JULIA BACHILLER. Majadahonda afrontó este lunes 26 de octubre (2020) su primer día de confinamiento y tanto en la calle (presencial) como en las redes sociales (virtual) como se vio reflejado el impacto causado por la nueva situación en la que se encuentra la ciudad y sus 70.000 habitantes. Las mayores incidencias que cabe destacar fueron las dudas que numerosos vecinos se plantean sobre las zonas confinadas, ante la decisión de la Comunidad de Madrid de aplicar estas restricciones a la movilidad solamente en la Zona de Salud «Cerro del Aire«, cuyos limites algunos vecinos no tenían claros, dada la información oficial disponible. Estas restricciones no afectan a la Zona de Salud «Valle de la Oliva«, sobre la que también existe confusión acerca de sus «fronteras». La noticia, sin embargo, estaba en otra parte: aproximadamente serían las 16:00 horas cuando el Ayuntamiento de Majadahonda notificaba a los vecinos que “se cancela la celebración del Mercadillo de Majadahonda hasta que las condiciones sanitarias permitan su celebración con garantías”.
Desde que el pasado 12 marzo (2020) se procediera a su cierre debido a la situación provocada por el coronavirus en España, el 2 de junio se había reabierto con un 25% de los 178 puestos y con nuevas medidas de seguridad e higiene, registrando un aforo inferior a 1/3 del habitual, en aquella ocasión dando preferencia a la venta de productos alimenticios y de primera necesidad. Una encubierta huelga de celo de los comerciantes ambulantes fue la respuesta de los afectados como protesta a dicha situación. Dos semanas después, el 19 de junio, debido al final del Estado de Alarma, el Ayuntamiento aumentó el número de puestos del 25% al 50%. Tuvieron que pasar 3 meses y ya más recientemente, en concreto el 30 de septiembre, se reforzaron las medidas de seguridad e higiene y aumentó el aforo hasta un 75%, hasta que ha llegado este nuevo cierre que nos devuelve a la situación de marzo.



Ya en la calle Doctor Calero, en una nueva conexión, el reportero de Telemadrid recordaba que “con los casos disparados y la situación sanitaria descontrolada, la Comunidad de Madrid ha decidido un confinamiento de Majadahonda que engloba al 80% de la población”. Y en relación con las preguntas formuladas a los vecinos que estaban por la zona, la apreciación general fue que el flujo de vehículos había descendido y las paradas de autobús se encontraban con menos usuarios de los habituales. Y la última apreciación: “algunos vecinos desconocían el comienzo de las restricciones”. Según le hicieron saber al periodista, muchos de ellos achacan el rebrote de la pandemia «a las reuniones sociales y en concreto los botellones”, los cuales situaron en las inmediaciones de la gasolinera de Doctor Marañón así como en el contiguo «Parque de la Laguna”, donde los jóvenes se reúnen «y no solo los fines de semana». Por último, siguiendo con el contenido de la noticia, desde plató solicitaron la opinión de la epidemióloga Patricia Guillem, que concluyó: ”No es una población muy grande para tener esa tasa de incidencia. Igual es necesario que exista más vigilancia policial para evitar esas reuniones. La irresponsabilidad no entiende de edad”.






Eso,eso,más vigilancia.
Eso sí, a final de mes el Ayuntamiento, esa organización de inútiles, que lo único que hacen es vivir de nuestros impuestos, y seguir las directrices de la virgen Ayuso, nos pasa al cobro en recibo del IBI, y para más inri, más cabreo, recordar que los okupas, protegidos por el reino perroflauta, no tiene que pagar el IBI, una ventaja más.
El Ayuntamiento de Majadahonda para eso es muy eficaz, para cobrar, es único.
Lo que es una vergüenza es cómo el Ayuntamiento ha pasado de preocuparse por una correcta distribución del espacio en el mercadillo.
Este mismo sábado suprimieron los puestos de la fila más cercana a Colón, paralela a la Gran Vía, dejando un gran espacio inutilizado, mientras los demás puestos estaban tan juntos como antes de la pandemia.
Se nota que los que lo organizan van a cobrar lo mismo a final de mes, a pesar de su ineptitud y desidia.
Hay muchas familias de vendedores que vienen a nuestro municipio a ganarse su pan
No se como lo hicieron. Pero creo que lo realmente preocupante es que sea ahora cuando este ayuntamiento toma medidas. Acertadas o no. Es que no estaban viendo la que se les venía encima ?? Tenemos que llegar a estas cifras para intentar hacer algo? Tanto dependemos de lo que digan desde la comunidad de Madrid? Que asco de gentuza.