JUAN F. MARTINEZ/ TONY DEL VAL (Fotografías). Hace un mes, el diario alemán ‘Die Welt’ le dedicaba un reportaje al jugador del Real Madrid Martìn Odegaard donde decía que el ‘niño maravilla’, ‘el talento del siglo’, ‘la estrella de una nueva Noruega’ tenía “un futuro turbio”: “Sigue en el Castilla, donde pasa los fines de semana en provincias, luchando contra equipos como el Rayo Majadahonda o el Zamudio”. El despectivo comentario contrasta hoy con el informe de la web “Jugadores Segunda B”, que acaba de publicar una semblanza del Rayo Majadahonda como flamante líder del Grupo 2 junto con la trayectoria personal de cada jugador. El diario «Marca» entrevista además a Portilla y las webs San Fernando y Sentimiento Azulino proporcionan la biografía del entrenador, que citan por sus dos apellidos –Antonio Iriondo Ortega– sacando pecho de su pasado gaditano: “En el Diccionario de Sinónimos viene Iriondo como buen fútbol, buen trato al balón y profesionalidad, entre otras muchas cualidades. Y más importante todavía, como ser humano es sinónimo de caballero, señor, elegancia, educación, entre otros calificativos positivos”.
Cantera: Portilla, Aitor Núñez, Iñaki, Raúl León, Tomi, Frutos Galones: Rubén 6 temporadas, Oliva 5, Cidoncha 4, Miguel Ángel 4, Rubén Blanco 3, Fabry 3, Basilio 2, Jorge Félix 2 Fichajes: Portuga, Fidalgo, Ñoño, Carlitos, Vicente, Pulido, Villalón, Entrenador: El 15 de abril de 2003, la prensa daba la siguiente noticia: «Iriondo debutará con el Rayo Vallecano en Primera División, pues hasta ahora había dirigido al Móstoles, al Rayo Majadahonda y a un conjunto japonés. Hasta ahora estaba al frente del conjunto filial franjirrojo, actual líder del grupo VII de la Tercera División». Ya hecho un nombre tras su brillante curriculum, el Rayo Vallecano decidió confiarle su equipo filial. Con el amateur estuvo tres temporadas. Al término de la temporada 2002-2003 la destitución de Gustavo Benítez le sirvió para conocer la miel de la 1ª división. «Debutar en Primera es una responsabilidad, pero no me pesa, tengo mucha ilusión», aseguró Iriondo durante su presentación. No pudo salvar al equipo. Era tarea de titanes, pero dejó patente sus excelencias como técnico.
“Antonio Iriondo, un entrenador que dignifica su profesión”, titulan Sentirse Azulino y San Fernando CD para encabezar su biografía: “nació circunstancialmente en Moscú el 3 noviembre de 1953. De descendencia vasca, es una mezcla del carácter portugalujo de su padre y el gijonés de su madre. De vuelta ya en España, vivió en Portugalete y en el barrio de San Miguel de Basauri, donde comenzó a jugar al fútbol, pero de portero. El ciclismo era el deporte que le volvía loco y lo practicaba a nivel infantil. Cuando tuvo que marchar de las tierras verdes de Basauri hacia los edificios grises de San Blas en Madrid, añoraba la práctica de dicho deporte. Tenía por aquel entonces trece años. El joven Antonio comenzó a apuntar alto en los juveniles del Plus Ultra y del Moscardó, en cuyo primer equipo debutó con 17 años. De hecho él nos contó hace unos meses (y con orgullo por cierto) que estuvo a punto de firmar por el Real Madrid. Estuvo entrenando con el Plus Ultra. El conjunto merengue buscaba cederlo para que contara con minutos. Jugó al fútbol en equipos modestos de Madrid. Lo hizo en el Amorós, Tomelloso, Moscardó, Carabanchel, Alcorcón, Valdemoro, entre otros. Tuvo que abandonar prematuramente el fútbol en activo. Exactamente con 28 años. Su último equipo fue el Atlético Tomelloso. Siempre que puede o le dejan en los entrenamientos demuestra que calidad no le falta y que aún posee un fuerte disparo. Dicen que Iriondo era un jugador de calidad, que actuaba como centrocampista organizador.
En su palmarés constan dos ascensos con el Atlético Tomelloso, donde jugó durante tres temporadas (79/80, 80/81 y 81/82). Iriondo entrenador obtiene su carné de Instructor de Juveniles en Madrid en 1982; Su primera experiencia en los banquillos fue la de entrenar a un conjunto juvenil de Móstoles, al que ya hacía jugar con tres defensas antes de que Johan Cruyff lo popularizara. El carné de entrenador regional lo sacó en 1983 y el nacional en 1991. Antonio Iriondo comenzó su carrera como técnico en el Villaviciosa. A partir de ahí ha ejercido en el Carabanchel, San Sebastián de los Reyes (2ª B), Amorós, Manchego (2ª B), Madridejos, Móstoles, Rayo Majadahonda, Rayo Vallecano filial, Rayo Vallecano (1ª división) Atlético Pinto y Toledo. Incluso llegó a entrenar en algunos institutos japoneses de la provincia de Yamaguchi. Su momento más brillante y glorioso como mister quizás lo ha vivido con el CD Toledo, al que llevó a disputar dos fases de ascenso. También merece la pena destacar su paso con el Rayo Majadahonda, en el que permaneció un cuatrienio (que se dice pronto) y lo hizo campeón del grupo de Madrid durante tres temporadas y al cuarto resucitó ….. consiguiendo el ascenso a 2ª B. Tampoco le fue mal por el Manchego en la temporada 1999-2000 (grupo IV de 2ª B) al que dejó clasificado en la mitad de la tabla de clasificación.
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