Asociación de Vecinos: Félix G. Pedroche (Majadahonda) en la Federación de Municipios de Madrid

FELIX G. PEDROCHE. Me pregunto ocasionalmente, ¿a qué se debe que en Majadahonda no exista una representación, participación o aportación del pensamiento vecinal, similar a la que tienen, sin ir más lejos, en Torrelodones?. Como sabemos, en Torrelodones los vecinos de la villa eligen directamente a su alcalde, dejando en la oposición permanente desde hace ya varias legislaturas municipales a los partidos manipuladores y corruptos. Analicemos el caso concreto de Majadahonda y sus asociaciones de vecinos. Digo asociaciones de vecinos, porque hay dos (mejor dicho había, pues una de ellas se ha disuelto recientemente, debido su escasa o nula inoperancia). Por un lado teníamos la AVM, la Asociación de Vecinos de Majadahonda, en la que participé en calidad de Secretario, una vez me lo propusieron al asistir por primera vez y por curiosidad,en la Casa de la Cultura a su Asamblea Ordinaria, para enterarme qué temas locales se trataban. Les puse a la Junta Directiva una única condición: sería una AVM donde se trataran temas puntuales de carácter local, sin entrar en disquisiciones de partidos políticos, ya fueran de derechas o de izquierdas. Mi único interés consistía en debatir y hacer aportaciones de valor para los vecinos, dándoles su debido traslado a través del Pleno mensual del Ayuntamiento, en el turno de “Ruegos y Preguntas” (ahora inexistente gracias al “talante democrático” del nuevo alcalde).

Como decía nuestro insigne Don Miguel de Cervantes en su inmortal obra Don Quijote de la Mancha, “otro vendrá que bueno te hará“. Cuán cierto es… Y luego estaba la otra asociación vecinal, “Asociación de Urbanizaciones“, o sea aquellas comunidades de propietarios con piscina. Puesto que desde el principio me pareció absurda esta separación vecinal, supuestamente entre “vecinos ricos y vecinos pobres” en función de su lugar de residencia, me marqué como objetivo inmediato la integración de ambas asociaciones vecinales. Pero ¡albrícias! Acabé descubriendo el contenido del pastel. En la AVM sin piscina (la de los pobres supuestamente), resulta que eran todos menos yo ideológicamente de izquierdas, votantes de IU y Podemos. Así que desde el principio les informé, ante su insistencia porque aceptara el cargo de Secretario de la Asociación, que militaba en el PP de Majadahonda y que presentaría mi dimisión si observaba manipulación a favor de partido/s determinados.

Con la Asociación de Trabajadores Autónomos y la Comisión de Economía y Hacienda

Pues bien, los miembros de la Junta Directiva de la asociación vecinal nos reuníamos todas las semanas, previa convocatoria con Orden del Día, en la Casa de la Juventud. Todo iba normal. Yo como Secretario levantaba Acta de cada reunión, que luego se circularizaba online a las asociados registrados. Llegó la etapa de las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2019 y tal y como acordamos los miembros de la Junta Directiva en la reunión “ad hoc”, la presidenta invitó a cada uno de los grupos políticos del Consistorio a tener una reunión puntual para entregarles nuestras propuestas programáticas, a todos por igual. Pero hete aquí que invitó a todos… menos a Vox, pues el partido político IU, en el que militaba o simpatizaba la presidenta de la Asociación, le había prohibido expresamente que se le diera la información como a los demás grupos políticos del Consistorio. Y así lo propuso en votación a mano alzada con ocasión de una reunión semanal de las habituales de la Junta Directiva.

Cathy Boirac con la dirigente de IU, Lola Sánchez: “ausencia de democracia interna” y “disolución por falta de participación”

Todos los asistentes, miembros/as y no miembros/as, votaron a favor de la propuesta de la presidenta de izquierdas, excepto yo, que a continuación les recordé cuál fue mi única condición para aceptar el cargo de Secretario en su día. Por lo tanto, les presenté mi renuncia al cargo de Secretario, a pesar del ruego de los asistentes (todos de izquierda), a quienes respeté en todo momento, como demócrata que me considero de palabra y de obra. Luego me enteré al cabo de varios meses después de las Elecciones Municipales, que tanto IU como Podemos no obtuvieron ningún concejal y que la AVM se disolvía por falta de participación de los asociados. No es que piense (Dios me libre) que todo se debió a mi cese como Secretario, pero sí tengo claro que la ausencia de democracia interna en la asociación, que sólo hacía lo que aceptaba su presidenta Cathy Boirac, tuvo mucho que ver en el asunto. Próximo capítulo: El dogmatismo de la Asociación de Urbanizaciones de Majadahonda: “no quieren rogelios”.

Majadahonda Magazin