La cantante Rosalía (Barcelona, 1992), la poeta gallega Rosalía de Castro (izquierda) y la norteamericana Emily Dickinson (derecha) interpretada por la actriz Hailee Steinfeld en la serie de Apple TV que con un enfoque moderno e irreverente ha sorprendido al público

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 17 de mayo de 2026). A Nosa Rosalía. Hay otra Rosalía muy conocida a día de hoy, y por cierto que tiene mi parcialidad. Por más que su presunta veta mística me parezca tan falsa como el pelo de Simeone. Dejémosla en una voz sumamente dúctil, una presencia muy campechana y unas letras que no van más de allá de una manera teológica muy de andar por casa. Algo así como de rosario en torno a la mesa camilla familiar, los misterios guiados por una tia abuela un poco sorda y despistada. Hablo de “Lux”, claro, que es lo que he venido escuchando últimamente de “La” Rosalía. Esto es, Rosalía Vila Tobella, 33 años, de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). Pero yo hoy quiero hablar de otra Rosalía. Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837- Padrón, 1885). Esa poeta que de haber vestido de blanco, en vez de negro (tantos lutos, interiores y exteriores en una vida con ribetes de tragedia), escribir en inglés, en lugar de hacerlo en gallego y castellano, y haber nacido en Amherst (Massachusetts), hoy sería tan universal como Emily Dickinson, por lo menos. No, no creo que se hubiesen leído la una a la otra; bien pudieran, Emily, nacida en 1830, muere un año antes que Rosalía.

Día de las Letras Gallegas: Vicente Araguas en San Isidro, donde se ha popularizado llevar una flor roja (clavel) o una prenda del mismo color

Y, SIN EMBARGO, EN AMBAS SE DESLIZA ESE SENTIMIENTO DE SOLEDAD ACOMPAÑADA, cada una a su manera, más interiorizada, tal vez, en la Dickinson, más costumbrista “ma non troppo” en “nuestra” Rosalía. Tan nuestra, tan románticamente tardía (como Gustavo Adolfo Bécquer) Rosalía de Castro, en su poesía, en sus novelas (estas, en castellano) que hace que ello no sea óbice para conseguir una modernidad absoluta. Sobre todo en “Follas novas” (“Hojas nuevas”), que a mí me da la sensación que fue la fuente de la que habría de nutrirse, en parte, el inmenso poeta nicaragüense Rubén Darío cuando escribe esa joya que se llama “Cantos de vida y esperanza”. Muy en su centro el poema “Lo fatal”: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo….”. una de las cumbres de la poesía de todos los tiempos (creo, y creo en Rubén, naturalmente. Y en Rosalía.)

Cartel: calle Rosalía de Castro en Majadahonda

ROSALÍA DE CASTRO TIENE EN MAJADAHONDA CALLE, bastante céntrica. Y, además, colegio a su nombre. Como lo tienen, aquí, en la Majada: Bousoño, Saramago, Francisco de Quevedo, Federico García Lorca). Yo ya no sé si, de la misma manera que nuestra ciudad honra a la poeta gallega por excelencia, y universal que vivió un momento en que tantas mujeres, George Sand, Fernán Caballero, George Eliot, Currer, Ellis y Acton Bell (las hermanas Bronte en sus principios), hubieron de camuflarse en seudónimos masculinos, Rosalía de Castro es tan leída como se debiera. Novelas aparte, de una dignidad muy aparente, sobre todo “El caballero de las biotas azules”, la poesía de Rosalía de Castro, también en castellano, “En las orillas del Sar” es un libro de una hondura y capacidad reflexiva bien intensas, merece lectura de parte de los que aman el género. O estén en vías de hacerlo.

Colegio Rosalía de Castro en Majadahonda

NO, NO SE LE TENGA MIEDO A LA POESÍA, así, en mayúsculas, que esta puede y debe crear adeptos a poco que se llegue a la de verdad, no a la mercadoría que atiborra presentaciones, talleres literarios y demás zarandajas. 17 de Mayo,Día das Letras Galegas”, fiesta en Galicia, A todos los efectos cuando coincide con dia laborable, Conmemorando la fecha en que la imprenta viguesa de Juan Compañel dio a la luz el libro iniciático de Rosalía de Castro, “Cantares gallegos”. Y ahí saltó a la luz el milagro. Rosalía de Castro, calle y colegio majariegos, tan nuestra, tan de todos nosotros. Para siempre, Como su Poesía. Eterna.

 

Majadahonda Magazin