«Veo ahora que el partido terminó en empate. También que pudo ser peor. Parece, en fin, que vamos en directo al ascenso. Que no decaiga. ¡Y venga esa cubierta!»

VICENTE ARAGUAS. (Majadahonda, 3 de febrero de 2025). Domingo Sin Fútbol. Yo salía de casa, con idea de ir al Cerro del Espino, nombre tan hermoso que no dejo de alabar a quien así lo bautizó, y me doy en la cara con la lluvia majariega. Que sin ser dogma de fe, como la mía nativa de gallego confeso, también existe. Así que me vuelvo a casa, escribo esta columna, irritado, e iré a nadar después. Escribo indignado, soy el socio 39 del Rayo Majadahonda y poseo alguna acción (por lo visto ninguna de cuando se ampliaron, y juraría que pagué por ellas: he de cotejar este dato, menor, sí, pero no tanto) y fui tantas veces al estadio “municipal” que me considero cerrista, que no cerril, aunque este adjetivo tenga la misma etimología. La cosa es que desde que estuvimos en Segunda División, y se retiró la cubierta aquella semejante a un racimo de jaimas, los espectadores estamos a la intemperie. Lo que nos convierte en una rarísima excepción en el panorama futbolero nacional. He estado en muchos campos de fútbol, en la Comunidad de Madrid, prácticamente, en todos los de primera, segunda y, aun, tercera categoría, y todos disponen de esa protección mínima, al menos en tribuna, caso de inclemencia atmosférica.

«Soy el socio 39 del Rayo Majadahonda y poseo alguna acción, fui tantas veces al estadio “municipal” que me considero cerrista»

De manera que, harto de mojaduras, el 19 de diciembre de 2019, en un partido de Copa entre el Rayo Majadahonda y el Racing de Ferrol, vaya por Dios, mis dos equipos básicos, salí del Cerro remojado, como un bacalao en trance de desalar, he decidido no volver al Cerro del Espino en día de lluvia. Como, otro ejemplo, el del 22 de octubre de 2022. Victoria ante el Fuenlabrada por 4-1. Con 3 goles de Néstor Albiach, por cierto, no sé si recuerdan a este estupendo jugador, difícil mantener en la memoria a casi ninguno de entre ellos, cada año quedan 2 o 3 tan solo. Bien, aquella tarde-noche cayó el diluvio y, de nuevo, mojadura al canto. No para los dirigentes, bien al resguardo. La clase “obrera”, entre la que me cuento, si bien yo lo sea de la pluma y la pizarra, naturalmente, lejos de ir al paraíso, como en la película aquella, al infierno, eso sí, el más húmedo posible. Y así estamos y así nos va.

«Recuerdo al Las Palmas mayor, cuando vino a jugar al Cerro, contra el Madrileño: podíamos ir a verlo con el abono del Rayito, apoyado por un montòn de canarios que clamaban “¡pío, pío!”

Ahora parece que escampa, aunque –veo en internet– estemos perdiendo por un tanto en contra; ¡estos filiales, cuánta guerra dan! Por cierto, recuerdo al Las Palmas mayor, cuando vino a jugar al Cerro, contra el Madrileño, le sigo llamando así; entonces podíamos ir a ver a estos (equipazo en aquellas calendas) con el abono del Rayito, apoyado por un montòn de canarios que clamaban “¡pío, pío!”, ante los aciertos de sus jugadores. Viejos recuerdos para tiempos nuevos. Pero en los que seguimos en las mismas de la temporada 2018-19, cuando estuvimos en Segunda Divisiòn y la cosa de facilitar las retransmisiones televisivas nos echó abajo las jaimas en cuestión. Y erre que erre el desamparo más absoluto, al pairo en una ciudad de primera, dicen, y casi que me lo creo, con un campo que sin cubierta es de tercera categoría. Y un insulto a la afición que ha de tragar con semejante ofensa.

«Desde que estuvimos en Segunda División y se retiró la cubierta como un racimo de jaimas, los espectadores estamos a la intemperie»

Que el Cerro del Espino, municipal no se olvide, esté subrogado al Atlético de Madrid es una cosa, y que la dejación de unos y otros nos deje tan en desamparo, algo muy diferente. Desde esta columna, a la que voy felizmente atado, señalo mi queja y mi ruego: cúbrase la tribuna del Cerro del Espino, tan a la inclemencia del tiempo que hoy me ha dejado en casa. Escribiendo y escuchando a Amália Rodrigues antes de ir al Go Fit, a recuperarme –nadando– del desánimo. P-S.; veo ahora que el partido terminó en empate. También que pudo ser peor. Parece, en fin, que vamos en directo al ascenso. Que no decaiga. ¡Y venga esa cubierta!

Majadahonda Magazin