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El quiosquero Sergio (Majadahonda) vuelve de vacaciones: «los lectores necesitamos un diario como el pan de cada día»

El quiosquero Sergio (Majadahonda) vuelve de vacaciones: «los lectores necesitamos un diario como el pan de cada día»
«Ahora publico en este medio digital, por ejemplo, y es que la vida se está poniendo voluminosamente etérea, no sé. Pero que conste que con Majadahonda Magazin estoy haciendo una de esas excepciones que, verdaderamente, marcan las diferencias».

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 8 de septiembre de 2026). Y Sergio hizo la maleta. Sergio, el quiosquero de la Gran Vía Majariega, nieto de Manuel, el hombre que para todo valía, también para alzar el primer quiosco, como tal, de nuestra Majada, y el último resistente, ya se ve. Sergio, hijo de Paloma, salud y saludos, querida, aquí un parcial de la memoria viva majariega que la dama conserva y amplifica. Y no me olvido de Loli, tia de Sergio, a quien hace tanto que no veo y, sin embargo recuerdo con cariño: eficaz y agradable en el quiosco citado, que bajó de Jardinillos adonde se halla ahora. Y la cosa es que Sergio se ha ido de vacaciones, y ha hecho muy bien que es padre de familia, y sus chicas también se lo merecen, y su trabajo, quiosquero, librero de lance, también, es muy sacrificado. Si no, lo he dicho mil veces, lo reitero, como de ave en extinción. Como aquel urogallo que tanto le gustaba cazar a mi paisano, Don Manuel Fraga Iribarne, un personaje único, para bien, mal y regular. A quien, dicen, le cabía todo el Estado en aquella cabeza, por lo descomunal, semejante al Meyba famoso en la hora del explosivo letal de Palomares (el que encontró Paco “el de la bomba”, cuando Majadahonda tenía unos 4.000 habitantes y yo me despeinaba a vueltas con la Reválida de 6º). Pero Manuel ya andaba por ahí, alguacil, pregonero, quiosquero y me da la sensación de que hoy estaría/ estará sumamente orgulloso de ver un nieto tan emprendedor que cuida, además de periódicos, revistas y minucias varias, de una especie de librería de viejo/ joven. Donde los lectores, en Majadahonda un buen surtido, nos surtimos (precisamente) de libros descatalogados y algún que otro definitivamente antiguo (y esto lo sé, lo aprendí, en mi provecho.) Y Sergio hizo la maleta, como Johnny cogió su fusil, y se fue caminito del mar. Yo creo que del de Levante, aunque no estoy seguro.

Vicente Araguas

Pero la cosa es que nos dejo huérfanos a los habituales; hizo de nosotros náufragos en el archipiélago majariego, de urbanizaciones, digo, en lugar de mares, donde llegó a haber 13 quioscos de prensa, al menos en el radio amplio en que yo me movía. Y circulaba atento a todo aquello que suponga periódicos en papel, sí, ya lo sé que ahora publico en este medio digital, por ejemplo, y es que la vida se está poniendo voluminosamente etérea, no sé. Pero que conste que con Majadahonda Magazin estoy haciendo una de esas excepciones que, verdaderamente, marcan las diferencias. Pero los náufragos de Sergio, bien nos veíamos a primera hora hacia el SuperCor de Reyes Católicos (hagamos publicidad de quien la merece, este Súper, para el caso). Un establecimiento que este fin de semana debió de multiplicar la ventas de su prensa de papel. Y allá íbamos esa caterva, ya de cierta edad (¿para qué negarlo?) a dar rienda suelta a nuestro instinto de lectores, de individuos (en lo que tenemos de individuales, nada adocenados, pues) que necesitan de un diario “como el pan de cada día”.

«En Majadahonda un buen surtido, nos surtimos (precisamente) de libros descatalogados y algún que otro antiguo»

“Como el aire que exigimos 13 veces por minuto”, también, que escribiera Gabriel Celaya y cantaba Paco Ibáñez, otro que tal baila, entrado ya en los 90 con precisión de metrónomo. Y me decía un amigo y tocayo, que el Ayuntamiento debiera de mirar por estas cosas. Algo así como si, al igual que en las farmacias, tuviese que haber quioscos de guardia, Vana pretensión. Primero porque no es su terreno. Segundo, porque, me temo, otras son las cosas por las que nuestros munícipes no siempre miran. Y debieran. Dos ejemplitos, bien a mano, la escalera mecánica de la estación de ferrocarril, cosa de RENFE, sí, pero en nuestro territorio algo podremos hacer, digo yo. Y la cubierta del Cerro del Espino, estadio municipal, no sé, se me ocurre. Vuelve Sergio, en fin, y ¡qué alegría!

10 comentarios

  1. Muchas gracias Vicente por ese artículo siempre tan entrañable con nosotros y con mi familia en general, y reconociendo este oficio tan entrañable y ya en peligro de extinción, pero bueno, de momento está en buenas manos, pues mi Sergio como yo le llamo cariñosamente lo ha mamado tanto de mí como de su abuelo Manuel, que se ha criado prácticamente con él, el nombre que lleva el Quiosco lo puso él por su abuelo y cuando le llaman Manuel, se pone como un pavo real ….. se enorgullece, pues ha heredado todos los valores y lo buena persona que era mi padre. Un abrazo y un beso Vicente. Se despide cariñosamente una Quiosquera orgullosa, de su oficio y de su pueblo.

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    • Gracias a ti y a vosotros, Paloma. En el caso de Sergio: bendita sea la rama que al tronco sale. En el tuyo porque, junto con Loli, tomasteis el testigo de aquel gran hombre que, junto a otros Majariegos, alzó de sus cenizas lo que hoy es gran ciudad. Para vosotros mi pequeño homenaje y gran cariño.

  2. Por qué no se abre el kiosko del zoco? Se jubiló el que lo llevaba y se acabó, y tenía bastantes clientes. Creo que no sé da prioridad a un tema importante para los ciudadanos

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  3. Hoy he formulado una reclamacion contra SUPERCOR porque he visto anuncio de PARKING \» horas gratis, he entrado, he comprado pan y a los 50 minutos, tras tomar cafe, me han exigido y he pagado 3€ en concepto de aparcamiento. Tras protestar me ha sido enseñado un aviso en el que figura en letras grandes \» horas gratis, y mas abajo, en letras mucho mas pequeñas el condicionante a esa donacion: la compra por importe superior a 50 €. Entiendo que es un fraude el ofrecimiento de un servicio en letras grandes y condicionarlo al cumplimiento de unos requisitos casi escondidos. Gracias

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