El jefe de Policía de Majadahonda justifica su dimisión con la de un referente del fútbol (Camacho) y dos canciones (Hilario Camacho y Rosendo). Abajo, el concejal de Seguridad, Ignacio Silván (PP), con el abanico que saca en los plenos cuando alguna cuestión le incomoda o molesta

HILARIO GÓMEZ DEL ANGEL. *Inspector Jefe de Policía Local de Majadahonda. Escrito de autocese dirigido a los compañeros y empleados del Ayuntamiento de Majadahonda (8 de junio de 2026). Estimados compañeros y compañeras del Ayuntamiento de Majadahonda: En todas nuestras vidas encontramos personas que nos transmiten valores que posteriormente con los diferentes acontecimientos vitales los recordamos y vienen a nuestra mente en los momentos importantes. De niño uno de mis referentes en el deporte fue José Antonio Camacho, al que he seguido y sigo en mi madurez, y cuya noticia al dejar la dirección técnica del Real Madrid el 9 de julio del 2012, la he tenido presente desde el pasado martes 26 de mayo. Comparto la noticia del 9 de julio de 2012 con todos vosotros y titulada: «Camacho abandona el banquillo del Real Madrid». Junto a las personas importantes que nos dejan huella nos suele acompañar en nuestras vidas la música. Suele estar presente en las emociones importantes como la del primer beso de amor, el primer fracaso, las alegrías y las penas van acompañadas de una determinada melodía y de su correspondiente autor. De forma paralela a mis referentes del deporte, ya en mi juventud y en el inicio de mi madurez, uno de los cantautores que me ha acompañado siempre en mis alegrías y tristezas es mi tocayo Hilario, en cuyo nombre se une el apellido de mi ídolo de niño: Camacho; siendo éste el cantautor Hilario Camacho quien con su melodía de “Tristeza de Amor”, y sumido en la tristeza que me produce la situación en la que me hallo, reproduzco parte de su letra, añadiendo en negrita lo que en mi mente aparece:

UNA CANCION DE HILARIO CAMACHO. «Bajo el tejado de cristal. Duermen el odio y la pasión. Sueños de gloria y de poder (sindical) / calman su gris desolación (la mía). Tristeza de amor. Un juego cruel. Jugando a ganar. Has vuelto a perder. Tristeza de amor (de la Jefatura de Policía). Un juego cruel. Jugando a ganar. Has vuelto a perder. Son muchos los que mienten para resplandecer. Pagando por su vida / un interés. Tristeza de amor. Un juego cruel. Jugando a ganar. Has vuelto a perder. Tristeza de amor. Un juego cruel. Jugando a ganar. Has vuelto a perder…». Aquí le pido al lector que preste atención al resaltado azul de la letra de la canción, más adelante lo explicaré, y aproveche para hacer una parada en la lectura del presente escrito escuchando tan hermosa canción cuyo archivo comparto:

UNA CANCION DE ROSENDO. Otro autor con el que de chaval, y actualmente cuando me encuentro en buena compañía, me lo he pasado y me lo paso “de lujo”, ha sido y es Rosendo. Su canción “Masculino Singular” ha sonado más de veinte veces este fin de semana en mi huerta, mientras plantaba mis tomates. Es esta melodía la que me ha mostrado el camino de salida de la tela de araña laboral en la que nuevamente me encuentro. Reproduzco parte de la letra: «Y tú que no te quieres enterar, midiendo tu marchita y al trantran, buscando la salida, porque si hay una salida por aquí tiene que estar, y siempre vueltas a empezar, no sabes si vienes o te vas, buscando una salida por que si hay salida por aquí tiene que estar, ve despacito que te vas a fatigar, amigo Saturnino, masculino singular! Inocente, el que mucho abarca mucho miente y hasta de cuerpo presente…». Si ya lo ha escuchado, es curioso que en el momento en el que me encuentro de tomar la decisión de renunciar a la Jefatura de Policía, estos dos autores a los que admiro me hablen de lo que me ocurre, me muestren la salida y que coincidan en los mensajes señalados en azul con respecto a aquellos que tienen la necesidad de mentir para brillar, la necesidad de mentir para mucho abarcar, y la necesidad de mentir para empezar a construir el relato de mi autocese favorable a los intereses políticos y sindicales que defienden en defensa, eso sí, del “interés común”… ¡Ja, ja, ja…! Recomiendo nuevamente al lector el hacer una parada en la lectura del presente escrito, deléitese escuchando el “temazo” de Rosendo cuyo archivo comparto. (Continuará)

 

 

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