JULIA SÁEZ-ANGULO. «Dionisio/Rafael Amargo, flamenco y amor homófilo en el Teatro Clásico de Mérida», sería mi titular. Y es que Dionisos, dios exceso del amor, el vino y las bacanales –en Roma sería el dios Baco- se puso de manifiesto en el concepto, la danza y el flamenco de la compañía de Rafael Amargo en el 65º Festival de Teatro Clásico de Mérida 2019, dirigido por Jesús Cimarro, el hombre de teatro. Lo apolíneo y lo dionisíaco son las dos tendencias estéticas opuestas que se dan en todas las artes, concepto tomado de la mitología griega, concretamente de dos hijos de Zeus: Apolo y Dionisio, dioses respectivos de la belleza y la luz, por un lado, y de las sobras o bajas pasiones, en el sentido literal del cuerpo, por otro. En la obra de Rafael Amargo ambos se funden y se integran a lo largo de la danza hasta un fundido total en el desnudo integral masculino de ambos. Dionisio devora a Apolo. Roma hubiera sido más hetero.

En suma, un espectáculo homófilo, al fin y al cabo “estamos en Grecia”, donde el amor de un hombre con otro hombre era el “más perfecto”, al decir de Platón –era homosexual-, porque se trata de dos hombres, que “eran/son” el sexo superior respecto a la mujer. Los supremacistas siempre han existido y ahora más que nunca, también en el mundo del sexo y del espectáculo. El público salía con comentarios variopintos y contradictorios, desde no esperar lo que vieron, a sentirse saturados de una estética escorada. Rafael Amargo la justifica por lo del “dios Exceso” y su deseo de transgresión y bacanal, entendidas como homofilia. Dicho esto hay que subrayar la belleza de la danza flamenca puntual de Rafael Amargo, cuerpo flexible de mármol pórfido, estatua firme de cristal de Calatorao, singularidad de negro en medio de figuras de blanco pentélico… Una ninfa grácil en rojo que recorre el escenario. La compañía cuenta con dos mujeres espléndidas en el canto y el cante, con voces potentes al piano y en el grupo flamenco, que llenan y dotan de sonido artístico al espectáculo, que ponen música real en medio de la otra música enlatada.




Cuántas jilipoyeces hay que oír. Supremacía… Onanismo….. Homosexualidad. Dejemos de una puñetera vez de hablar de sexo como si fuéramos espertos. Dejemos que las personas opinen de lo que ven y dejar que cada uno ame lo que quiera.
El unico onanismo que veo en la cronica es el de tu comentario Juan Fernando, por mas que busco solo encuentro supremacismo homosexual contra las mujeres o por mas bien llamarlo, misoginia.
Preciosa crónica Julia
El mariconeo maricon está al dia, y no hay tu tia ¡¡
Marcado como Me gusta de Maltravieso Border Scene (Compañía de Teatro y Escuela de Artes Escénicas. Isidro Timón y Amelia David.)