El 29 de marzo es una de esas fechas en las que se cruzan exploraciones geográficas, cambios en los imperios europeos y pequeños hitos tecnológicos que acabarían influyendo en la vida cotidiana de millones de personas.

MIGUEL SANCHIZ. “El calendario curioso” (2026). 29 de marzo: exploraciones, imperios y pequeños hitos de la vida cotidiana. Hay días del calendario que reúnen historias aparentemente inconexas pero que, vistas con perspectiva, revelan cómo la historia avanza a través de descubrimientos, decisiones políticas y curiosidades que terminan formando parte de la vida diaria. El 29 de marzo es una de esas fechas en las que se cruzan exploraciones geográficas, cambios en los imperios europeos y pequeños hitos tecnológicos que acabarían influyendo en la vida cotidiana de millones de personas. El calendario, cuando se mira con atención, se convierte así en una especie de archivo silencioso que guarda pequeñas ventanas hacia esos momentos. Y como detalle final: cuando Robert Falcon Scott escribió las últimas páginas de su diario en la Antártida el 29 de marzo de 1912, se encontraba a apenas 20 kilómetros del siguiente depósito de suministros que podría haber salvado a su expedición. Y como detalle final: aquel día era viernes.

UNO DE LOS EPISODIOS MÁS ANTIGUOS VINCULADOS A ESTE DÍA OCURRIÓ EN EL AÑO 1461, CUANDO TUVO LUGAR LA BATALLA DE TOWTON, UNO DE LOS ENFRENTAMIENTOS MÁS SANGRIENTOS DE LA LLAMADA GUERRA DE LAS DOS ROSAS EN INGLATERRA. Aquel conflicto enfrentaba a las casas de York y Lancaster por el control de la corona inglesa. Towton se libró en medio de una tormenta de nieve y reunió a decenas de miles de combatientes. La victoria de las fuerzas yorkistas permitió consolidar en el trono a Eduardo IV y cambió el rumbo político de Inglaterra durante décadas. Siglos después, el 29 de marzo también quedó asociado a la exploración del planeta. En 1912, ese día el explorador británico Robert Falcon Scott murió en la Antártida junto a los últimos miembros de su expedición mientras intentaban regresar tras alcanzar el Polo Sur. Scott y su equipo habían logrado llegar al polo en enero de ese mismo año, pero descubrieron que el noruego Roald Amundsen se les había adelantado varias semanas. El regreso resultó dramático. Las condiciones extremas, el agotamiento y las tormentas polares hicieron imposible completar el viaje de vuelta. Cuando meses después se encontró el campamento donde Scott y sus compañeros habían fallecido, se hallaron también sus diarios. En ellos describía con serenidad y valentía los últimos días de la expedición. Aquellas páginas terminaron convirtiéndose en uno de los testimonios más conmovedores de la historia de la exploración polar.

EL 29 DE MARZO TAMBIÉN TIENE UN LUGAR EN LA HISTORIA CULTURAL Y TECNOLÓGICA DEL SIGLO XX. En 1974, ese día se lanzó al mercado el primer teléfono móvil portátil que realizó una llamada pública, desarrollado por el ingeniero Martin Cooper para Motorola. Aunque los teléfonos móviles tardarían todavía años en popularizarse, aquel momento marcó el inicio de una revolución en las comunicaciones que transformaría la forma en que las personas se relacionan, trabajan y se informan. Desde aquellos primeros dispositivos, grandes y pesados, hasta los actuales teléfonos inteligentes, la evolución ha sido vertiginosa. Hoy los móviles son cámaras, mapas, bibliotecas y centros de comunicación que caben en un bolsillo. Aquella llamada experimental de los años setenta fue, en realidad, el primer paso hacia el mundo hiperconectado del siglo XXI.

ENTRE LAS CURIOSIDADES HISTÓRICAS DE ESTA FECHA TAMBIÉN DESTACA UN EPISODIO RELACIONADO CON LA EXPLORACIÓN ESPACIAL. El 29 de marzo de 1974 la sonda Mariner 10 realizó el primer sobrevuelo de Mercurio, convirtiéndose en la primera nave espacial que lograba observar de cerca el planeta más cercano al Sol. Las imágenes enviadas por la misión permitieron a los científicos estudiar su superficie llena de cráteres y comprender mejor la geología de este mundo extremo. Estos acontecimientos, tan distintos entre sí —batallas medievales, exploraciones polares, tecnología moderna y viajes espaciales— recuerdan que la historia no avanza en una sola dirección. A veces lo hace en los campos de batalla, otras en los laboratorios o en lugares remotos del planeta donde un pequeño grupo de personas decide explorar lo desconocido.

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