, parte ahí de su gracia, tiene todavía el regusto o el recuelo de cuando era pueblo agrícola y ganadero. Antes de la guerra y aun, un tanto, después de ella. Que en España esta del 36-39 fue el último acontecimiento histórico traumático (sus consecuencias, la dictadura, también, pero a modo de secuela). E interpreto trauma, etimológía griega para herida o lesión, también como tajo, que nos habla de un antes o después de algo.

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«Un Requiem Majariego por el bebé fallecido esta Navidad en Majadahonda y lloro también por la madre»

«Un Requiem Majariego por el bebé fallecido esta Navidad en Majadahonda y lloro también por la madre»
«Un Requiem Majariego por el bebé fallecido esta Navidad en Majadahonda y lloro también por la madre»
«Aquí crecería esa cosita que ha terminado en una bolsa, en un contenedor, en el camión de los desperdicios, y cómo duele esta palabra para definir lo que se llevaron las Navidades»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 7 de enero de 2026). Un Requiem Majariego. En nuestra Majada, “pastores los que fuerdes…”, alturas de Doctor Calero, ha muerto esta Navidad un bebé, tan pequeñito, aun más, casi como una uña diminuta; esas que ya tenía, quien –por lo visto, por aquellos que tal desgracia han tenido al rescatar lo que de mi rey, mi cosita, quedaba en el dinosaurio de los desperdicios definitivos– apuntaba ya, casi, los 8 meses. En la Majada nuestra, ese pueblo que era, ya ciudad grande y próspera y, seguramente, feliz, en la que tantos nos conocemos, y nos vamos queriendo al calor familiar de las cosas buenas pero, también, de las desgracias. En ella se ha muerto un pequeñín, se le ha ido de las manos, de un vientre tan joven, tan ultramarino, a una mamá que –muy probable- hubo de dejar pronto la escuela. Hubo de tomar uno de esos aviones que vienen ocupando el lugar de las naves que nos llevaban, antes, a los de aquí, camino de destinos tan inciertos como la cacofonía que me sale repitiendo esa de. Que me preocupa, tal vez injustamente, cuando yo hoy he venido a lamentar esa cacofonía, ma-má, por ejemplo, que el pequeñito hubiese pronunciado meses después de nacer de verdad. Aquí, casi seguro, en Puerta de Hierro, lo que lo hubiese mudado en majariego, como tantos bebés; ¡qué más da de dónde sean quienes los han hecho, con ese instinto tantas veces amor de verdad que hace que el mundo siga siendo nuestro!

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Nuevo Año 2026 y Día de Reyes: «La Rueda de los Pavos Reales lejos de Majadahonda»

Nuevo Año 2026 y Día de Reyes: «La Rueda de los Pavos Reales lejos de Majadahonda»
Nuevo Año 2026 y Día de Reyes: «La Rueda de los Pavos Reales lejos de Majadahonda»
«Lo cual que al son de los pavos reales quiero desear un año maravilloso a los lectores de “Majadahonda Magazin” y a los majariegos en general, con quienes volveré a verme las caras estos días, una vez que me sacuda la nostalgia y la humedad de mi Noroeste amado».

VICENTE ARAGUAS. (6 de enero de 2026). La Rueda de los Pavos Reales. Lejos de Majadahonda, en mi punto de partida, tan galaico como yo, tan Noroeste y verde, tan húmedo y ordenancista como el trazado racionalista de las calles del casco antiguo de Ferrol, paseo la soledad del día primero de año. Un 2026 que asoma la patita por debajo de un portalón incierto, y que yo deseo próspero (Merimée, decían los chistosos, a propósito del autor de “Carmen”, el que ante “Las Meninas” dijo el célebre: “¿Pero dónde está el cuadro?”) y colmado de belleza para los lectores de “Majadahonda Magazin”. Este medio donde me siento tan bien acompañado. En el ámbito majariego, y fuera de él incluso, que “MM” transciende como vimos el verano en que unos tontos del higo, unos bobos de bobería suprema, atacaron a los veraneantes madrileños en Galicia llamándoles “fodechinchos” (es decir, jodejureles), por cutres y no sé qué más. Ignorando, los necios, que Madrid (y Majadahonda, por cierto) siendo todo, es de todos, y aquí cabemos el ciento y la madre, la que nos parió, y la de la masa del pan esa ahora tan de moda.

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