«Casa Sixto» y sede de «El Correo Gallego»: «En los altos de Canido se halla la Casa Sixto, otra joyita de Rodolfo Ucha, aire puro para el Ferrol Moderno»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 17 de julio de 2026). Ferrol Moderno. Hay tres momentos fundamentales en la estructura urbana de Ferrol, una ciudad tan peculiar y exportable que sin su factura racionalista mal podríamos entender el “new town” de Edimburgo. Del mismo modo que su inspirador, el ilustrado alicantino, Jorge Juan, calle importante en Madrid, por cierto, fue espía en Inglaterra de los astilleros británicos con el fin de inspirar a los nuestros, hoy en proceso bien adelantado de ser vistos desde fuera, una vez derribada la muralla que nos los apartaba de una libre visión. Pero hablaba de tres momentos que trajeron Ferrol, hasta aquí. Un primero que nos remite al pueblo aquel de pescadores más o menos visible aún en Ferrol Vello (Ferrol Viejo) con calles de aire medieval y nombres de alta eufonía: Castro, Merced, Carmen Curuxeiras, Socorro, Cristo, Mártires, Cárcel (bien que esta cediera nombre al gran novelista romántico nacido en Ferrol, Don Benito Vicetto).

Los caminos veraniegos de Vicente Araguas

ESE FERROL VELLO SOMETIDO AHORA A UN SENTIMIENTO RENOVADOR que termine desalojándolo de programas tipo “Callejeros Viajeros” que daban una imagen desenfocada de una ciudad sorprendente para quien nunca antes estuviera en ella. Así nuestros alumnos de Logos, quienes inician el Camino Inglés precisamente en ese Ferrol Vello, donde el muelle al que llegaban los peregrinos pioneros de tan llamativo sendero. Ferrol Viejo, en fin, está remozándose y los aires nuevos acabaron con los vestigios últimos de los bares de alterne a tono con los ambientes portuarios de un tiempo que allá marchó con la literatura realista un poco ya viejuna, no sé. De Ferrol Vello pasamos al Barrio de la Magdalena, tan ilustrado y –por lo tanto- racionalista, tan de cuadrícula, de factura de cartabón y escuadra, de tableta de chocolate, de calles largas, largas, con plazas para oxigenar el recorrido, que tanto fascinaron al bueno de Don Miguel de Unamuno en su estancia ferrolana. Por ese barrio vaga la sombra del citado Jorge Juan, estatua en los Jardines de Herrera, uno de los rincones más recoletos y bellos de lo que se conocía como ciudad departamental; las otras serían Cartagena y San Fernando-Cádiz, de cuando había tres departamentos marítimos con núcleo, Ferrol, en nuestro caso.

Hotel Ideal Room y Casa Romero: «el gran Ucha Piñeiro. Autor, entre otros, del Hotel Ideal Room, hoy Caixa Bank, encargado por mi pariente Benito Rodríguez del Villar, “Benito de Cidre”, o Casa Romero»

Pero hoy quiero hablar, otro día lo haré del posmoderno, del Ferrol moderno, esperemos que cada vez más próspera la ciudad de las crisis cíclicas coincidiendo con los declives momentáneos del sector naval: Trafalgar, 1898 o desmantelamiento de los astilleros. Ahora parece que comienzan a aparecer síntomas favorables; ya iremos viendo. Pero el Ferrol moderno y aun modernista (este último término necesitaría bastantes matices, cojámoslo en sentido amplio) vino de la mano de un arquitecto venido de Galicia Sur: Rodolfo Ucha Piñeiro (Vigo, 1882-Ferrol, 1981), auténtico estajanovista de la arquitectura, quien dejó en nuestra ciudad no menos de 30 edificios singulares que dotan a la anatomía urbanista ferrolana de un aire no solamente moderno, sino de un atractivo estético muy a tono con la posición ética de quien sabe que “nulla aesthetica sine ethica”. Hombre muy longevo, alcancé a ver a Ucha a bordo de su flamante deportivo, fumador en boquilla, sosteniendo la interesante teoría de que un huerto que se precie ha de estar bien surtido de limoneros, si no ni huerto es. Y visitando la isla de Poros, en el archipiélago Sarónico, perfumado por su inmenso limonero, no pude sino darle la razón al gran Ucha Piñeiro. Autor, entre otros, del Hotel Ideal Room, hoy Caixa Bank, encargado por mi pariente Benito Rodríguez del Villar, “Benito de Cidre”, o Casa Romero o lo que fuera sede del periódico “El Correo Gallego”, hoy santiagués, nacido ferrolano. En los altos de Canido se halla la Casa Sixto, otra joyita de Rodolfo Ucha, aire puro para el Ferrol Moderno. El Posmoderno, otro día. Sí.

 

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