
«Por “Casa Avelina” ha pasado tanta gente, conocida y anónima, que haría farragosa su enumeración. Me quedo con Julia Baird, hermana menor de John Lennon, y depositaria de parte de su legado. Un espíritu más, auténticamente inglés, en el Camino»
VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 13 de julio de 2026). Volver A Samaria. Como ya no se estudia Historia Sagrada, aquella materia tan espléndida y etérea, por dudosamente oficial, que iluminó nuestra infancia llena de músicas militares y frufrú de sotanas, Samaria ha de sonar extraña al personal. Y sin embargo Samaria, tierra cisjordana, montañosa y palestina a todos los efectos, tiene entidad humanamente bíblica. Leed el Capítulo 4, versículos 5 al 42, del “Evangelio según San Juan”, tan hermoso, y veréis el porqué de la generosidad samaritana como paradigma, luego de que Jesús hallase aquella mujer ante el pozo de Jacob. Y la cosa es que en el Camino Inglés, en la hora yerma de un mediodía habitualmente caluroso, 4 de julio y los termómetros en alza, la etapa que nos lleva de Betanzos a Mesón do Vento, la reina, se hace especialmente dura. Sobre todo luego de superar la mítica Cuesta de Vizoño, dejando atrás el delicioso Embalse de Beche. Y es entonces, a 2 quilómetros o así de superar la granja de visones, maltratada por los ladrones (ni siquiera ecologistas, quien por lo demás yerran liberando especies ajenas que aniquilan algunas autóctonas, como ocurre con las tortugas de Florida contra los galápagos nacionales en Molino de la Hoz) aparece As Travesas, municipio o concello de Carral, poco después de que enlazase el Camino Inglés que viene de Ferrol, el nuestro, con el que parte de Coruña.
Aclaremos que primitivamente los peregrinos británicos optaban por este, bastante más corto. Demasiado, tal vez. Lo que no permite acceder al diploma, una vez selladas las credenciales a lo largo de él. Título conocido como “La Compostela”, que requiere 100 quilómetros, al menos, a pie. 200 en bicicleta. O bien 300 a caballo. Pero volvamos a esa interseccción de caminos, pues en ella nos espera Samaria, regida por dos auténticas samaritanas: Carmen y Avelina, A bordo de su estanco, tienda y bar (cueva de los tesoros todos ellos.) Buenas samaritanas ambas, dispuestas a atender, cuidar, entretener y auxiliar peregrinos. Si son jóvenes mucho más todavía. Y espero no herir la modestia de Avelina si recuerdo cuando ante la lesión de una alumna procedió a llevarla en su furgoneta al hospital más próximo, el de Ordes, capital del municipio inmediato, donde Mesón do Vento, final de la etapa reina. Por “Casa Avelina” ha pasado tanta gente, conocida y anónima, que haría farragosa su enumeración. Me quedo con Julia Baird, hermana menor de John Lennon, y depositaria de parte de su legado. Un espíritu más, auténticamente inglés, en el Camino homónimo.

«Carmen es, además, santera de la vecina ermita de San Roque. Ese “santiño”, patrón de peregrinos y de canes, aparece siempre mostrando una pierna llagada y acompañado de un perro».

«Como os podéis imaginar “Casa Avelina” es como un museo vivo, de recuerdos vivos. Y los parroquianos del bar son, ellos mismos, samaritanos».
Como os podéis imaginar “Casa Avelina” es como un museo vivo, de recuerdos vivos. Y los parroquianos del bar son, ellos mismos, samaritanos. Como Manolo, emigrante en su momento en Suiza, que igual atiende en italiano a una dama del país de la bota que se preocupa por su credencial que lleva en el coche a una lisiada, víctima de las alturas de Vizoño. ¡Gracias, buen Manolo! Pero no acaba aquí la cosa que Carmen es, además, santera de la vecina ermita de San Roque. Ese “santiño”, patrón de peregrinos y de canes, aparece siempre mostrando una pierna llagada y acompañado de un perro. Que sea fiel acompañante de romeros lo pone de nuestro lado. Como sucede con Carmen, quien nos conduce a la capilla y me cede la palabra para que yo me dirija a nuestros peregrinos. Lo que hago encantado, porque creo en la magia del lugar, también en esta nueva Samaria que quien transite por el Camino Inglés no debiera perderse y que se alza en As Travesas (Carral) allí donde confluímos “ferrolanos” y “coruñeses”, alumbrados todos por el Camino Inglés que se inicia en Durham, Norte de Inglaterra, allá donde deberé ir algún día. Para completarlo. Sí.





Más noticias