«Descansen en paz los fallecidos y honor a los que han sufrido este accidente tan salvaje que estremece nuestras conciencias.»

JOSE Mª BABOT (Majadahonda, 23 de enero de 2025). La triste noticia del descarrilamiento. Triste no, es tristísima, apabullante, y todo, según parece hasta que los técnicos lo digan, que fue un fallo en las vías del ferrocarril, aunque también entra algo raro en las ruedas del o de los vagones. Yo ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor, y en ese caso, mis señores son las víctimas por la hecatombe ocurrida, las pobres personas, que sin comerlo y sin beberlo, han perdido la vida o han quedado heridos o malheridos. Yo, personalmente, hecho la culpa a la mala, pésima acción de la persona que está al frente de estos transportes, ya que ha obviado un posible error. Y que ocurriera, si no así de esta manera o de cualquier otra, descartado el error o negligencia humana del maquinista, evidencia que toda clase de accidente es penoso y muy deleznable. Para mí, el culpable por obcecación de que no puede pasar nada es el responsable de Transportes por transmitir una falsa seguridad a los medios de comunicación y por no tener desde «in illo tempore» [desde hace mucho tiempo], vigilado y supervigilado, cada mes, cada día, cada hora, cada vía y traviesa del ferrocarril con objeto de evitar posibles tragedias como la que nos ha ocurrido estos días. 

A Babot y Estribor, la columna de José María Babot Vizcaíno

NO HAY DERECHO A QUE UNA RED TAN EXTENSA, TAN NECESARIA Y TAN FORMIDABLE O CASI COMO POSEE NUESTRA RENFE tenga que presentarnos un accidente de tamaña desmesura. Yo, francamente, me quedé anonadado al oír la primera noticia y todavía no estoy restablecido del disgustazo que tengo. Desde el primer momento tuve un culpable compatible con otras personas, y es el que hace de ministro de Transportes, socialista, como no podía ser de otra manera, que se cree que con dos frases y una advertencia ya está todo o casi todo arreglado y que no pasará nada ¿Nada?. ¡Toma Ya! Lo que ha pasado no tiene parangón alguno y los españoles nos hemos quedado anonadados por tanta ineptitud de estos mandamases de pacotilla que solo van a sentarse en el sillón, esquivando siempre las críticas sobre todo lo criticable, para hacerse ver y notar.

«Este tremendísimo accidente nos ha dejado a la mayor parte de los españoles mohínos y acomplejados, por no ser nada o casi nada»

CARGOS PÚBLICOS SIN PREPARACIÓN TÉCNICA. Este es el caso de este triste personajillo pero es algo extendido: cargos públicos sin la práctica que se necesita para todos estos trabajos especiales, porque ser ministro no es cualquier cosa ni puede serlo cualquier persona. Y lo malo, en este caso, es que han nombrado ministros a personajes sin preparación ni nada por el estilo y pasan cosas como esta. Dios nos libre si con estos personajes nos hemos de meter a ayudar a la OTAN en Groenlandia o a quien sea en el resto del mundo, si los que nos han de mandar son personajes como este ministro de Transportes o similares. Ahora, dejando de lado la política, me ciño al horrible y tristemente accidente ocurrido este domingo 18 de enero de 2026 en Adamuz (Córdoba) y que no olvidaremos nunca.

«Yo, personalmente, no me lo puedo quitar de la mente. Y ha provocado que hasta mis sentimientos familiares hayan cambiado, ya que cualquier cosa que hace algún miembro de mi prole ya estoy tan pendiente que se me escapan frases como «ten cuidado al cruzar»; «no corras»; «mira a derecha e izquierda»; «cede al paso», etc, etc, etc…»

YO, PERSONALMENTE, NO ME LO PUEDO QUITAR DE LA MENTE. Y ha provocado que hasta mis sentimientos familiares hayan cambiado, ya que cualquier cosa que hace algún miembro de mi prole ya estoy tan pendiente que se me escapan frases como «ten cuidado al cruzar»; «no corras»; «mira a derecha e izquierda»; «cede al paso», etc, etc, etc… Después de este tremendísimo accidente que nos ha dejado a la mayor parte de los españoles mohínos y acomplejados, por no ser nada o casi nada, personajes como este ministro debieran dimitir de «motu propio», sin necesidad de que su jefe le señale la salida. Y si no se va «per se» (por sí mismo), su jefe ha de darle unas vacaciones largas o un empujoncito para que inicie la salida. Y ojalá que estas vacaciones sean como poco hasta las nuevas elecciones y más aún. Descansen en paz los fallecidos y honor a los que han sufrido este accidente tan salvaje que estremece nuestras conciencias.

Majadahonda Magazin