LINA ERCILLA. Quería escribir en relación a la noticia que habéis publicado sobre Carlos y esas 20 personas de Majadahonda que le ayudaron a salir de la calle. Pues bien, dos días más tarde de esta publicación, cambió toda la situación. Le echaron de la habitación que conseguimos porque vivía con 3 chicas y le tenían miedo a Carlos por su aspecto y por los perros con los que convivía. Hubo incluso temores de intimidación. También hubo que retrasar el empezar a trabajar, aunque el empresario que le ofreció trabajo le dijo que le esperaba. Era en el sector de la Construcción y la espera fue finalmente vana porque no se presentó nunca al trabajo: decía que tenía que ir al mismo en transporte público, que le quedaba lejos, que era de 8 de la mañana a 8 de la tarde… cosa que se demostró incierta, según el empleador. Así que ha rechazado el empleo que le ofertaron. Hasta se le ofreció una habitación en otro piso compartido en el mismo edificio donde compartía casa con las dos chicas, pero tampoco quiso porque decía que se las encontraba por los pasillos. Una persona del grupo le acogió por último en su casa desinteresadamente, hasta que Carlos ha decidido volver con su madre. Por cierto: su familia estaba muy preocupada por el abandono del hogar familiar y ha hecho todo lo humanamente posible por ayudarle. La humanidad de estas 20 personas de Majadahonda ha sido inmensa, pero se ayuda a quien se deja ayudar y al final nos hemos dado cuenta que tanto esfuerzo, sacrificio, tiempo y dinero no ha servido para nada.
Por ahora hemos perdido 1.500 € que pusimos como colecta y estamos a la espera de ver si nos los devuelven, pero Carlos se niega a poner una demanda para que recuperemos la fianza de la habitación en la que se alojó en un principio. Su carácter, por otra parte, a veces deja mucho que desear: no admite que le lleven la contraria, es una persona que ha debido tener todo muy fácil en la vida y ahora no tolera cualquier situación adversa. Es cierto que no bebe ni se droga, pero su desequilibrio emocional es evidente. Todo ha sido un despropósito pero me quedo con lo bueno: el gesto humanitario de una veintena de personas que de forma desprendida y altruista ayudaron a otro ser humano que lo necesitaba cuando habitaba en la pequeña plaza del Labrandero con sus perros. comercio que, por cierto, se portó magníficamente con él, al igual que una mujer policía municipal y su pareja de trabajo, que se preocuparon y volcaron. Ha fallado, pero Majadahonda ha demostrado que precisamente por su situación privilegiada sabe ser una vecindad solidaria y seguramente por eso lo volvería a hacer.

Esta misma tarde he coincidido allí con 2 personas que le conocen y, tras comentar la iniciativa, también se apuntan, así como otra persona que le ayuda con el aseo y le lava la ropa, vecina de Majadahonda también. La idea sería crear un grupo de wasap para ver cuánto dinero podemos dar cada uno y buscar entre todos una habitación. Y cuando ya lo tengamos todo, ir con él a la habitación y pagarla, ya que él en todo momento me ha dicho que no quiere dinero y que solo quiere un techo donde dormir con sus perros. Había gente que también le había ofrecido puntualmente trabajo, se lo he comentado y él me ha dicho que puede buscar trabajo (entiendo que no será con contrato ya que no tiene padrón). Este tema creo que se lo están arreglando desde Asuntos Sociales y el día 12, según me ha dicho la señora que le lava la ropa, le tienen que decir algo.
Muchos diréis que hay mucha gente en la calle necesitada y lleváis razón, pero a mí me ha llegado al alma este caso porque se le ve un chico bien, que debió tener una vida normal, como la que podemos tener tú o yo, y la vida le ha cambiado. ¿Quien te dice que tu vida no puede cambiar y acabar como él? Es triste, y para él tiene que serlo más verse durmiendo en un cajero y sin tener más que a 2 pelados que son su familia. Por ello, aunque a nadie nos sobra el dinero –pero ¿quien no se gasta 30€ en ir al cine o 50€ en unos pantalones innecesarios, 20€ en la peluquería…? Por ellos, ese dinero que vamos a destinar en algo innecesario utilicémoslo para darle una oportunidad en la vida a esta persona y sus 2 peludos. Una vez más, muchas gracias de parte de él y mía por leerme. Espero que entre todos podamos ayudarle ya que el invierno está a la vuelta de la esquina y seguro que vivir en la calle con este frío no debe ser nada fácil, ayúdale.

STEPHEN DIEGO MARTIN: «Como algunos de vosotros sabéis, se están recaudando fondos para ayudar a Carlos, un chico que por circunstancias, se encuentra en la calle, acompañado por sus dos perros. Carlos es una persona cuidada, educada y esmerada tanto en su apariencia física como con la de sus amigos de cuatro patas. Tiene una cita con Asuntos Sociales el 12 de septiembre y esperemos se le regule algo la situación, ya que las noches empiezan a ser más largas y frías y las lluvias cuando lleguen van a ser un serio problema. Sufre de pérdida de varios dientes y una dentadura que requiere de una intervención urgente. No sé si entre los foreros hay algún dentista que esté dispuesto a ayudarle, bajo unas condiciones más favorables. Adjunto imagen con su permiso para publicarla. ¡Muchas gracias!». Lea también el primer escrito de Stephen Diego Martin.


Vamos que no quería currar vaya
Una pena, tanto preocuparse para nada.
Como puede poner estos calificativos a Carlos sin conocerle .No se puede tolerar
La caridad con notoriedad o publicidad se llama vanidad. Es peligroso confundir la solidaridad con actos de lucimiento personal.