Entrevista con Eduardo Benítez Romero y Lola Deán Guelbenzu: «Que los poetas  compartamos nuestros versos es muy gratificante, además es necesario el fomento de la poesía en Majadahonda, ya que hace tiempo que no se convoca el premio Blas de Otero«, el poeta de la Generación del 27 que vivió en Majadahonda y murió en esta ciudad.

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 20 de marzo de 2026). Pentagrama de versos: la poesía toma Majadahonda. La Biblioteca Francisco Umbral se anticipa al Día Mundial de la Poesía con el recital “Pentagrama de versos”, una cita que une palabra y música en la Sala Polivalente. Presentados por la poeta Rosa Rodríguez Núñez y acompañados al piano por Luis Ricoi, las voces de Lola Deán Guelbenzu y Eduardo Benítez Romero volverán a recordarnos que la poesía no es un lujo: es una necesidad del alma. La cita es este viernes 20 de marzo a las 19.00 horas y por ello la doble entrevista de «Gente Maja que se Moja» con estos dos poetas aunque es Eduardo Benítez Romero quien deja la declaración más novedosa cuando se le pregunta qué significa para él impulsar los Encuentros Poéticos de Majadahonda.

Miguel Sanchiz y su sección de entrevistas «Gente Maja que se Moja»

Eduardo Benítez Romero responde: «Que otros poetas y yo compartamos nuestros versos es muy gratificante, además es necesario el fomento de la poesía en Majadahonda, ya que hace tiempo que no se convoca el premio Blas de Otero«, el poeta de la Generación del 27 que vivió en Majadahonda y murió en esta ciudad. La supresión del histórico certamen majariego de poesía, que había alcanzado renombre nacional y que no se ha convocado en 2023, 2024 y 2025 tras 32 ediciones desde 1989, da paso a otra pregunta: ¿qué le inspira de Majadahonda como espacio cultural?. Y el poeta lo tiene claro: «Precisamente la ausencia de un espacio poético en Majadahonda fue lo que nos llevó a Lola Dean y a mí a crear la Tertulia La Flor de Cristal y los Encuentros Poéticos de Majadahonda».

Los poetas de Majadahonda desvelan la supresión del histórico certamen majariego de poesía por parte del Ayuntamiento con fama nacional: no se ha convocado en 2023, 2024 y 2025 tras 32 ediciones desde 1989

Eduardo Benítez Romero, la palabra como encuentro. Usted combina poesía y Taichi Chuan. ¿Encuentra puntos de unión entre el movimiento y el verso? –Los movimientos del Taichi son lentos al ir acompañados de la respiración, sosegados y armoniosos. Creo que mis versos suelen ser, así mismo, suavemente cadenciosos. ¿Cómo nace un poema en usted: desde la experiencia o desde la contemplación? –Normalmente me viene a la cabeza el primer verso, no sabría decir si es fruto de la experiencia, de la contemplación, o de cualquier otra fuente. Olvido rescatado es un título muy sugerente ¿Qué necesitaba rescatar? –Olvido rescatado es un libro que versa sobre aquellos recuerdos que andan en el olvido y de repente vienen al recuerdo, de ahí el título. ¿Qué ha supuesto para usted el prólogo de Rosa Rodríguez Núñez? –Que alguien elogie tu libro del modo que lo ha hecho Rosa, amiga y experta poeta, es algo que te llena de contento. Sus libros parecen dialogar con el tiempo y el aire

¿Es la memoria su territorio natural? –Yo diría que mis libros reflejan la vida, como diría la ciencia, la vida transcurre en el espacio-tiempo, en cuanto al aire, ¿cómo vivir sin respirar? Y respecto a la memoria, es cierto que con frecuencia recurro al pasado, creo que es algo que se presta muy bien a hacer algo hermoso. ¿Percibe que la poesía está encontrando nuevos lectores? –Está encontrando nuevos lectores entre los jóvenes que se mueven por las redes, pero es un terreno que desconozco. ¿Qué diferencia a un recital íntimo de un acto literario más multitudinario? –Cuando mis contertulios y yo recitamos nuestros poemas solemos comentarlos después, esto es algo que en los recitales públicos no sucede. Si tuviera que definir su poesía en tres palabras, ¿cuáles elegiría? –La libre belleza de la sencillez.

Lola Deán Guelbenzu y Eduardo Benítez Romero

Lola Deán Guelbenzu, poesía con raíces de agua y memoria. El mar aparece como un latido constante en su obra. ¿Sigue siendo su gran metáfora vital? –Sí, sigue siendo parte esencial en mi poesía, desde niña veía el mar desde mi balcón, y se quedó dentro para siempre. La Casona familiar es casi un personaje en su narrativa. ¿Qué simboliza hoy para usted –Recuerdos de aquella casa en la que nos reuníamos todos los veranos, y melancolía y nostalgia tras su demolición. ¿Qué recuerda con más emoción de sus primeros recitales en el Ateneo de San Sebastián? –Mis poemas fueron recitados por el poeta y locutor de radio Juan Guelbenzu, con el que mantenía correspondencia ya que era mi tío. Ha publicado de manera muy constante en la última década. ¿Qué le impulsa a mantener ese ritmo creativo? –Sin escribir, no podría vivir.

¿Cuál de sus poemarios siente más cercano a su momento vital actual? –Sortilegios y el último inédito. ¿Qué le aporta coordinar la tertulia la flor de cristal? –Fomentar, aprender, y disfrutar de la poesía. ¿Cómo ha visto evolucionar la sensibilidad poética en Majadahonda? –Creo que el esfuerzo que hemos realizado Eduardo Benítez y yo ha contribuido a esta evolución. ¿Escribe más desde la herida, desde la memoria o desde la esperanza? –Desde las tres, de hecho me dicen que mis poemas siempre terminan con un hálito de esperanza. ¿Qué papel cree que tiene la poesía en tiempos de tanta prisa? –Poder parar, escuchar y compartir. ¿Qué le diría a quien aún no se ha atrevido a acercarse a un recital poético? –Le diría que personas que me habían dicho que no les gustaba la poesía, se han ido encantados del recital.

«Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré como un anillo al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra». (Blas de Otero)

Eduardo Benítez Romero es poeta y escritor madrileño, profundamente vinculado a la vida cultural de Majadahonda. Su nombre está unido a la tertulia poética La flor de cristal y a los Encuentros Poéticos de Majadahonda, iniciativas que han contribuido a tejer una comunidad literaria activa y cercana. Su obra ha sido recogida en diversas antologías, entre ellas Antología de poetas en Madrid y Antología La poesía en Navarra S. XXI, consolidando su presencia en distintos ámbitos del panorama poético contemporáneo. Entre sus libros destacan Abrir los brazos al aire, Es solo poesía, La casa del tiempo y Calíope, títulos que revelan una escritura abierta, reflexiva y profundamente humana. Además de su faceta literaria, es animador sociocultural y profesor de Taichi Chuan, disciplinas que hablan de su compromiso con el equilibrio, la energía y el desarrollo personal. Su último poemario, Olvido rescatado, prologado por Rosa Rodríguez Núñez, reafirma su búsqueda de la memoria, la introspección y la palabra como herramienta de rescate interior. Lola Deán Guelbenzu. Nacida en Madrid y criada en parte en las Islas Canarias, Lola Deán Guelbenzu crece bajo la influencia del océano, un elemento que marcará profundamente su sensibilidad literaria. El sonido de las olas, la serenidad del mar y su misterio atraviesan su imaginario poético. A ese vínculo se suma su conexión familiar con Cascante y la Ribera Navarra, y especialmente con la Casona de sus antepasados, un espacio emocional que se convierte en símbolo recurrente en su obra.estudió Periodismo y Trabajo Social y desarrolló su carrera profesional en la función pública, pero escribe desde muy joven. Entre 1973 y 1975 formó parte del Grupo de Poesía Aitzkora. Sus primeros versos se recitaron en el Ateneo de San Sebastián y se publicaron en diarios vascos. En 1981 participó en Poemas (selección de Nuevas Voces, editorial Torremozas), recibiendo la felicitación de Jorge Guillén. Desde 1985 ha sido reconocida en numerosos recitales y encuentros literarios. Coordina la tertulia poética La flor de cristal junto a Eduardo Benítez y organiza los Encuentros Poéticos de Majadahonda, consolidando un espacio cultural vivo en nuestro municipio. Entre sus obras destacan Tiempo y vida, Versos de azúcar y sal, Crisálida, Miel agridulce y La inexactitud de la existencia, además de la trilogía Las llaves de la Casona.

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